Archivo - Imagen de recurso de una persona con problemas para dormir. - TOMMASO79/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -
Los patrones de sueño saludables en la mediana edad están relacionados con una mayor esperanza de vida laboral, según sugieren las conclusiones de un estudio publicado en 'Occupational & Environmental Medicine'.
Los resultados indican que dormir de forma muy irregular o durante mucho tiempo -nueve horas o más por noche- a partir de los 50 años se asoció posteriormente con una reducción de la participación en el mercado laboral de alrededor de nueve meses.
En más de la mitad de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la edad legal de jubilación ha aumentado como consecuencia del envejecimiento de la población. Por ello, se espera que las personas permanezcan en el mercado laboral durante más tiempo, explican los investigadores.
Diversos estudios han analizado el momento y las razones para abandonar la vida laboral, como la jubilación anticipada y la jubilación por discapacidad o mala salud, pero ninguno ha examinado si un sueño adecuado y de buena calidad podría contribuir a una mayor duración de la vida laboral.
Por ello, la autora del estudio, Saana Myllyntausta, del Departamento de Psicología y Logopedia de la Universidad de Turku (Finlandia), quiso analizar la relación entre los patrones de sueño y la esperanza de vida laboral, definida como el número medio de años que se espera que una persona permanezca trabajando a partir de una determinada edad, en este caso, entre los 50 y los 68 años.
Se basó en datos de dos estudios observacionales: el estudio del Sector Público Finlandés (FPS), que incluyó a 70.339 empleados del sector público entre 2000 y 2016 (80% mujeres), y el estudio de Salud y Apoyo Social (HeSSup), que incluye una muestra aleatoria (6071) de adultos finlandeses en edad laboral entre 1998 y 2013 (54% mujeres).
La información sobre el sueño se obtuvo a partir de las respuestas de los participantes a la primera encuesta que completaron después de cumplir 50 años. La duración habitual del sueño nocturno se clasificó como corta (menos de 7 horas), media (7-8 horas) y larga (9 horas o más).
Los trastornos del sueño incluyeron dificultades para conciliar o mantener el sueño, despertarse demasiado temprano y sueño no reparador durante las 4 semanas anteriores. Estos se clasificaron en: ninguno (nunca a 1 noche por semana); moderado (de 2 a 4 noches por semana), y grave (de 5 a 6 noches por semana a casi todas las noches).
La participación en la fuerza laboral se determinó a partir de datos vinculados del Registro de Ingresos y Acumulaciones, que mantiene el Centro Finlandés de Pensiones.
PEORES RESULTADOS EN PERSONAS CON TRASTORNOS DEL SUEÑO
El análisis de los datos mostró que, en comparación con quienes no presentaban trastornos del sueño, quienes sufrían trastornos moderados del sueño podían esperar trabajar casi 5 meses menos y quienes sufrían trastornos graves del sueño, 8 meses menos, independientemente del sexo y el tipo de trabajo, definido en 3 amplias categorías: profesional, intermedio y rutinario.
No reportar trastornos del sueño se asoció con una esperanza de vida laboral de 13 años y 5 meses. Los trastornos moderados del sueño se asociaron con una esperanza de vida laboral de 13 años, y los trastornos graves del sueño con una de 12 años y 10 meses.
La mayor esperanza de vida laboral (casi 14 años) a los 50 años se observó entre las mujeres profesionales sin trastornos del sueño; la menor se observó entre los hombres con trabajos rutinarios y graves trastornos del sueño (casi 12 años y medio).
Tanto la duración corta como la media del sueño se asociaron con una esperanza de vida laboral de 13 años y 2 meses; la duración prolongada del sueño nocturno se asoció con una esperanza de vida laboral de 12 años y 5 meses entre los participantes del estudio FPS.
Y en comparación con aquellos que duermen entre 7 y 8 horas por noche, dormir 9 horas o más por noche se asoció con una esperanza de vida laboral de alrededor de 9 meses menos entre los participantes de FPS y de poco más de 30 meses menos entre los participantes de HeSSup.
No se encontraron pruebas claras de diferencias entre las personas con patrones de sueño de duración media y corta, independientemente del sexo y el tipo de trabajo.
Sin embargo, en ambos grupos existía una diferencia en la esperanza de vida laboral entre los más favorecidos (aquellos con trabajos profesionales o con un alto nivel educativo y sin trastornos del sueño o con una duración del sueño corta o media) y los más desfavorecidos (aquellos con trabajos rutinarios o con un bajo nivel educativo y con trastornos graves del sueño o con una duración del sueño prolongada).
"Promover la salud del sueño y brindar apoyo para controlar los trastornos del sueño en la mediana edad puede ser especialmente importante para las personas con un estatus socioeconómico más bajo cuando se busca aumentar la participación en la fuerza laboral a medida que avanza la edad", concluye la autora.