¿Para qué sirven las muelas del juicio? ¿Hay que quitarlas?

Actualizado 24/06/2019 9:53:10 CET
Implanted tooth | Scanned film
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / HIPHOTOS35 - Archivo

   MADRID, 24 Jun. (EDIZIONES) -

   Las muelas del juicio son un enigma a día de hoy. Hay personas que nacen sin ellas, que no las desarrollan o personas que sí cuentan con las también llamadas terceros molares, aunque pueden salir o no. Se tiende a considerarlas inútiles y está aceptada su tendencia a desparecer en el futuro. La teoría evolutiva tiene la clave.

   "Según la teoría evolutiva, las muelas del juicio son unos dientes con tendencia a desaparecer en un futuro muy lejano en la especie humana", confirma en una entrevista con Infosalus el presidente del Consejo General de Dentistas, el doctor Óscar Castro Reino. L

   a razón hay que buscarla en la reducción del tamaño de los maxilares, "básicamente derivado de la dieta actual más blanda", explica el doctor Castro, que añade que el volumen y tamaño de estos dientes ha disminuido muy considerablemente desde los autralopitecos hasta el 'homo sapiens' actual".

   Las principales explicaciones a las que alude el experto indican que la reducción del tamaño de los maxilares habría hecho también reducirse el tamaño de los dientes e impactaría en la progresiva desaparición de los terceros molares, "todo ello en un intento de hacer viable el encaje de los dientes en los tamaños actuales del maxilar y la mandíbula", explica el presidente del Consejo General de Dentistas.

   Este motivo también explica el hecho de que muchas personas ni siquiera desarrollen "el germen dentario de los terceros molares y nunca los tendrán". Esta circunstancia, no obstante, ha de diferenciarse del hecho de que los terceros molares no puedan salir aun formados. "En muchos casos, la radiografía revela la presencia de esos molares, incluidos en el hueso y sin posibilidad de salir por falta de espacio", especifica el doctor Castro.

   De hecho, es la falta de espacio la fuente de los problemas que pueden ocasionar los terceros molares. Entre los más frecuentes, el experto cita los quistes alrededor de la muela del juicio y la pericoronaritis o inflamación de la encía alrededor de la muela del juicio. Finalmente, también entre los más comunes, "una incorrecta posición inclinada del tercer molar puede dañar al diente contiguo. Bien reabsorbiendo su raíz, bien empujándole y ocasionando variaciones en la arcada dentaria", informa el experto.

   Otra de las incógnitas que ronda a las muelas del juicio es su aparición tardía. El doctor Castro apunta a que cada diente, ya sea temporal o permanente, tiene una secuencia predeterminada de erupción. En el caso de la permanente, "los primeros en erupcionar son los primeros molares y sucesivamente irán haciéndolo los incisivos, los premolares, los caninos y el segundo molar. A falta de las muelas del juicio, los dientes permanentes salen entre los 6 y los 12 años", especifica.

   Después "se produce un descanso hasta aproximadamente entre los 17 y los 25 años, edades en las que suelen salir las muelas del juicio", manifiesta el doctor Castro, pero "es difícil saber con seguridad por qué la biología ha establecido esa secuencia".

¿HAY QUE QUITÁRSELAS?

   Pero es que las muelas del juicio sí sirven. "Deben considerarse unas muelas más y cumplen con la misma finalidad que el resto de los dientes: triturar, masticar y facilitar la digestión de los alimentos", indica el presidente del Consejo General de Dentistas, que califica de "totalmente errónea" la concepción de que las muelas del juicio no son útiles. "Esa afirmación carece de todo fundamento científico", zanja.

   En este contexto, el doctor Castro apunta que actualmente se acepta la extracción de las muelas del juicio "solamente en casos muy concretos, cuando dan mucha sintomatología o cuando el dentista lo considera oportuno debido a la mala posición de las mismas".

    El presidente del Consejo General de Dentistas explica que durante los años 80 se pusieron muy de moda a nivel de la odontología internacional las germectomia de los terceros molares, una práctica consistente en "eliminar quirúrgicamente el germen de esos molares cuando aún están en fase de formación, en torno a los 13 y 15 años". Sin embargo, "diversos estudios realizados desde entonces desaconsejan totalmente esta técnica, que es muy traumática y reporta muy pocos beneficios demostrables", concluye el doctor Castro.

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