Publicado 27/08/2021 07:14CET

Estos son los riesgos de los deportistas jóvenes con historial de conmociones cerebrales

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Archivo - Niños jugando al fútbol - LILLY - Archivo

MADRID, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio sugiere que los deportistas con antecedentes de conmoción cerebral pueden mostrar más lesiones cerebrales por una conmoción posterior, particularmente en las regiones medias del cerebro que son más susceptibles de sufrir daños, según publican los investigadores en la edición online de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología. Los deportistas participantes son practicantes de deportes como el fútbol, el voleibol y el fútbol americano.

"Sabemos que las conmociones cerebrales pueden tener efectos a largo plazo en el cerebro que duran más allá de la autorización del médico para volver a jugar --señala el autor del estudio, Tom A. Schweizer, del Hospital St. Michael de Toronto (Canadá)--. Sin embargo, no está claro hasta qué punto pueden detectarse los efectos de las conmociones cerebrales repetidas entre adultos jóvenes, por lo demás sanos. Descubrimos que, aunque no había diferencias en los síntomas ni en el tiempo de recuperación, los atletas con antecedentes de conmoción cerebral mostraban cambios sutiles y crónicos en sus cerebros", añade.

Este estudio se enfocó en los cambios producidos en dos zonas del centro del cerebro que son especialmente vulnerables a las conmociones cerebrales. Así, los investigadores se centraron en el flujo sanguíneo en el córtex cingulado y en la microestructura de la materia blanca en el cuerpo calloso. Los cambios en el flujo sanguíneo y la microestructura que aparecen en los escáneres cerebrales pueden indicar una lesión cerebral subyacente. El córtex cingulado es una capa de materia gris que coordina las habilidades sensoriales y motoras. Debajo de ella se encuentra el cuerpo calloso, una amplia banda de fibras nerviosas que une los dos hemisferios del cerebro.

El estudio analizó a 228 deportistas con una edad media de 20 años. Entre ellos había 61 con una conmoción cerebral reciente y 167 sin ella. Dentro del primer grupo, 36 tenían antecedentes de conmoción cerebral y 73 en el segundo.

Los investigadores realizaron hasta cinco escáneres cerebrales a cada atleta con una conmoción cerebral reciente, desde el momento de la lesión hasta un año después de volver a jugar y descubrieron que, un año después de una conmoción cerebral reciente, los atletas con antecedentes de conmoción cerebral presentaban un descenso más acusado del flujo sanguíneo en una zona del cíngulo en comparación con los que no tenían antecedentes de conmoción cerebral.

Los que tenían antecedentes de conmoción cerebral tenían un flujo sanguíneo cerebral medio de 40 mililitros (mL) por minuto, por cada 100 gramos (g) de tejido cerebral. Los que no tenían antecedentes de conmoción cerebral tenían un flujo sanguíneo cerebral medio de 53 mL por minuto, por cada 100 g de tejido cerebral.

En los atletas con antecedentes de conmoción cerebral, en las semanas posteriores a una nueva conmoción, los investigadores también encontraron cambios microestructurales en una región del cerebro llamada esplenio, que forma parte del cuerpo calloso.

"Nuestros hallazgos sugieren que un deportista con un historial de conmoción cerebral debe ser vigilado de cerca, ya que estos cambios cerebrales sutiles pueden empeorar con las lesiones repetidas --alerta Schweizer--. Además, nuestros resultados deberían suscitar preocupación por los efectos acumulativos de las lesiones repetidas en la cabeza más adelante en la vida".

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