Publicado 30/06/2021 08:34CET

Síntomas de alerta de apendicitis que no debes dejar pasar

Archivo - Hombre con dolor de apendicitis.
Archivo - Hombre con dolor de apendicitis. - GESREY/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 30 Jun. (EDIZIONES) -

   El apéndice es una prolongación del ciego, la primera parte del colon. Se sitúa en el lado inferior derecho del abdomen. Mide de promedio unos 7-8 centímetros, aunque se han descrito desde ausencias congénitas del apéndice, hasta apéndices por encima de los 20 centímetros.

   Así lo explica en una entrevista con Infosalus el doctor José Manuel Aranda Narváez, coordinador de la Sección de Trauma y Cirugía de Urgencias de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), quien aclara que se considera al apéndice un órgano vestigial, es decir, aquel que ya no cumple ninguna funcionalidad pero que conservamos fruto de la herencia de nuestros antepasados.

   “Se le han asociado diversas funciones, de la que la inmunitaria es la más aceptada, aunque diversos estudios han demostrado que es una parte del intestino grueso absolutamente prescindible”, reconoce el también jefe de la Sección de Trauma y Cirugía de Urgencias de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía General, Digestiva y Trasplante del Hospital Universitario Regional de Málaga.

   En concreto, este experto subraya que la apendicitis es la inflamación del apéndice, a la vez que son diversas las causas que se le han intentado adjudicar a la misma: “La más aceptada ha sido clásicamente la obstrucción de la luz por cualquier causa (aumento del tamaño de folículos linfoides, acúmulo de material fecal o ‘fecalito’, parásitos o incluso tumores apendiculares). Esa obstrucción produce acúmulo retrógrado, distensión y finalmente infección. Sin embargo, hoy día se manejan otras teorías debido a que no en todas las piezas de apendicectomía se objetiva una obstrucción como causa de la misma”.

   Con ello, el miembro de la AEC enumera cuáles son los posibles síntomas de alerta de apendicitis, destacando que el cuadro clínico más frecuente es el de dolor abdominal difuso, los vómitos y la falta de apetito, con posterior migración del dolor hacia el lado derecho e inferior del abdomen.

    “Puede haber fiebre de bajo grado y alteraciones del hábito intestinal, siendo el estreñimiento el más frecuente. Este cuadro clínico aparece y se desarrolla en 24-48 horas, lo que constituye el promedio más frecuente de tiempo en consultar con un médico y hacer el diagnóstico”, subraya.

   Sin embargo, el doctor Aranda Narváez advierte de que debe tenerse presente que este cuadro clínico es el más frecuente porque la localización más frecuente del apéndice es estar libre dentro del abdomen, pero que hay otras localizaciones (en la pelvis, por detrás del intestino delgado o del propio ciego) que hacen que el cuadro clínico sea menos florido, dado que el resto de las vísceras abdominales intentan tapar la inflamación.

DIFERENCIAR EL DOLOR EN EL ABDOMEN DE LA APENDICITIS

   A la hora de diferenciar la apendicitis de cualquier otro dolor abdominal, el cirujano afirma que el cuadro clínico típico de la apendicitis es “bastante reconocible”, especialmente si se da en una persona joven (20-30 años) donde la apendicitis presenta su máxima incidencia. “De cualquier manera, ante un dolor abdominal con fiebre de bajo grado que progresa o no desaparece, lo mejor es consultar con un especialista para, en caso de duda, realizar un diagnóstico radiológico”, sostiene.

   Y es que, según advierte el coordinador de la Sección de Trauma y Cirugía de Urgencias de la Asociación Española de Cirujanos, el peligro de no realizar a tiempo una extracción del apéndice radica en que la progresión por los diversos estadios (de apendicitis no complicada a complicada con gangrena y peritonitis) en muchos casos es “cuestión de tiempo”, porque la infección progresa incluso con afectación vascular de venosa a arterial.

   “La peritonitis, motivada por la perforación del apéndice y la salida de contenido fecal o purulento, ya sea solo en las cercanías o en todo el abdomen, es la fase más avanzada y es el peligro de diagnosticar el cuadro tardíamente. Hoy día, sin embargo, hay dudas de si todas las apendicitis progresan de esta forma o pueden quedarse simplemente como formas no complicadas, aunque el peligro de la progresión siempre debe tenerse presente”, indica el cirujano.

   En este contexto, Aranda Narváez resalta que la apendicitis puede tener lugar a cualquier edad, aunque el pico de máxima incidencia es la segunda o la tercera década de la vida. A su vez, incide en que el tratamiento más aceptado es la apendicectomía, la extirpación del apéndice, siendo el método abierto, el más conocido y clásico para su realización, mediante una incisión en el lado derecho del abdomen.

   “Hoy día, sin embargo, la mayoría de los centros realizan este procedimiento mediante laparoscopia, a través de 3 pequeñísimas incisiones que permiten la entrada de una cámara con luz e instrumentos quirúrgicos, así como la salida del apéndice después de haber sido extirpado. Este acceso permite una recuperación más precoz”, asegura el especialista.

   Eso sí, en última instancia, el miembro de la AEC llama la atención sobre las recientes informaciones aparecidas en prensa en relación con que la apendicitis puede tratarse sin operación, solo con antibióticos. A este respecto, el doctor señala que existen dos circunstancias donde este tratamiento puede emplearse:

   1) Cuando se diagnostica una apendicitis con un cuadro clínico atípico (asociado generalmente a esas localizaciones por detrás del intestino delgado o grueso que antes mencionábamos), con más tiempo de evolución.

   2) En apendicitis típicas no complicadas se han publicado estudios sobre el empleo de los antibióticos sin cirugía, que comunican un alto éxito inicial pero muchas recurrencias (reproducción del cuadro agudo) en los siguientes años, teniendo que ser finalmente operados.

   “Cualquiera de estos tratamientos pueden ser planteados como alternativas adecuadas por especialistas de acuerdo a las características específicas del paciente atendido”, sentencia el doctor José Manuel Aranda Narváez, coordinador de la Sección de Trauma y Cirugía de Urgencias de la Asociación Española de Cirujanos.

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