Publicado 03/05/2022 07:24

La técnica de la vacuna COVID-19 se muestra prometedora para las enfermedades del corazón

Archivo - Corazón.
Archivo - Corazón. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación está probando un método para suministrar material genético al cuerpo como forma de reparar el músculo cardíaco dañado después de un ataque cardíaco. El innovador estudio se ha presentado en Frontiers in CardioVascular Biomedicine 2022, un congreso científico de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm) COVID-192 utilizan nanopartículas lipídicas (diminutas gotas de grasa) para suministrar ARNm a las células del organismo. Este ARNm da instrucciones a las células para que fabriquen una proteína de espiga falsa en su superficie para imitar la proteína del virus causante de la COVID-19. A continuación, el cuerpo monta una respuesta inmunitaria creando anticuerpos que pueden utilizarse si el individuo se infecta con el virus.

En el presente estudio se utilizó un método similar para la administración de ARNm. Sin embargo, en lugar de buscar una respuesta inmunitaria, el objetivo final de los investigadores es instruir a las células del corazón para que se reparen a sí mismas tras un infarto.

Este estudio preliminar se llevó a cabo para determinar si el ARNm podía administrarse con éxito al músculo cardíaco en nanopartículas lipídicas. Los investigadores inyectaron diferentes formulaciones en la pared ventricular izquierda del corazón de ratones durante una operación a pecho abierto bajo anestesia general. Veinticuatro horas después de la administración, los ratones fueron sacrificados y se examinó la localización de la traducción del ARNm.

Los investigadores comprobaron que el ARNm llegaba con éxito a las células del corazón 24 horas después de la inyección. Sin embargo, a pesar de la inyección en el corazón, los niveles más altos de traducción del ARNm se encontraron en las células del hígado y el bazo.

La autora del estudio, la doctora Clara Labonia, del Centro Médico Universitario de Utrecht (Países Bajos), explica que "se esperaba una expresión elevada en el hígado, ya que metaboliza las nanopartículas lipídicas. Sin embargo, fue alentador ver que había traducción de ARNm en el tejido cardíaco, lo que significa que las nanopartículas lipídicas podrían funcionar como sistemas de entrega para la terapia de ARNm".

Según adelanta, "el siguiente paso de esta investigación es probar más formulaciones y elegir la que se dirija con mayor eficacia al tejido cardíaco. A continuación, evaluaremos si la administración de ARNm a ratones con corazones isquémicos (parecidos a un infarto) tiene algún efecto terapéutico", concluye.

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