Archivo - Tristeza. - ELEGANZA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) -
La psicóloga María Astasio, especialista del Departamento de Psiquiatría y Psicología Clínica de la Clínica Universidad de Navarra, ha señalado que, durante las vacaciones, pueden aparecer signos de cansancio emocional que habían quedado en segundo plano durante los meses anteriores y afloran como resultado de la disminución de las exigencias laborales y la actividad cotidiana.
"En ocasiones, durante las vacaciones aparece el efecto acumulado del estrés sostenido. Es entonces cuando pueden aflorar sensaciones de cansancio, apatía o malestar que antes no habíamos percibido, porque estábamos centrados en responder a las obligaciones diarias", ha detallado para explicar que el verano no siempre va asociado a una mejora del estado de ánimo.
Según ha apuntado, los cambios de rutina pueden generar desajustes emocionales, a lo que se puede sumar el hecho de no ver satisfechas las expectativas sociales creadas para esta época del año. "La presión por disfrutar, descansar o sentirse bien puede generar frustración cuando la experiencia real no coincide con la imagen idealizada de las vacaciones", ha concretado.
Otra de las circunstancias habituales en verano, como es una mayor convivencia con familiares o parejas, puede derivar en más conflictos domésticos, según ha referido, al tiempo que ha comentado que, para algunas personas, especialmente jóvenes o personas que viven solas, el periodo vacacional puede asociarse a una disminución de los apoyos sociales habituales y a una mayor sensación de aislamiento.
MANTENER RUTINAS Y REBAJAR AUTOEXIGENCIA
Para contribuir al bienestar emocional, Astasio ha recomendado mantener unas rutinas mínimas de sueño, respetar los tiempos de descanso y revisar el nivel de autoexigencia durante las vacaciones. "Más que intentar aprovechar el verano de una determinada manera, conviene escucharse a uno mismo y permitirse vivir este periodo de acuerdo con las propias necesidades y circunstancias", ha precisado.
Asimismo, ha recordado que existen situaciones que requieren valoración profesional, como alteraciones persistentes del sueño, irritabilidad mantenida, sensación de vacío, aislamiento social o un malestar significativamente más intenso de lo habitual.
En cualquier caso, ha enfatizado que reconocer el cansancio emocional y comprender que determinadas reacciones pueden aparecer tras periodos prolongados de estrés ayuda a evitar sentimientos de culpa y favorece una mejor adaptación a las vacaciones.