Publicado 05/04/2022 07:18

La vacuna COVID-19 no se asocia a defectos de nacimiento detectables en la ecografía

Archivo - Embarazada recibe la vacuna de la covid-19.
Archivo - Embarazada recibe la vacuna de la covid-19. - MARINA DEMIDIUK/ISTOCK - Archivo

MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

La exclusión de las embarazadas en los ensayos clínicos iniciales de la vacuna COVID-19 hizo que muchos pacientes y médicos se preguntaran cómo podría afectar la vacuna a las pacientes embarazadas y a sus bebés por nacer. Ahora un nuevo estudio de Northwestern Medicine, en Estados Unidos, ha descubierto que la vacuna no está asociada a defectos de nacimiento detectables en la ecografía, según publican sus autores en la revista 'JAMA Pediatrics'.

"Se trata de otro dato importante que ayuda a salvar el abismo que quedó cuando se excluyó a las embarazadas de los ensayos iniciales de la vacuna", dijo la autora del estudio, la doctor Emily Miller, jefa de obstetricia de Northwestern Medicine, el sistema de asistencia sanitaria adscrito a la universidad del mismo nombre, y profesora adjunta de medicina materno-fetal de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

"Una de las razones por la que las mujeres se resisten a la vacuna en el embarazo es que están preocupadas por sus bebés y no quieren correr ningún riesgo --explica la primera autora, la doctora Rachel Ruderman, residente de cuarto año de obstetricia y ginecología en Feinberg--. Este estudio muestra que realmente no hay un mayor riesgo de defectos de nacimiento, y apoya otras pruebas que muestran que la vacuna es segura y beneficiosa para la mamá y el bebé".

Los tipos de defectos congénitos que los científicos buscaban en las ecografías de los participantes en el estudio eran los que consideraban "anomalías estructurales fetales importantes", como que el corazón del bebé no se formara correctamente o que la columna vertebral no se cerrara bien. En Estados Unidos, entre el 3 y el 5% de los nacimientos se ven afectados por este tipo de defectos, lo que supone un aumento de la morbilidad y la mortalidad infantil y un coste de miles de millones de dólares.

"Durante la primera parte del embarazo, cuando los órganos se están formando, puede haber anomalías en su formación, y pueden adoptar la forma de defectos de nacimiento que pueden tener implicaciones para la vida del niño", explica Miller.

"Por ejemplo, si el corazón del bebé no se está formando correctamente, eso podría llevar a que el bebé necesitara una cirugía cardíaca mayor o medicación a largo plazo --añade--. Sin embargo, si la ecografía identificó un exceso de líquido en el riñón del feto, eso podría acabar arreglándose por sí solo más adelante. Buscamos esos extremos y todo lo que hay en medio".

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos publicaron en septiembre de 2021 resultados similares de su estudio en personas embarazadas. Este estudio se basa en los datos de los CDC y los hace avanzar, apunta Miller.

Mientras que los CDC compararon los datos de su estudio con datos históricos, el nuevo estudio de Northwestern utilizó controles contemporáneos, es decir, pacientes embarazadas actuales que decidieron no vacunarse o que no se vacunaron dentro de la ventana que los científicos definieron como de riesgo biológico de defectos de nacimiento (haber recibido la vacunación desde 30 días antes de la concepción hasta las 14 semanas de edad gestacional).

"Creo que el gran punto fuerte de este estudio es que nos comparamos con otras mujeres vacunadas, pero en un momento diferente de su embarazo --resalta Miller--. Las personas que eligen la vacunación suelen ser diferentes de las que deciden no vacunarse. El diseño de nuestro estudio ayuda a tener en cuenta algunas de esas diferencias".

El estudio analizó los registros médicos electrónicos (incluidos los ultrasonidos y los registros de vacunación COVID-19) de una cohorte de 3.156 personas embarazadas que recibieron un estudio anatómico fetal completo (ultrasonido de 19 semanas) en el Northwestern Medicine Prentice Women's Hospital entre marzo y noviembre de 2021.

De esas pacientes embarazadas, 2.622 (83,1%) recibieron al menos una dosis de vacuna y 1.149 (43,8%) fueron vacunadas dentro de la ventana de vacunación definida por los científicos (30 días antes de la concepción hasta las 14 semanas de edad gestacional).

Tanto Miller como Ruderman atienden a pacientes en Prentice. Como parte de su residencia, Ruderman también atiende a pacientes en el Hospital John H. Stroger, Jr. del Condado de Cook. A pesar de los datos nuevos y emergentes que siguen apoyando la seguridad de la vacunación entre las embarazadas, las dudas siguen estando presentes, advierten.

"Los pacientes dicen: 'No creo que los datos sean buenos, y todo el mundo se está infectando de COVID de todos modos, así que ¿por qué iba a exponer a mi bebé? --justifica Ruderman, que recibió su vacuna de refuerzo durante la semana 12 de embarazo--. Luego le digo a la gente: 'En realidad, los datos son muy buenos', y siento que son receptivos'. Así que estos hallazgos no harán más que contribuir a ello".