La trampa de los 'likes': cómo la búsqueda constante de aprobación puede afectar a tu salud mental

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Archivo - Concepto de redes sociales - METHEE PROMWONG/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: lunes, 17 agosto 2026 8:29

   MADRID, 17 Ago. (EDIZIONES) -

   Selfis, 'likes', mascotas que nos ofrecen amor incondicional, dispositivos diseñados para el placer individual o robots capaces de mostrarnos una aparente empatía. Aunque puedan parecer fenómenos inconexos y propios de la sociedad digital, todos ellos comparten un denominador común: alimentan un individualismo cada vez más normalizado que, según el psicólogo especialista en psicología clínica Marino Pérez Álvarez, está transformando nuestra manera de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos, con importantes consecuencias para la salud mental.

   Le entrevistamos por su último libro 'Selfis, satisfyers, mascotas, y robots' (Deusto), un manual con el que quiere alertar de los signos del narcisismo contemporáneo, un fenómeno alejado del concepto habitual del narcisismo, entendido como un trastorno de la personalidad, tal y como nos explica, y más cercano al narcisismo social, cultural y normativo.

   "Esta manera de ser ya no es tanto una patología, o una forma extrema de comportarse, sino algo normalizado, algo habitual, y donde prima la autoestima, independientemente del mérito, así como una dependencia por la aprobación de los demás. Pero no deja de suponer también una vuelta de tuerca del individualismo, de estar uno centrado más en uno mismo que en los demás", remarca en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus.

FRAGILIDAD Y VULNERABILIDAD EN NUESTRA SOCIEDAD ACTUAL

   Es más, el también miembro de la Academia de Psicología de España, catedrático de Psicología en la Universidad de Oviedo advierte de que esta manera de ser narcisista tan normalizada supone mucha fragilidad, y vulnerabilidad, por cuanto dependemos de la validación de los demás. "Y sin olvidar, además, la ansiedad por recibir 'likes', o la depresión por no estar a la altura", subraya.

   Así, defiende en el libro que vivimos en una sociedad obsesionada con el 'yo' y con la autoimagen, donde impera una obsesión por el bienestar emocional que está produciendo el efecto paradójico de tener más malestar emocional que en épocas anteriores.

De hecho, pone el ejemplo de las nuevas generaciones de niños y de adolescentes que están centrados en el bienestar emocional, "una obsesión que tiene como efecto paradójico el producir más malestar emocional y el no hacer a las personas más independientes de mirarse el ombligo y sí más centradas en la relación con los demás, y en las dificultades y problemas que entraña la vida; y esto también tiene que ver con la crisis de salud mental".

   Habla Marino Pérez Álvarez de que además, estamos creando nuevas generaciones más vulnerables, a partir de una crianza basada en el consentimiento, en la sobreprotección y en una sociedad en la que cualquier malestar o inconveniente ya se vive como un síntoma o problema, como si fuera un trastorno mental.

LOS CUATRO FENÓMENOS SOCIALES DE NUESTRO TIEMPO

   Por otro lado, este psicólogo especialista en psicología clínica identifica en su libro cuatro "fenómenos sociales de nuestro tiempo" para mostrar este narcisismo social o normativo, y apunta a los selfis, a los satisfyers, a las mascotas, y a los robots sociales.

   Dice de los selfis, "como imagen narcisista ya icónica", donde uno se fotografía a sí mismo con una pose atractiva y cuidada, "además de filtrada" y publicitada a los demás. Mientras, en el caso de los satysfier, "ingenios tecnológicos que no sólo han revolucionado el mundo de los vibradores sexuales, sino de las relaciones sexuales en sí mismas al excusar la relación con alguien y, en su lugar, magnificar la relación con uno mismo. "Son la autocomplacencia hasta el punto del estremecimiento", apunta.

   Sobre las mascotas, este referente psicólogo mantiene que ya se les ha creado para nuestro servicio y complacencia y nos ofrecen un tipo de relación que también es imbatible respecto a la relación con los otros, ya que las mascotas nos acostumbran a ser nosotros el centro de complacencia y sin ninguna opinión

. "Para nada estoy en contra de las mascotas, pero sí destaco este aspecto de autocomplacencia, también al servicio del individualismo, de este narcisismo por el que los perros y gatos nos admiran y son incondicionales y suplen dificultades crecientes que se tienen en la relación con las otras personas", sostiene.

   Y en último lugar presenta a los robots sociales como máquinas de empatía, "una empatía aparente y amable", que además está disponible las 24 horas del día y los 7 días de la semana, y que contribuye también al narcisismo, poniendo especial énfasis en los chatbots terapéuticos, pero también en los sex bots, capaces de cumplir funciones sexuales, "muñecas dotadas con IA de manera que responden a nuestras fantasías sin nada a cambio y sin los roces e inconvenientes o dificultades que puedan tener las relaciones con los demás.

UN YO CONTEMPORÁNEO Y AUTOCOMPLACIENTE

   Para cerrar nuestra conversación, le preguntamos cómo hemos llegado a este 'yo contemporáneo', configurado a partir de una autoexposición digital, y viviente de un mundo donde impera el bienestar emocional, con la paradoja antes comentada, pero también testigo en ocasiones de una intimidad tecnificada, y con vínculos sociales sustituidos por robots o mascotas.

   Revela Marino Pérez que estos cuatro fenómenos han sido construidos al servicio de la subjetividad y del individualismo y de alguna manera para suplir las dificultades la falta con los demás: "Responden todos ellos al crecientemente individualismo de nuestra sociedad, que da una vuelta de tuerca, y se centra en uno mismo, también desde la visión narcisista centrada en la complacencia, y en la evitación de las relaciones con los demás, de ser atendidos y entendidos, y cuando estamos acostumbrado a ser el centro del mundo".

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