Publicado 10/06/2021 13:16CET

El uso de plantillas a medida mejora múltiples patologías del pie

Archivo - Uñas de los pies.
Archivo - Uñas de los pies. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SELLEN - Archivo

   MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El uso de un soporte plantar a medida produjo una mejora significativa de las patologías del pie con mayor prevalencia en los pacientes que la padecen, según un estudio sobre la efectividad de las ortesis plantares en las patologías más frecuentes del pie pre-publicado en la 'Revista Española de Podología', publicación oficial del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.

   El objetivo del estudio ha sido comprobar la efectividad de las ortesis plantares prescritas en el Área Clínica de Podología (ACP) de la Universidad de Sevilla para las patologías más frecuentes en el pie. Así, se ha evidenciado que el 85,7 por ciento de los pacientes que fueron a revisión presentaron mejoría tras implantar el tratamiento corrector. El tiempo medio para experimentar la mejoría fue de dos semanas y media aproximadamente.

   Las patologías diagnosticadas con mayor prevalencia en este servicio fueron las siguientes: el pie plano-valgo, el pie valgo, el pie cavo-valgo, el pie cavo y el pie varo. El tipo de ortesis plantar más usada para el tratamiento de todas las patologías fue la estratificada, que el polipropileno fue el material elegido con mayor frecuencia como cuerpo de las ortesis, y que el uso de una cubierta amortiguadora y de un posteado interno o externo de talón fueron los elementos más comúnmente utilizados en dichos tratamientos.

   La prescripción y realización de ortesis plantares es una de las grandes herramientas terapéuticas de las que dispone la Podología. Sin embargo, según el estudio, aún no hay ningún protocolo de actuación ortésica que indique las mejores opciones de tratamiento posibles según la patología existente.

   La gama de materiales y elementos que pueden usarse es muy amplia, y son muchas las combinaciones que pueden realizarse. Hay varios factores que influyen en esta decisión, como son el objetivo terapéutico marcado, las características del paciente (peso, edad, actividad) y las propiedades físicas de los propios materiales, que les aportan una gran versatilidad.

   No obstante, son pocos los estudios que evidencian la utilidad de unos u otros materiales en función del diagnóstico establecido, y es complejo instaurar un criterio de elección, que en general es muy diverso y se basa principalmente en la experiencia y preferencias de los profesionales de Podología.

   Para realizar el estudio, se llevó a cabo un estudio observacional transversal. Mediante un muestreo aleatorio simple, a partir de la base de datos de las historias clínicas de los pacientes atendidos en el Servicio de Ortopodología y Biomecánica del ACP de la Universidad de Sevilla, se seleccionaron 582 historias de un universo muestral de 2.000 pacientes atendidos durante dos años.

   Para la recogida de la información se elaboró un cuestionario donde se recogieron las principales variables del estudio y se codificaron para su posterior análisis estadístico. La variable principal estudiada fue el tipo de ortesis plantar prescrita según las principales patologías del pie. Otras variables que se analizaron fueron los posibles factores asociados a la prescripción de ese tipo de tratamiento corrector, como el sexo y la edad del paciente.

   En cuanto a las plantillas se analizó si eran de tipo monolaminar, estratificada o prótesis y los materiales usados en cada ortesis y en cada zona de la misma y si se habían realizado modificaciones en la plantilla, de qué tipo y cuándo Se estudió el motivo de consulta y el diagnóstico, el uso de otros elementos y cuáles, o de tratamientos complementarios diferentes al uso de una ortesis, si realizaban alguna actividad física cuál y cuántas horas o veces a la semana, si acudían a revisión, si habían mejorado y en cuánto tiempo, y otras observaciones, como si padecía algún tipo de patología previa o antecedente de interés ortopodológico.

MEDIA DE EDAD DE 36 AÑOS

   De la muestra de 582 pacientes, se dieron como válidas las que permitieron completar la ficha de recogida de datos con algunas excepciones y se seleccionaron 330 historias que cumplían los criterios de inclusión. Asimismo, la revisión de las historias clínicas fue realizada siempre por dos investigadoras simultáneamente, que debían estar de acuerdo. Si en algún caso había discrepancia entre ambas, se consultaba a un tercer investigador.

   De los 330 pacientes seleccionados, el 53,3 por ciento eran mujeres, y el resto hombres. La media de edad global de los pacientes fue de 36 años, en hombres fue de 33 años y en las mujeres de 39. El 69,4 por ciento de los pacientes se concentran en una franja de edad entre los 16 y los 65 años.

   El 66,4 por ciento de los pacientes acudió a consulta por presentar algún tipo de dolor: el localizado en el antepié fue el más prevalente con el 15,8 por ciento de los motivos de consulta. El 9,1 por ciento de los pacientes fueron derivados al servicio de Ortopodología por otro profesional.

   Al mismo tiempo, el 88,8 por ciento de los pacientes presentaban la misma patología en ambos pies. Las más prevalentes fueron el pie plano-valgo 16 por ciento, el pie valgo 15 por ciento, el pie cavo-valgo 13,7 por ciento, el pie cavo 10,2 por ciento, y el pie varo 6,8 por ciento. Por lo tanto, los resultados del estudio se centraron en estas patologías.

   Presentaron un diagnóstico secundario el 28,8 por ciento de los pacientes: la insuficiencia del primer radio fue la que se presentó en mayor proporción (2,7%). El tipo de ortesis plantar que más se prescribió como tratamiento fue la estratificada en el 77,6% de las patologías.

   Cuando se analizó el tipo de ortesis por edad se observó que la estratificada fue prescrita a sujetos de mayor edad (con una media de casi 40 años) que la monolaminar (21 años de media). Entre los menores de 16 años la ortesis plantar monolaminar fue absolutamente mayoritaria.

   Requirió tratamiento complementario el 9,4% de los sujetos y el tratamiento físico fue el que se prescribió con mayor frecuencia (74,2%).

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