El tabaco puede tener efectos sobre el páncreas "más graves" que el alcohol

Tabaco
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Actualizado: lunes, 20 junio 2016 13:09

   MADRID, 20 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Diversas investigaciones han mostrado ya que el tabaco puede tener efectos sobre el páncreas "más graves" que el alcohol o actuar como acelerador de su deterioro, según se ha puesto de manifiesto en la sesión 'Retos de la Pancreatología 2016', celebrada en el marco del congreso de la Semana de las Enfermedades Digestivas (SED), organizado por la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

   En España unos 23.500 pacientes sufren pancreatitis crónica y, cada año, se diagnostican alrededor de 2.500 nuevos pacientes de esta patología digestiva grave, con tratamiento limitado y mortalidad elevada si el diagnóstico no se realiza en un estadio precoz.

   La pancreatitis crónica ha sido clásicamente relacionada con el consumo de alcohol, considerando que a mayor consumo de alcohol mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, en los últimos años, la investigación científica ha demostrado que personas sin un alto nivel de consumo de alcohol también pueden desarrollar pancreatitis crónica.

   "Este hallazgo nos ha llevado a la conclusión de que lo que define un mayor o menor riesgo de pancreatitis es la predisposición genética del paciente a padecer la enfermedad, además del alcohol consumido", ha explicado el especialista en Aparato Digestivo, miembro de la SEPD y Jefe del servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, Enrique Domínguez Muñoz.

   En este sentido, el experto ha destacado la importancia que tiene para los especialistas el conocimiento de otros factores de riesgo para la pancreatitis crónica porque se abren "nuevas perspectivas" a tener en cuenta tanto en el diagnóstico de la enfermedad como en el tratamiento de su causa.

   Concretamente, en los últimos años, también se han publicado estudios sobre los efectos del tabaco sobre el páncreas con independencia del consumo del alcohol. Los resultados muestran que el tabaco es al menos tan tóxico como el alcohol para el páncreas y, sobre todo, que acelera la progresión de la enfermedad. Y es que, el tabaco favorece la producción de tejido fibrótico y el riesgo del posterior desarrollo de cáncer de páncreas.

   Este nuevo escenario proporciona a los especialistas de aparato digestivo nuevas oportunidades terapéuticas. El tratamiento clásico de la pancreatitis crónica se basa en la administración de insulina en los casos que desarrollan una diabetes y la administración, con las comidas, de fármacos que contienen las enzimas pancreáticas que el propio órgano no es capaz de producir.

   "El tratamiento tradicional consistía en tratar los síntomas y actuar ante las complicaciones. Ahora el concepto ha cambiado y buscamos frenar la progresión de la enfermedad", ha recalcado Domínguez Muñoz.

TRATAMIENTO DE LA PANCREATITIS CRÓNICA

   La primera medida es atacar las causas de la enfermedad, es decir, aquello que produce la inflamación crónica del páncreas. El alcohol y el tabaco, o ambos, son la causa de entre el 75 por ciento y el 80 por ciento de los casos de pancreatitis crónica, por lo que la primera medida que el paciente debe adoptar es la abstinencia de ambos tóxicos.

   "Los estudios nos han mostrado que cuando el paciente deja de beber y de fumar completamente y somos capaces de llegar a un diagnóstico en etapas tempranas de la enfermedad, ésta se detiene y así se evita el desarrollo de complicaciones. Pero el abandono de tabaco y alcohol debe ser total, no es suficiente disminuir su consumo", ha apostillado el experto.

   El siguiente paso para inactivar la enfermedad pueden ser los nuevos tratamientos con antioxidantes, compuestos que pueden inactivar las células que producen la cicatrización y fibrosis de los tejidos del páncreas. "Así, podemos detener el proceso por el cual se destruye el tejido funcional pancreático y se sustituye por tejido fibroso. Conocer más y mejor cómo funciona el páncreas nos proporciona avances importantes que facilitan el control de una enfermedad crónica que hasta ahora tenía un tratamiento limitado, basado no en resolver la enfermedad sino en dar respuesta a las complicaciones que provoca", ha zanjado Domínguez Muñoz.

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