Publicado 02/06/2021 17:18CET

El trastorno obsesivo compulsivo, relacionado con mayor riesgo de ictus isquémico

Archivo - Ictus, ataque cerebrovascular
Archivo - Ictus, ataque cerebrovascular - VSRAO/ PIXABAY - Archivo

MADRID, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los adultos que padecen un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) tienen más del triple de probabilidades de sufrir un ictus isquémico más adelante en la vida, según una nueva investigación publicada en 'Stroke', una revista de la American Stroke Association.

"Los resultados de nuestro estudio deberían animar a las personas con TOC a mantener un estilo de vida saludable, como dejar de fumar o no hacerlo, realizar actividad física con regularidad y mantener un peso saludable para evitar los factores de riesgo relacionados con el ictus", explica el autor principal del estudio, el doctor Ya-Mei Bai, profesor del departamento de psiquiatría del Hospital General de Veteranos de Taipei y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung (Taiwán).

En todo el mundo, el ictus es la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardíacas. El ictus es una emergencia médica que se produce cuando se interrumpe el flujo de sangre y oxígeno al cerebro, generalmente por un coágulo de sangre (ictus isquémico). Menos frecuente es el ictus por rotura de un vaso sanguíneo que provoca una hemorragia en el cerebro (ictus hemorrágico). En ambos tipos de ictus, el tratamiento inmediato es fundamental para evitar el daño cerebral, la discapacidad o la muerte.

El TOC es una enfermedad mental común, a veces debilitante, que se caracteriza por pensamientos, ideas o sensaciones intrusivas e indeseadas (obsesiones) que hacen que la persona se sienta impulsada a hacer algo repetidamente (compulsiones). Los comportamientos repetitivos característicos del TOC, como lavarse las manos, comprobar las cosas o limpiar continuamente, pueden interferir significativamente en las actividades diarias y las interacciones sociales de una persona. Investigaciones anteriores descubrieron que el TOC suele aparecer después de un accidente cerebrovascular u otra lesión cerebral. Lo que no estaba claro era si lo contrario era cierto: ¿puede el TOC aumentar el riesgo de ictus?

Para averiguarlo, los investigadores examinaron los registros sanitarios de 2001-2010 de la Base de Datos de Investigación del Seguro Médico Nacional de Taiwán para comparar el riesgo de ictus entre 28.064 adultos con TOC y 28.064 adultos que no tenían TOC. La edad media de diagnóstico del TOC era de 37 años, y las mujeres y los hombres estaban representados casi por igual en los datos. Los investigadores compararon el riesgo de ictus entre los dos grupos durante 11 años.

El análisis reveló que los adultos con TOC tenían más del triple de probabilidades de sufrir un ictus por un coágulo de sangre en comparación con los adultos que no tenían TOC; el mayor riesgo se daba entre los adultos de 60 años o más.

El TOC fue un factor de riesgo independiente para el ictus isquémico incluso después de controlar otros factores que se sabe que aumentan el riesgo de ictus, como la obesidad, las enfermedades cardíacas, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol alto y la diabetes de tipo 2.

No se encontraron diferencias en el riesgo de ictus hemorrágico (rotura de un vaso sanguíneo). Del mismo modo, los medicamentos para tratar el trastorno obsesivo compulsivo no se asociaron a un mayor riesgo de ictus.

"Durante décadas, los estudios han encontrado una relación entre el accidente cerebrovascular primero y el TOC después. Nuestros hallazgos recuerdan a los médicos que deben vigilar de cerca la presión arterial y los perfiles lipídicos, que se sabe que están relacionados con el ictus en los pacientes con TOC", esgrime Bai.