Publicado 04/04/2022 15:11

Los síntomas cognitivos y conductuales pueden ser más incapacitantes que los temblores en el Parkinson, según experta

Archivo - Manos de una mujer mayor, dolor, inflamación.
Archivo - Manos de una mujer mayor, dolor, inflamación. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los síntomas cognitivos y conductuales pueden resultar más incapacitantes que los temblores en la enfermedad de Parkinson, según ha advertido la profesora colaboradora del máster universitario de Neuropsicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Andrea Horta-Barba.

En estadios iniciales, según ha apuntado la experta, entre un 20 por ciento y un 30 por ciento de los pacientes ya presenta deterioro cognitivo leve. "La velocidad de progresión es extremadamente variable entre pacientes, habiendo pacientes que progresarán rápidamente a una demencia y otros que no lo harán en muchos años o nunca", ha señalado.

Sin embargo, sí se ha comprobado que la probabilidad de desarrollar demencia es más alta cuantos más años de enfermedad lleve el paciente. Algunos estudios indican que hasta el 80 % de los pacientes desarrolla demencia tras veinte años de evolución, ha recordado la profesora colaboradora de la UOC.

Los trabajos científicos, apunta la UOC, describen dos grandes perfiles de disfunción cognitiva. Uno de ellos está caracterizado por alteraciones disejecutivas en las que destacan dificultades atencionales, de solución de problemas o de planificación. Respecto al otro perfil de deterioro cognitivo, se acompaña de alteraciones en campos como la memoria o las habilidades visuoespaciales, y este se asocia a mayor probabilidad de progresión hacia la demencia.

En el primer caso se trata de un tipo de trastorno que es a consecuencia de la alteración dopaminérgica característica de la enfermedad en diversos circuitos cerebrales. Sin embargo, en el segundo perfil se han encontrado agregados de proteínas disfuncionales en regiones corticales, como un mayor número de cuerpos de Lewy y patología similar, aunque no igual, a la de la enfermedad de Alzheimer, detalla Horta-Barba, quien añade que en ambos casos la edad es el principal factor de riesgo, siendo a mayor edad, mayor el riesgo.

En este sentido, la experta insiste en que detectar alguna de estas señales es fundamental, ya que, aunque en la actualidad no existan tratamientos farmacológicos que puedan combatir la presencia de alteración cognitiva, sí se puede intentar paliar a través de tratamientos de estimulación cognitiva y el seguimiento de un estilo de vida activo y saludable. De hecho, la actividad mental, el ejercicio físico y un estilo de vida saludable pueden ayudar a retrasar la aparición del deterioro cognitivo.

Además, otros síntomas no motores que también pueden aparecer son la apatía, la depresión y la ansiedad, "cuyas frecuencias relativas son elevadas y pueden complicar el escenario clínico, por lo que es muy importante su detección y su manejo", ha indicado Andrea Horta-Barba. Concretamente, hasta el 50 por ciento de los pacientes presentarán sintomatología depresiva en el transcurso de la enfermedad, un porcentaje mayor que en la población general.