Archivo - Incontinencia urinaria. - OLGA SHEFER/ ISTOCK - Archivo
MADRID 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
La incontinencia urinaria afecta a entre el 17 y el 20 por ciento de la población española, según el especialista en Patología Funcional y Urodinámica y responsable del Hospital General de Alicante, Luis Prieta Chaparro, quien advierte de que este problema va frecuentemente acompañado de aislamiento social, estigmatización y rechazo en las relaciones sexuales.
Esta pérdida involuntaria de control de la vejiga provoca que el tiempo de alarma de la sensación miccional "se dispare" y que la frecuencia miccional aumente a más de 10 veces al día, situación que "imposibilita una vida normal".
Con motivo del Día Mundial de la Incontinencia Urinaria, celebrado el 14 de marzo, el urólogo especialista ha subrayado, en declaraciones a Europa Press, que los pacientes de esta urgencia miccional, sobre todo si es húmeda y está asociada a la incontinencia, condena a personas de todas las edades a llevar absorbentes desechables, hecho que afecta directamente en su calidad de vida.
Además, el 85 por ciento de los pacientes abandona su tratamiento durante el primer año, lo que compromete la eficacia terapéutica y la calidad de vida de los pacientes. Por ello, ha sido de especial relevancia la creación del primer consenso nacional para mejorar la adherencia terapéutica en vejiga hiperactiva, llamado ClaVHes. Este, que ha contado con la participación de un grupo multidisciplinar de expertos (ginecólogos, urólogos o médicos de Atención Primaria, entre otros) ha analizado los principales factores que influyen en la falta de adherencia y ha propuesto medidas prácticas para su mejora.
ClaVHes tiene el fin de optimizar la coordinación asistencial, favorecer la continuidad del tratamiento mediante herramientas de seguimiento y educación terapéutica, y promover un modelo de atención más eficaz, accesible y centrado en resultados de salud.
PÉRDIDA DEL CONTROL
Existen dos tipos de incontinencia; de esfuerzo (generada por tos o por ejercicio) y de urgencia (involuntaria). La incontinencia, en especial entre mujeres, también puede ser mixta. Las vejigas neurógenicas, a causa de lesiones medulares o existentes en enfermos neurológicos, pierden también el control y generan una situación de incontinencia.
Muchas personas mayores, en torno al 40 por ciento de las mujeres y el 30 por ciento de los hombres, pierden el control del reflejo de la micción. Esta situación se cataloga como una enfermedad crónica y conlleva un alto coste sanitario en absorbentes desechables para el Sistema Nacional de Salud.
Los hombres, al contar con la próstata, tienen, epidemiológicamente, "mayor clínica obstructiva". Aun así, en los varones con síntomas de próstata u obstrucción por la próstata, la vejiga reacciona con contracciones involuntarias y se asocia a la incontinencia urinaria de emergencia. En las mujeres es más prevalente la incontinencia por esfuerzo, ya que al tener la costumbre de "apretar" para contener la incontinencia, se dispara el reflejo miccional.
AISLAMIENTO Y ESTIGMA
El especialista, en declaraciones a Europa Press, ha asegurado que la incontinencia urinaria viene asociada, en muchos casos, con el sufrimiento al secreto, aislamiento, estigma o rechazo sexual.
"La incontinencia urinaria femenina, sobre todo en la de urgencia, viene asociada a un consumo muy elevado de antidepresivos por la afectación de imagen corporal que tiene y la sensación de oler mal", ha detallado el urólogo.
Muchas mujeres, ante esta situación, empiezan a lavarse en exceso, lo que provoca constantes infecciones de orina. Asimismo, ha subrayado que muchas personas introvertidas no acuden a consulta por el estigma social hacia esta condición.
Prieto Chaparro ha incidido en que antes de comenzar con un tratamiento, es necesario evaluar al paciente y descartar otras patologías, sobre todo en Atención Primaria, que es a donde más pacientes llegan. En este sentido, el cribado mediante pruebas no invasivas, ecografías, estudios urodinámicos o encuestas y cuestionarios es necesario para detectar la incontinencia urinaria.
"Tenemos que descartar que no tenga una patología orgánica antes de catalogar la vejiga hiperactiva, porque podemos no percibir patologías como un tumor de vejiga", ha especificado.
El urólogo ha sostenido que antes de los tratamientos farmacológicos, se pueden llevar a cabo acciones como reducir el consumo de agua, evitar ciertos alimentos o el estrés o controlar la obesidad. Además, existen fármacos como los beta-3 que relajan la vejiga, o los anticolinérgicos, que disminuyen "el tiempo de alarma desde que da gana de orinar hasta que se llega". Estos últimos, según el experto, son más eficaces, pero también están asociados a más efectos secundarios. En casos más extremos, se utiliza la toxina botulínica, que paraliza la vejiga parcialmente.