Por qué tenemos ese molesto hipo y por qué sí sirven de algo los sustos para aliviarlo

Archivo - Mujer con hipo.
Archivo - Mujer con hipo. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / NICOLETA IONESCU
Actualizado: domingo, 27 noviembre 2022 9:46

   MADRID, 27 Nov. (EDIZIONES) -

   ¿Quién no ha tenido nunca hipo? Es una lata si llevamos un rato con él, y lo mejor de todo es que en muchas ocasiones no sabemos por qué lo desarrollamos, ni qué hacer con él. Es un mito lo de dar sustos para que desaparezca. Veamos cómo podemos gestionarlo y qué puede ser efectivo en este sentido.

   Para ello charlamos en Infosalus con la doctora Lucía Diéguez Montes, médico especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste (Madrid), quien señala que este fenómeno tiene lugar cuando, de forma repentina, se contraen los principales músculos de la respiración (el diafragma y los músculos localizados entre las costillas).

   "En ese momento se produce una rápida entrada de aire en los pulmones (que produce el característico sonido del hipo) y, a continuación, el cierre de la glotis (la válvula que separa la laringe y tráquea), lo que genera un corte de la respiración. Todo este proceso se produce en menos de un segundo", relata esta especialista.

   ¿Por qué se produce? Cuenta esta doctora que el hipo se desarrolla por la activación de un reflejo nervioso que produce la contracción de estos músculos: "Este reflejo puede activarse en diferentes situaciones: por alteraciones del tubo digestivo, por el consumo de algunos elementos irritantes, por enfermedades pulmonares, cardiovasculares, o por alteraciones en el sistema nervioso a diferentes niveles. En todo caso, en muchas ocasiones no es posible determinar con certeza cuál es la causa del hipo".

QUÉ PUEDE FAVORECER QUE TENGAMOS HIPO

   Sobre si hay personas con mayor tendencia a desarrollar hipo, la experta del Hospital Universitario del Sureste destaca que sí que existen determinadas condiciones que así lo favorecen, como algunas que afectan al esófago o al estómago.

   Por ejemplo, habla de que la presencia de una hernia de hiato o de reflujo gastroesofágico pueden favorecer su aparición. Asimismo, indica la doctora Diéguez Montes, que pueden facilitar el desarrollo de hipo el consumo de comidas copiosas o de bebidas con gas, que producen la distensión del estómago, así como el consumo de productos irritantes (como picantes, tabaco o alcohol). "También aumenta las probabilidades de padecer hipo el consumo de algunos medicamentos o las situaciones de nerviosismo, especialmente si se produce hiperventilación", agrega.

   En otras ocasiones, prosigue la especialista en Aparato Digestivo, los episodios de hipo se deben a alteraciones en los nervios que participan en el reflejo nervioso (nervio vago y nervio frénico entre ellos), o en el sistema nervioso central (médula y cerebro). "Por ejemplo, el 20% de los pacientes con enfermedad de Parkinson presentan episodios repetidos de hipo", apostilla.

SÍ SIRVEN LOS SUSTOS

   Contrariamente a lo que pensemos, esta especialista sostiene que, habitualmente los episodios de hipo ceden solos, y sin necesidad de realizar ninguna maniobra, ni tampoco de emprender ningún tratamiento médico.

   "Algunos remedios caseros pueden funcionar cuando el episodio de hipo es agudo. Un susto puede estimular el nervio vago, que participa en el reflejo nervioso causante del hipo, resolviendo el episodio. También pueden ser efectivos algunos ejercicios respiratorios como aguantar la respiración o realizar la maniobra de Valsalva (intentar exhalar aire mientras nos tapamos nariz y boca)", advierte esta doctora.

   Ahora bien, la médico especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario del Sureste mantiene que se debe consultar con un especialista cuando el hipo dure días o incluso meses, generando importantes molestias, dificultando el sueño, la comida y la relación con los demás. "En estos casos, o si el hipo comienza a ser muy recurrente o han aparecido otros síntomas, debe consultarse con un especialista para descartar la existencia de alteraciones y plantear un tratamiento médico fuese necesario", añade.

   Como curiosidad, la doctora Lucía Diéguez Montes recuerda que en el útero materno los fetos presentan con frecuencia hipo, lo que se detecta a menudo en las ecografías prenatales, y dice que, posiblemente, como entrenamiento de los músculos que participan en la respiración.