Publicado 02/11/2021 07:49CET

El tabaquismo se asocia a una menor tasa de control de la presión arterial

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MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

El tabaquismo y la hipertensión arterial son factores de riesgo cardiovascular independientes que coexisten con frecuencia en los pacientes. Aunque el efecto exacto del tabaquismo sobre el control de la presión arterial no se conoce del todo, se asocia con tasas más bajas de control de la presión arterial en pacientes que toman medicación para la hipertensión arterial, según un estudio presentado en la conferencia virtual ACC América Latina 2021.

"Debido a que la relación fisiopatológica entre la hipertensión arterial y el tabaquismo no está clara, es importante que los clínicos tengan una mejor comprensión del control de la presión arterial en los fumadores. Estudios anteriores en hombres han demostrado una asociación, pero en las mujeres hay poca evidencia hasta ahora", explica Márcio Gonçalves de Sousa, jefe del departamento de hipertensión, cesación tabáquica y nefrología en el Instituto de Cardiología Dante Pazzanese en São Paulo (Brasil), y el autor principal del estudio.

"Además --añade--, existe una sinergia entre estos dos factores de riesgo: la hipertensión aumenta exponencialmente el riesgo cardiovascular del fumador y el tabaquismo aumenta el riesgo de hipertensión, empeorando así su control".

Los investigadores realizaron una evaluación retrospectiva de una base de datos de pacientes adultos con hipertensión que fueron atendidos y tratados entre 2018 y 2019. Se analizaron los datos de 710 pacientes (255 hombres y 455 mujeres) con una edad media de 66 años.

El estudio clasificó las mediciones de la presión arterial como controladas (<140/90 mmHg), estadio 1 (140-159 y/o 90-99 mmHg), estadio 2 (160-179 y/o 100-109 mmHg) y estadio 3 (>180 y/o más >100 mmHg). Los investigadores también registraron información sobre el consumo de tabaco y clasificaron a los pacientes como nunca fumadores, fumadores actuales o exfumadores.

En general, las tasas de control de la presión arterial fueron similares entre hombres y mujeres (36,1% frente a 32,5%, respectivamente), al igual que la prevalencia de los estadios 1, 2 y 3 de la presión arterial. Entre los nunca fumadores, la categorización de la presión arterial no difería por género. Entre los hombres que nunca han fumado, el 37,1% entraba en la categoría de presión arterial controlada, en comparación con el 34,9% de las mujeres que nunca han fumado.

Los fumadores actuales se asociaron con tasas más bajas de control de la presión arterial entre los hombres y las mujeres, ya que sólo el 9,1% de los hombres fumadores actuales se clasificaron en la categoría de presión arterial controlada y el 25% de las mujeres fumadoras actuales se clasificaron en la categoría de presión arterial controlada.

Los hombres exfumadores tenían un 37,6% de control de la presión arterial, una tasa similar a la de los hombres que nunca han fumado, mientras que las mujeres exfumadoras tenían un 23,8% de control de la presión arterial, lo que demuestra un riesgo residual incluso después de dejar de fumar, señala Gonçalves de Sousa.

"Se sabe que los hombres de mediana edad tienen una menor adherencia al tratamiento. Cuando se asocia a una enfermedad que descuida su propia salud, como el tabaquismo, esta asociación se hace más comprensible", apunta.

Según los investigadores, los factores conductuales y la escasa adherencia al tratamiento son mecanismos que merecen un estudio más profundo.

"Sin duda, abordar el abandono del tabaquismo será la mayor palanca para conseguir una salud plena, lo que refuerza la necesidad de mejorar la adherencia al tratamiento --apunta Gonçalves de Sousa--. Aunque los estudios no han demostrado que dejar de fumar mejore el control de la presión arterial, hemos comprobado en la práctica clínica de pacientes hipertensos resistentes que se observa tanto el abandono del tabaco como una mayor adherencia al tratamiento".