Archivo - Imagen de recurso de una mujer con el síndrome de piernas inquietas. - DARIA KULKOVA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 15 Mar. (EUROPA PRESS) -
La doctora en Neurociencias Celia García ha advertido de que cerca de dos tercios de las personas con síndrome de piernas inquietas no están diagnosticadas. En parte, esto se debe a que muchos pacientes confunden el trastorno con insomnio y, como consecuencia, no reciben el tratamiento adecuado, lo que repercute negativamente en su calidad de vida y en el descanso nocturno.
En este sentido, ha señalado que muchas personas restan importancia a sus problemas de sueño y optan por soluciones rápidas. "Es frecuente que quienes tienen insomnio vayan a la farmacia a comprar melatonina o acudan al médico de cabecera para que les recete algo para dormir, como lorazepam u otro fármaco genérico", ha explicado García, que ha participado en la 'Ruta AESPI 2026', organizada por la Asociación Española del Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI).
Sin embargo, ha subrayado que este síndrome "se trata de un trastorno del sueño muy reconocible y bastante concreto, que cuenta con procesos diagnósticos específicos y tratamientos que funcionan bien". Por ello, ha insistido en que las personas que duermen mal o tienen insomnio deberían consultar con un especialista para recibir un diagnóstico adecuado.
La experta ha explicado que el síndrome de piernas inquietas es una enfermedad neurológica y crónica que afecta hasta al 10 por ciento de la población y que se caracteriza por la aparición de molestias inespecíficas, que cada paciente describe de forma distinta, principalmente en las piernas.
Estos síntomas suelen aparecer durante los periodos de reposo, como cuando la persona está sentada o tumbada, y se alivian al moverse, ponerse de pie o caminar, especialmente durante la tarde y la noche. "Por lo tanto, es una de las causas de problemas de sueño y de insomnio, entre otros trastornos", ha añadido.
DÉFICIT DE HIERRO: EL PRINCIPAL MOTIVO
García ha subrayado que las causas del síndrome de piernas inquietas son variadas, aunque la más frecuente es el déficit de hierro. "Es el factor de riesgo más importante para desarrollar esta enfermedad", ha señalado. Asimismo, ha indicado que también existe un componente genético, ya que aproximadamente el 60 por ciento de los casos presentan antecedentes familiares.
Según la especialista, el trastorno puede aparecer a cualquier edad, incluso en niños, aunque el riesgo aumenta con los años. En cuanto al sexo, ha detallado que las mujeres lo padecen aproximadamente el doble que los hombres, en parte porque "a lo largo de la vida, con la menstruación, los embarazos o la lactancia, las mujeres consumen más hierro y suelen tener los depósitos más bajos, lo que puede favorecer la aparición de la enfermedad".
Respecto al tratamiento, García ha explicado que cuando el paciente es candidato, el hierro es la opción terapéutica principal, ya que actúa directamente sobre la causa del trastorno. "Es el tratamiento más seguro y el que va dirigido al origen de la enfermedad. En aquellos casos en los que no puede utilizarse, existen fármacos sintomáticos que ayudan a eliminar las molestias", ha añadido.
"Cuando se controlan los síntomas, el paciente recupera mucha calidad de vida y vuelve a tener un sueño normal", ha añadido. En este sentido, ha insistido en que el insomnio asociado al síndrome de piernas inquietas tiene tratamientos específicos y no debe abordarse únicamente con hipnóticos habituales para dormir.
"TENÍA QUE LEVANTARME DE LA CAMA"
Por su parte, la presidenta de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (AESPI), Purificación Titos, ha señalado que empezó a sufrir la enfermedad a los 27 años, aunque no fue diagnosticada hasta 20 años después.
"Los médicos a los que consultaba no sabían a qué se debía lo que me pasaba. Después de un tiempo di con un cardiólogo que, por casualidad, conocía la enfermedad y me dijo que tenía que ir a un neurofisiólogo o a un neurólogo", ha detallado.
Tras el diagnóstico llegó el tratamiento y, con él, una mejor calidad de vida. "Antes recuerdo que me acostaba y no podía estar en la cama. Tenía que levantarme e irme a la cocina. Preparaba la comida del día siguiente, planchaba o hacía cualquier cosa de pie, porque si te estás moviendo no tienes el problema", ha relatado.
"Muchas veces estaba así hasta las cinco de la mañana. Entonces se me pasaba y podía dormir un poco, pero a las ocho ya tenía que estar preparándome para ir a trabajar, así que imagínate cómo estaba", añade.
Según explica, todo cambió cuando recibió el diagnóstico y comenzó el tratamiento. "En el momento en que me diagnosticaron y empecé a tratarme, la situación cambió mucho, porque por fin empecé a poder dormir".
Uno de los principales objetivos de la asociación AESPI es la divulgación de la enfermedad, que todavía sigue siendo bastante desconocida. "Cada vez lo es menos, pero aún queda mucho por hacer", han señalado desde la entidad.
'RUTA AESPI 2026' EN MADRID
Este viernes se ha celebrado en Madrid una mesa redonda con un grupo de expertos para abordar esta enfermedad neurológica, que forma parte de la 'Ruta AESPI 2026'. Un proyecto nacional que recorrerá las 17 comunidades autónomas, además de Ceuta y Melilla, con el objetivo de visibilizar el síndrome.
"Queremos dar visibilidad y divulgar sobre esta enfermedad", ha destacado la presidenta de la asociación, quien ha añadido que el proyecto generará encuentros con hospitales, colegios médicos y especialistas de referencia en cada capital de comunidad autónoma durante todo el año.