Archivo - Mujer con vitíligo tomando el sol en un velero - - MILJKO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 20 Jul. (EDIZIONES) -
Con la llegada del verano aumentan las horas al aire libre, la exposición al sol, el deporte, y los baños en las piscinas y las playas. Para las personas con vitíligo, estos meses requieren algunos cuidados adicionales, aunque los especialistas insisten en un mensaje tranquilizador: la enfermedad no impide disfrutar del verano.
La clave está en proteger la piel de las quemaduras y de los traumatismos cutáneos, ya que pueden favorecer la aparición de nuevas lesiones en personas predispuestas. Además, recuerdan que el vitíligo no es contagioso, no debe entenderse únicamente como un problema estético, y dispone de tratamientos eficaces, aunque la repigmentación suele ser lenta y requiere constancia y seguimiento médico.
Tal y como recuerda en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la médica adjunta y coordinadora de la Unidad Funcional de Immunoalergia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona Esther Serra Baldrich el vitíligo es una enfermedad crónica adquirida, en la que se pierde el pigmento de determinadas zonas de la piel, por una destrucción o inactivación de los melanocitos, que son las células encargadas de producir melanina.
"La forma más frecuente es el vitíligo no segmentario, que suele afectar de forma bilateral o simétrica a zonas como cara, manos, codos, rodillas, axilas, ingles, o genitales. También puede afectar al pelo, que puede volverse blanco en las zonas implicadas", subraya.
Hoy sabemos que no es una enfermedad contagiosa, ni causada por una mala higiene o por una dieta concreta, según destaca esta experta, resaltando que su origen es multifactorial, y en él intervienen entre otros factores: la predisposición genética, mecanismos autoinmunes, estrés oxidativo en el melanocito, y factores desencadenantes externos. "En muchos pacientes, el sistema inmunitario reconoce erróneamente los melanocitos como diana y los ataca", apunta la doctora Serra.
MÁS ALLÁ DE UN PROBLEMA ESTÉTICO
En este contexto, esta especialista remarca que, más allá de las manchas blancas, el vitíligo no debe entenderse sólo como un problema estético, dado que puede tener un impacto importante en la calidad de vida, en la autoestima, en las relaciones sociales, y en el bienestar emocional, especialmente cuando afecta a zonas visibles como la cara o las manos, o en personas con fototipos más altos, donde el contraste es mayor. "Las guías británicas recomiendan valorar de forma activa el impacto psicológico y la calidad de vida en estos pacientes", asevera esta dermatóloga.
Además, recuerda que el vitíligo puede asociarse a otras enfermedades autoinmunes, especialmente a la patología tiroidea autoinmune, y es por eso por lo que en muchos pacientes se recomienda valorar antecedentes personales y familiares y, según el caso, realizar cribado tiroideo.
CÓMO PUEDE EVOLUCIONAR LA ENFERMEDAD
En este contexto, la coordinadora de la Unidad Funcional de Immunoalergia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona mantiene que las manchas sí pueden evolucionar en la persona, aunque no igual en todas las personas: "Mientras que en algunas personas permanece estable durante años, en otras, surgen nuevas lesiones o las manchas existentes aumentan de tamaño. La evolución puede ser lenta o, en algunos casos, más rápida".
Así, dice que se considera 'vitíligo estable' cuando no aparecen nuevas lesiones, ni progresan las previas durante aproximadamente 12 meses, un dato importante para tomar decisiones terapéuticas.
Eso sí, llama la atención la doctora Serra sobre en aspecto clave en el vitíligo, como es el 'fenómeno de Koebner', por el que, en pacientes predispuestos, una agresión sobre la piel -por ejemplo, quemaduras solares, heridas, rascado, fricción intensa, o traumatismos- puede favorecer la aparición de nuevas lesiones de vitíligo en esa zona. "Por eso, evitar quemaduras y traumatismos cutáneos es una parte importante del cuidado diario", insiste esta experta.
