Una sustancia derivada del cannabis puede atenuar los efectos adictivos de la cocaína

CANNABIS
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Publicado 09/10/2018 19:06:01CET

En un estudio en ratones, esta sustancia redujo el consumo voluntario de cocaína

BARCELONA, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona han detectado que una sustancia derivada del cannabis, el cannabidiol, puede ser útil para reducir los efectos adictivos de la cocaína, tras probarlo en ratones de laboratorio publicado en la revista 'Neuropharmacology'.

Los investigadores administraron cannabidiol de forma repetida a ratones adictos a la cocaína que, al presionar una palanca, se autoadministran una dosis de la droga de forma voluntaria: "Vimos que el cannabidiol redujo el consumo voluntario de cocaína y los efectos de recompensa y refuerzo", ha destacado el primer autor del artículo, Miguel Ángel Luján, en un comunicado de la UPF este martes.

"Nuestro estudio proporciona nuevas evidencias sobre la posibilidad de utilizar el cannabidiol como una herramienta terapéutica. Además, nos ha permitido comprender mejor el papel modulador de este compuesto en las vías de señalización subyacentes al consumo de cocaína", ha subrayado la investigadora Olga Valverde.

A nivel molecular, esta sustancia "puede modular algunas manifestaciones del refuerzo de la cocaína", incrementando la expresión de unas proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas (factores neurotróficos), a través de un mecanismo que promueve la proliferación de nuevas células en el área cerebral relacionada con la memoria, el hipocampo.

El cannabidiol es una sustancia derivada de la planta del cannabis sin potencial adictivo, y en estudios previos, los derivados cannabinoides han mostrado resultados prometedores para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos, incluida la adicción a las drogas.

La adicción a la cocaína es una enfermedad crónica caracterizada por la búsqueda y el uso compulsivo de la droga, a pesar de sus consecuencias perjudiciales, y aunque la cocaína es la segunda droga ilegal más consumida en Europa y los Estados Unidos, no existen tratamientos efectivos, por lo que es necesario desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.