Publicado 11/10/2021 07:31CET

Sustancias químicas comunes en los productos electrónicos y para bebés dañan el desarrollo del cerebro

Archivo - Bebé
Archivo - Bebé - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / LIUDMILA FADZEYEVA

MADRID, 11 Oct. (EUROPA PRESS) -

Las sustancias químicas que se utilizan cada vez más como retardantes de llama y plastificantes suponen un riesgo mayor para el desarrollo cerebral de los niños de lo que se pensaba, según un comentario publicado en la revista 'Environmental Health Perspectives'.

El equipo de investigación revisó docenas de estudios en humanos, animales y células y concluyó que la exposición incluso a niveles bajos de las sustancias químicas -llamadas ésteres de organofosforados- puede dañar el coeficiente intelectual, la atención y la memoria de los niños de maneras que aún no han sido consideradas por los reguladores.

La neurotoxicidad de los ésteres de organofosfato utilizados como agentes nerviosos y pesticidas está ampliamente reconocida, pero se ha asumido que la neurotoxicidad de los utilizados como retardantes de llama y plastificantes es baja.

Por ello, se utilizan ampliamente como sustitutos de algunos retardantes de llama halogenados eliminados o prohibidos en productos electrónicos, sillas de coche y otros productos para bebés, muebles y materiales de construcción. Sin embargo, el análisis de los autores reveló que estas sustancias químicas también son neurotóxicas, pero a través de mecanismos de acción diferentes.

"El uso de ésteres de organofosforados en todo tipo de productos, desde televisores hasta asientos de coche, ha proliferado bajo la falsa suposición de que son seguros --afirma Heather Patisaul, autora principal y neuroendocrinóloga de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, en Estados Unidos--. Desgraciadamente, estos productos químicos parecen ser tan dañinos como los productos químicos a los que pretenden sustituir, pero actúan por un mecanismo diferente".

Los ésteres de organofosforados migran continuamente de los productos al aire y al polvo. El polvo contaminado llega a nuestras manos y luego se ingiere inadvertidamente al comer. Por eso se han detectado estas sustancias químicas en prácticamente todas las personas analizadas.

Los niños están especialmente expuestos por el hecho de llevarse las manos a la boca. En consecuencia, los bebés y los niños pequeños tienen concentraciones mucho más altas de estas sustancias químicas en sus cuerpos durante las ventanas más vulnerables del desarrollo del cerebro.

"Los ésteres de organofosforados amenazan el desarrollo cerebral de toda una generación --explica la coautora y directora jubilada del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS), Linda Birnbaum--. Si no frenamos su uso ahora, las consecuencias serán graves e irreversibles".

Los autores piden que se detengan los usos innecesarios de todos los ésteres de organofosforados. Esto incluye su uso como retardantes de llama para cumplir con las normas de inflamabilidad ineficaz en los productos de consumo, vehículos y materiales de construcción.

Para los usos en los que los ésteres organofosfatados se consideran esenciales, los autores recomiendan a los gobiernos y a la industria que lleven a cabo evaluaciones de alternativas y que inviertan en soluciones innovadoras sin sustancias químicas nocivas.

"Los ésteres de organofosfato presentes en muchos productos no cumplen ninguna función esencial y, al mismo tiempo, suponen un grave riesgo, sobre todo para nuestros niños --afirma Carol Kwiatkowski, coautora y asociada principal de Ciencia y Política del Green Science Policy Institute--. Es urgente que los fabricantes de productos reevalúen de forma crítica los usos de los retardantes de llama y plastificantes de ésteres organofosforados; muchos pueden estar haciendo más daño que bien".

Contador