Archivo - La sordera, como efecto secundario del tratamiento, afecta a uno de cada cinco supervivientes de cáncer pediátrico - UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID - Archivo
MADRID 12 Feb. (EUROPA PRESS) -
La compañía farmacéutica Norgine ha destacado un problema poco conocido, pero de gran transcendencia para la calidad de vida de los supervivientes de cáncer pediátrico, y es que la sordera, como efecto secundario del tratamiento, afecta a uno de cada cinco de estos niños.
A colación de la celebración, este domingo, 15 de febrero, del Día Mundial del Cáncer Infantil, este laboratorio ha indicado que los avances terapéuticos han conseguido mejorar significativamente la supervivencia pero, al mismo tiempo, han generado nuevos desafíos respecto a la calidad de vida de estos pacientes una vez superada la enfermedad.
"La ototoxicidad es un efecto adverso que afecta el oído, generalmente causado por ciertos medicamentos o tratamientos médicos, como algunos compuestos de platino usados en quimioterapia y la radioterapia craneal", ha explicado, al respecto, la doctora Elena Mateos, quien es oncóloga pediátrica en el departamento de Pediatría del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.
A juicio de esta facultativa, "este daño puede provocar pérdida de audición parcial o total, que puede ser progresiva y afectar tanto frecuencias altas como bajas; problemas en el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la socialización y la educación; e impacto negativo en la calidad de vida a largo plazo". "Aproximadamente, la ototoxicidad afecta a un 50 por ciento de los supervivientes de cáncer pediátrico tras tratamientos con agentes ototóxicos", ha afirmado.
En este contexto, Norgine ha acudido a varios estudios poblacionales que sugieren que, a pesar de las recomendaciones, la monitorización de la pérdida auditiva en supervivientes de cáncer (CAYA) es insuficiente. Solo el 72 por ciento de los niños en riesgo se someten a pruebas auditivas durante el seguimiento y solo el 43 por ciento reciben una monitorización audiológica completa antes, durante y después del tratamiento.
Además, esta compañía se ha referido al Grupo Internacional para la Armonización de los Efectos Tardíos del Cáncer Infantil (IGHG, por sus siglas en inglés), que, en colaboración con el consorcio PanCare para el cuidado de los supervivientes de cáncer, ha desarrollado una guía de práctica clínica de vigilancia de la ototoxicidad en estos pacientes.
UN TOTAL DE 1.600 NUEVOS CASOS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES CADA AÑO EN ESPAÑA
Norgine ha expuesto que, anualmente, en España se diagnostican, aproximadamente, 1.600 nuevos casos de cáncer en niños y adolescentes, según estimaciones recientes del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-SEHOP). La tasa de supervivencia a cinco años para niños menores de 14 años con cáncer en España es del 82 por ciento.
Según datos de la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés), hasta el 75 por ciento de los niños tratados con cisplatino pueden experimentar pérdida auditiva permanente. Además, elevan el riesgo el uso de radioterapia craneal o irradiación en la zona de cabeza-cuello, la edad muy temprana, antecedentes de daño auditivo y exposición a otros fármacos ototóxicos.
De cualquier forma, los expertos comparten que la preocupación por la ototoxicidad no debe llevar a una reducción individual de la dosis de compuestos de platino o de radioterapia craneal, ya que esto podría comprometer los resultados del tratamiento. "Aunque no siempre es posible evitar la ototoxicidad por completo, disponemos de varias estrategias para minimizar el riesgo y manejar la ototoxicidad", ha destacado Mateos.
Entre estas, la citada especialista ha expuesto "vigilancia y monitorización auditiva periódica, uso cuidadoso de medicamentos ototóxicos, identificación de factores de riesgo adicionales, intervenciones tempranas e investigación y desarrollo de nuevas estrategias". "La clave está en un seguimiento riguroso y multidisciplinar para detectar y mitigar la ototoxicidad, garantizando, al mismo tiempo, que el tratamiento oncológico mantenga su efectividad", ha declarado.
Por último, Norgine ha sostenido que la sordera no solo afecta la capacidad auditiva, sino que tiene consecuencias en el desarrollo del habla, el aprendizaje, la integración social y emocional, e incluso en el rendimiento escolar, mientras que Mateos ha concluido señalando que existe "falta de guías clínicas específicas de prevención" y "una monitorización audiológica insuficiente".