Archivo - Un estudio muestra que las señales del mundo exterior disminuyen en la fase REM del sueño, mientras las internas crecen - SOMNISA - Archivo
MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores de las universidades suizas de Lausana y Ginebra ha llevado a cabo un estudio por el que ha constatado que las señales del mundo exterior disminuyen en el cerebro durante la fase REM del sueño, mientras las internas "se conservan o incluso se intensifican".
Este trabajo, publicado en la revista especializada 'Current Biology', y liderado por la profesora titular de la Facultad de Biología y Medicina del primero de estos centros académicos, Marzia De Lucia, en colaboración con la profesora del segundo de ellos, Sophie Schwartz, muestra cómo el cerebro reorganiza progresivamente la forma en que procesa la información sensorial al pasar de la vigilia al sueño REM.
Esta fase del sueño "ofrece un contexto ideal para abordar esta cuestión", ha explicado otra de las coautoras principales de esta investigación, Jacinthe Cataldi, quien ha añadido que "aunque su actividad neuronal comparte algunas similitudes con la del cerebro despierto, el sueño REM se caracteriza por una profunda desconexión del mundo exterior".
Según ha expuesto, "esta desconexión conlleva un umbral de activación más elevado", y es que "la información sensorial del entorno tiene más dificultad para llegar al cerebro que, sin embargo, continúa procesando otros tipos de señales". No obstante, los expertos consideran que sigue siendo "un misterio" el mecanismo preciso que le permite "clasificar, priorizar y combinar toda esta información", así como lo es "aún más" cómo cambia este proceso a medida que se pasa de un nivel de conciencia a otro.
FASES REM TÓNICA Y FÁSICA
De cualquier forma, este trabajo especifica que el sueño REM alterna constantemente entre dos fases, la tónica y la fásica. Durante esta última es cuando aparecen los movimientos oculares rápidos, que le dan nombre, y que también se caracteriza por breves espasmos musculares y ritmos cardíacos y respiratorios más variables.
Además, los autores han explicado que las dos fases también difieren en su grado de desconexión sensorial: la sensibilidad a los estímulos externos disminuye progresivamente desde la vigilia hasta el sueño REM tónico y, finalmente, hasta el sueño REM fásico, donde alcanza su nivel más bajo. "Aprovechamos esta transición gradual bien conocida para comparar la respuesta neuronal a los estímulos auditivos externos con la respuesta a las entradas internas, en este caso, los latidos del corazón", ha explicado al respecto la también coautora de esta investigación, Andria Pelentritou.
Así, y en virtud del registro de la actividad neuronal de 25 voluntarios durante dos noches de sueño mediante un electroencefalograma, los neurocientíficos han comparado los potenciales eléctricos generados por estímulos auditivos con los provocados por los latidos cardíacos durante la vigilia y las diferentes fases del sueño. La conclusión obtenida es que a medida que la respuesta neuronal a los sonidos del entorno se debilita, el procesamiento de las señales cardíacas se fortalece.
"No se trata de una supresión global de estímulos", ha matizado De Lucia, quien ha concretado que, "más bien, el cerebro dirige su capacidad de escucha hacia adentro".
Por ello, se ha calculado un índice audiocardiológico que indica qué tipo de señal procesa preferentemente el cerebro, el cual "podría servir como marcador de estados alterados de conciencia, especialmente en situaciones en las que la persona no puede responder conductualmente", ha finalizado la responsable de este estudio.