Publicado 10/03/2021 16:40CET

Tener un corazón poco sano podría suponer un mayor riesgo de dar positivo en COVID-19

Archivo - Corazón, cardiología, cardiopatía, cardiovascular
Archivo - Corazón, cardiología, cardiopatía, cardiovascular - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / GOIR - Archivo

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las personas con estructuras cardíacas poco saludables y corazones que funcionan peor tienen un riesgo significativamente mayor de ser diagnosticadas de infección por COVID-19, según una investigación de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido).

En su trabajo, publicado en la revista 'Aging Clinical and Experimental Research', los investigadores utilizaron la exhaustiva base de datos del Biobanco de Reino Unido, que incluye información sanitaria y genética de más de medio millón de participantes de todo Reino Unido, incluida una resonancia magnética detallada de sus corazones, así como vínculos con los resultados de las pruebas de COVID-19 de las autoridades sanitarias británicas.

El equipo investigó los registros de 310 participantes en el Biobanco para comprobar si las características preexistentes de la anatomía y la función del corazón, demostradas en las resonancias magnéticas cardíacas, estaban relacionadas con un resultado positivo en la prueba COVID-19.

Los resultados demuestran que las personas con estructuras cardíacas preexistentes poco saludables y una función cardíaca más pobre tenían más probabilidades de dar positivo en la prueba COVID-19. Estas relaciones parecían importantes incluso después de tener en cuenta posibles factores predisponentes como la edad, el sexo, el origen étnico, la privación, la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol alto y el infarto previo.

"En esta investigación hemos descubierto que una estructura y una función cardíacas más deficientes están relacionadas con un mayor riesgo de COVID-19 posterior. Esto es importante porque algunos estudios han sugerido que la COVID-19 puede causar daños estructurales en el corazón. Sin embargo, estos estudios sólo utilizan escáneres cardíacos de personas después de la infección, por lo que no pueden estar seguros de si las estructuras cardíacas deficientes eran anteriores al COVID-19", explica la investigadora principal del trabajo, Zahra Raisi-Estabragh.