CÓMO AFECTA EL VERANO AL VITILIGO
Con todo ello, preguntamos a esta especialista cómo afecta el verano y los factores que le rodean como el sol a una piel con vitíligo, recordando que en las zonas con esta afección, al faltar la melanina (que actúa como una protección natural frente a la radiación ultravioleta), la piel está más expuesta y puede quemarse con más facilidad.
Además, señala que el sol puede aumentar el contraste entre la piel sana bronceada y las zonas blancas, haciendo que el vitíligo sea más visible. "Y una quemadura solar no sólo es una complicación aguda, sino que también puede actuar como traumatismo cutáneo y favorecer actividad de la enfermedad en algunos pacientes mediante el fenómeno de Koebner antes citado", añade.
En este sentido, ve importante matizar en su opinión que tener vitíligo no significa necesariamente tener más riesgo de cáncer de piel: "De hecho, varios estudios y revisiones no han demostrado un aumento claro de melanoma, o de cáncer cutáneo no melanoma en pacientes con vitíligo; e incluso algunos trabajos sugieren un riesgo menor. Pero esto no debe interpretarse como permiso para exponerse sin protección: la piel despigmentada se quema más fácilmente y la fotoprotección sigue siendo imprescindible".
Eso sí, recuerda esta experta del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau que en verano aumentan las situaciones que pueden irritar o agredir la piel, tales como: la sudoración mantenida, roce de ropa ajustada, bañadores húmedos, rascado, quemaduras solares, deportes al aire libre, o pequeños traumatismos.
"En pacientes con vitíligo activo, estas agresiones pueden ser relevantes porque la piel inflamada o traumatizada puede favorecer nuevas lesiones en personas predispuestas. Por eso no se trata de prohibir la playa, la piscina o el deporte, sino de hacerlos con medidas de protección: evitar quemaduras, reducir el roce, hidratar la piel, y reparar cuanto antes cualquier irritación, dermatitis o herida", incide esta dermatóloga.
EXTREMAR LA FOTOPROTECCIÓN SOLAR
Con todo ello, y durante los meses de más calor, la doctora Serra aconseja a las personas con vitíligo extremar la fotoprotección, especialmente en las zonas despigmentadas y en la piel de alrededor: "Un fotoprotector de amplio espectro, idealmente SPF 50 o 50 + debería ser aplicado sobre las manchas y la piel circundante antes de la exposición solar. En la práctica, esto significa aplicar una cantidad suficiente de fotoprotector 15-30 minutos antes de salir, reaplicarlo cada dos horas, y siempre después del baño, de sudoración intensa, o de secado con toalla. También conviene usar ropa ligera de manga larga o tejidos con protección UV, sombrero, gafas de sol, y buscar sombra en las horas centrales del día".
Después de la piscina o el mar, cree recomendable ducharse con agua dulce, secar sin frotar de forma agresiva, e hidratar la piel. "Si aparece irritación, eccema, picor, o quemadura, conviene tratarlo precozmente para evitar rascado y daño cutáneo repetido. La actividad física es saludable y no está contraindicada, pero es mejor evitar ropa muy ajustada o costuras que generen fricción mantenida sobre zonas vulnerables", agrega.
También, la coordinadora de la Unidad Funcional de Immunoalergia del Hospital de la Santa Creu considera útil el realizar fotografías periódicas, cada 3-6 meses, para objetivar si hay progresión o repigmentación, tal como recomiendan las guías clínicas. "Si el vitíligo se extiende rápido, afecta mucho emocionalmente, compromete zonas visibles, o genera dudas diagnósticas, es aconsejable consultar con Dermatología", insiste.
"Conviene recordar que una fotoprotección adecuada no significa vivir evitando el exterior, sino disfrutar del verano con medidas inteligentes: evitar quemaduras, proteger la piel, y consultar si hay progresión rápida o impacto psicológico significativo", concluye la doctora Esther Serra Baldrich.