Publicado 08/06/2020 08:14CET

Tener pensamientos negativos podría aumentar el riesgo de demencia

Business Failure Businessman Concept
Business Failure Businessman Concept - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / DINA MARIANI - Archivo

MADRID, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -

La persistencia en mantener patrones de pensamiento negativos puede aumentar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer, según un nuevo estudio sobre personas mayores de 55 años dirigido por el University College de Londres (UCL) y publicado en la revista 'Alzheimer & Dementia'.

Los investigadores encontraron que el pensamiento negativo repetitivo (PNR) está relacionado con el posterior deterioro cognitivo, así como con el depósito de proteínas cerebrales dañinas relacionadas con el Alzheimer.

Los investigadores dicen que el PNR ahora debe investigarse más como un factor de riesgo potencial para la demencia, y las herramientas psicológicas, como la atención plena o la meditación, deben estudiarse para ver si esto podría reducir el riesgo de demencia.

La autora principal, la doctora Natalie Marchant, de UCL Psychiatry, explica que "la depresión y la ansiedad en la mediana edad y la vejez ya son factores de riesgo para la demencia. Aquí, encontramos que ciertos patrones de pensamiento implicados en la depresión y la ansiedad podrían ser una razón subyacente por qué las personas con esos trastornos tienen más probabilidades de desarrollar demencia".

"Tomados junto con otros estudios, que vinculan la depresión y la ansiedad con el riesgo de demencia, esperamos que los patrones de pensamiento negativos crónicos durante un largo período de tiempo puedan aumentar el riesgo de demencia --añade--. No creemos que la evidencia sugiera que los contratiempos a corto plazo aumentarían riesgo de demencia".

"Esperamos que nuestros hallazgos puedan usarse para desarrollar estrategias para reducir el riesgo de demencia de las personas ayudándolas a reducir sus patrones de pensamiento negativos", destaca.

Para el estudio respaldado por la Sociedad de Alzheimer, el equipo de investigación del UCL, INSERM y McGill University estudió a 292 personas mayores de 55 años que formaban parte del estudio de cohorte PREVENT-AD, y otras 68 personas de la cohorte IMAP +.

Durante un período de dos años, los participantes del estudio respondieron preguntas sobre cómo piensan típicamente sobre las experiencias negativas, enfocándose en patrones de PNR como la darle vueltas al pasado y la preocupación sobre el futuro. Los participantes también completaron medidas de depresión y síntomas de ansiedad.

Se evaluó su función cognitiva, midiendo memoria, atención, cognición espacial y lenguaje. Algunos (113) de los participantes también se sometieron a escáneres cerebrales PET, midiendo depósitos de tau y amiloide, dos proteínas que causan el tipo más común de demencia, la enfermedad de Alzheimer, cuando se acumulan en el cerebro.

Los investigadores encontraron que las personas que exhibieron patrones de PNR más altos experimentaron un mayor deterioro cognitivo durante un período de cuatro años y disminuciones en la memoria (que es uno de los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer), y tenían más probabilidades de tener depósitos de amiloide y tau en sus cerebro.

La depresión y la ansiedad se asociaron con el posterior deterioro cognitivo, pero no con el depósito de amiloide o tau, lo que sugiere que el PNR podría ser la razón principal por la cual la depresión y la ansiedad contribuyen al riesgo de enfermedad de Alzheimer.

"Proponemos que el pensamiento negativo repetitivo puede ser un nuevo factor de riesgo para la demencia, ya que podría contribuir a la demencia de una manera única", apunta Marchant.

Los investigadores sugieren que PNR puede contribuir al riesgo de Alzheimer a través de su impacto en los indicadores de estrés, como la presión arterial alta, ya que otros estudios han encontrado que el estrés fisiológico puede contribuir al depósito de amiloide y tau.

El coautor doctor Gael Chételat, del INSERM y la Université de Caen-Normandie, comenta: "Nuestros pensamientos pueden tener un impacto biológico en nuestra salud física, que puede ser positivo o negativo. Las prácticas de entrenamiento mental como la meditación pueden ayudar a promover esquemas mentales asociados a lo positivo y a la vez a regular lo negativo".

"Cuidar su salud mental es importante, y debería ser una prioridad importante de salud pública, ya que no solo es importante para la salud y el bienestar de las personas a corto plazo, sino que también podría afectar su eventual riesgo de demencia", añade.

Los investigadores esperan descubrir si la reducción de la PNR, posiblemente a través del entrenamiento de atención plena o la terapia de conversación dirigida, podría a su vez reducir el riesgo de demencia.

Los doctores Marchant y Chételat y otros investigadores europeos están trabajando actualmente en un gran proyecto para ver si las intervenciones como la meditación pueden ayudar a reducir el riesgo de demencia al apoyar la salud mental en la vejez.

Fiona Carragher, directora de Investigación e Influencia en la Sociedad de Alzheimer explica que "comprender los factores que pueden aumentar el riesgo de demencia es vital para ayudarnos a mejorar nuestro conocimiento de esta condición devastadora y, cuando sea posible, desarrollar estrategias de prevención".

"El vínculo que se muestra entre los patrones repetidos de pensamiento negativo y el deterioro cognitivo y los depósitos dañinos son interesantes, aunque necesitamos más investigación para entenderlo mejor --prosigue--. La mayoría de las personas del estudio ya estaban identificadas como de mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, por lo que tendríamos que ver si los resultados se repiten en la población general y si el pensamiento negativo repetido aumenta el riesgo de la enfermedad de Alzheimer".

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