Una trabajadora sanitaria vacuna a un niño en un centro de salud en Quebo, Guinea-Bissau. - UNICEF/ VINCENT TREMEAU
MADRID 21 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido de la elevada presencia de menores entre los casos sospechosos del primer brote de mpox registrado en Guinea-Bissau.
Aunque los siete casos confirmados corresponden a adultos, la mitad de los 46 casos sospechosos son menores de 15 años y las autoridades temen que la fragilidad de la vigilancia esté dejando infecciones sin detectar.
Desde que el brote fue declarado el 4 de julio, el país había confirmado, hasta el 17 de agosto, siete casos de mpox, todos ellos en adultos. Seis fueron detectados en el Sector Autónomo de Bissau y uno en la región de Biombo, y hasta el momento no se han registrado muertes.
La situación entre los casos todavía bajo sospecha, sin embargo, preocupa especialmente por la elevada presencia de niños. De los 46 notificados, 23 corresponden a menores de 15 años y 16 de ellos tienen entre cero y cuatro años, un grupo que enfrenta un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
"Esta es la primera vez que se notifican casos de mpox en Guinea-Bissau, lo que convierte incluso un brote pequeño en un importante evento de salud pública", ha afirmado Sandra Martins, representante adjunta de UNICEF en el país.
Martins ha alertado de que el sistema de vigilancia sigue siendo "extremadamente frágil" y que existe el riesgo de que algunos casos estén pasando inadvertidos, particularmente entre los niños más vulnerables a sufrir complicaciones graves.
Otro elemento que preocupa a las autoridades es que los casos confirmados no parecen estar relacionados entre sí. Según UNICEF, esto podría indicar la existencia de cadenas de transmisión que todavía no han sido detectadas y abre la posibilidad de que haya más personas infectadas que aún no hayan sido identificadas.
Además, señala que persisten importantes deficiencias en la vigilancia comunitaria, particularmente en la identificación de contactos, el análisis de muestras y el seguimiento sistemático de cómo se está propagando el virus. La reapertura de las escuelas en septiembre añade otra preocupación debido a la posibilidad de que aumente la transmisión entre los niños.
En este contexto, UNICEF trabaja junto con el Ministerio de Salud Pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios para reforzar la vigilancia y el rastreo de contactos, mejorar las medidas de prevención y control de infecciones y fortalecer el acceso al agua, el saneamiento y la higiene en los establecimientos sanitarios.
El trabajo también incluye proporcionar a las familias información oportuna y precisa para reducir la propagación. UNICEF recomienda buscar atención médica inmediatamente ante síntomas como erupciones cutáneas, fiebre o inflamación de los ganglios linfáticos, además de mantener el lavado de manos, evitar el contacto estrecho con posibles casos y combatir el estigma asociado a la enfermedad. "Con detección temprana, atención y prevención, el mpox puede manejarse y su propagación puede reducirse", ha añadido Martins.
SE NECESITAN MÁS RECURSOS
Aunque la respuesta nacional ya está en marcha, UNICEF estima que necesita más de 130.000 dólares para apoyar intervenciones específicas consideradas esenciales frente al brote. La agencia reclama financiación flexible de emergencia para desplegar esos recursos y proteger a las poblaciones más vulnerables.
El desafío inmediato será reforzar la capacidad para encontrar posibles casos y seguir las cadenas de transmisión antes de que el brote se extienda, especialmente ante el próximo regreso de los niños a las aulas.