El tabaco produce células precancerosas que contribuyen al crecimiento del cáncer

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GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ALEXANDRUMAGUREAN
Publicado 02/04/2019 18:28:15CET

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Centro de Cáncer de la Universidad de Colorado (Estados Unidos) ha demostrado que el consumo de tabaco produce una serie de células cancerosas que aumenta el riesgo de tumores en la cabeza o el cuello, entre otros, a través de la 'fertilización' de células cercanas para que se vuelvan cancerosas y crezcan.

El estudio, presentado en la Reunión Anual 2019 de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR, por sus siglas en inglés), explora esta comunicación entre células precancerosas y cancerosas en el contexto de una enzima llamada PI3K, que se activa en muchos o incluso en la mayoría de los cánceres.

Algunos investigadores consideran que la sobreactivación del PI3K es una característica esencial que impulsa la enfermedad. PI3K es una quinasa, y la clase de fármacos conocidos como inhibidores de la quinasa ha demostrado ser eficaz contra una multitud de tipos de cáncer, por ejemplo el erlotinib contra los cánceres EGFR+ y el crizotinib contra los cánceres ALK+.

Los inhibidores de la quinasa también han sido desarrollados contra el PI3K, y en general matan a las células cancerosas en el laboratorio. La pregunta ha sido por qué los inhibidores del PI3K no necesariamente funcionan en los pacientes, es decir, qué hacen las células cancerosas para resistir esta terapia que debería matarlas. El nuevo estudio ofrece una hipótesis: "Estas líneas celulares cancerosas en cultivo son sensibles a la inhibición del PI3K, pero cuando se las coloca junto a las células precancerosas, se vuelven resistentes".

Para explorar esta observación, los investigadores cultivaron células cancerosas de cabeza y cuello en el mismo plato de laboratorio que las células precancerosas (llamadas células NOK), y luego sometieron a las células, solas y juntas, a inhibidores PI3K. Las células cancerosas cultivadas con células NOK crecieron más rápido y resistieron la inhibición del PI3K.

Cuando los investigadores cultivaron células NOK solas, luego removieron las células y 'fertilizaron' las células cancerosas con el medio de cultivo en el que habían crecido las células NOK, vieron un crecimiento similar de células cancerosas y resistencia a los inhibidores de PI3K. Además, las células NOK estimularon características similares a las de las células madre del cáncer en las células cancerosas receptoras.

Esto significa que, además de resistir la terapia PI3K, las células cancerosas que se encuentran junto a las células precancerosas pueden volverse más peligrosas, por ejemplo, más capaces de reiniciar la enfermedad. "Esto se traduce en que algunas propiedades de las células cancerosas no necesariamente son intrínsecas. En nuestro estudio, las células cancerosas recibieron algunas de sus propiedades similares a las del cáncer y a las de las células madre por medio de células precancerosas cercanas", explica el líder del estudio, Christian Young.

Continuando con esta línea de estudio, Young y su equipo preguntaron qué le estaban dando estas células precancerosas a las células cancerosas de cabeza y cuello que les permitían resistir la terapia PI3K y obtener rasgos similares a los de las células madre del cáncer. Utilizando una plataforma de proteómica, analizaron más de 1.300 proteínas encontradas en platos en los que se cultivaban células NOK.

Así, encontraron un gran aumento en los ligandos de EGFR, que los investigadores comparan como un motor del cáncer. En esta analogía, los ligandos de EGFR son como el combustible, permitiendo que las células cancerosas, en ausencia de PI3K, impulsen su crecimiento y supervivencia a través del motor de EGFR. "Fueron las células precancerosas las que proporcionaron este combustible", concluye Young.

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