Archivo - Chica navega por internet y mira videos. Adicción al teléfono - ANDRII ZASTROZHNOV/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 1 Jul. (EDIZIONES) -
Mientras millones de personas comparten en redes sociales imágenes de viajes, de fiestas, de cuerpos perfectos, y de momentos aparentemente inolvidables, cada vez más adolescentes y jóvenes experimentan una sensación difícil de gestionar: el miedo a quedarse fuera.
Es lo que los expertos conocen como FOMO (Fear of Missing Out o 'miedo a perderse algo'), un fenómeno impulsado por la comparación social, la necesidad de aprobación, y la sensación constante de que otros disfrutan de una vida mejor.
El vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), el psiquiatra Juan Carlos Pascual Mateos, a quien entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus, destaca que, en la actualidad, las redes sociales favorecen este tipo de mecanismos que favorecen el malestar emocional: "Las redes sociales generan mecanismos como el fomo, la exclusión social, o la comparación social, que pueden favorecer el malestar emocional. Por ejemplo, si pones una foto y nadie te dice nada, ni te refuerza, puedes sentirte excluido socialmente, generando un intenso malestar emocional. También esa sensación de que te puedes perder algo o la comparación social constante con otros puede favorecer el malestar emocional".
LAS REDES SOCIALES, PRINCIPAL VÍA DE COMUNICACIÓN
Precisa igualmente este experto que este fenómeno no tiene por qué tener lugar en todas las personas, sino que siempre hay algunas más vulnerables que otras, y en este grupo se encontrarían los jóvenes de hoy, para quienes las redes sociales son su principal medio para relacionarse con los otros.
"Hace 30 años en clase en el instituto nos comparábamos con nuestros compañeros. También queríamos que nos tuvieran en cuenta y pertenecer a un grupo, así como estar al tanto de lo que sucedía en clase. Ahora, con las redes sociales, esto se multiplica, porque es que, además, es algo continuo y global, las 24 horas, e incluso en casa se puede tener esa sensación de malestar que provocan estos mecanismos de las redes sociales", subraya el doctor Pascual.
Pero además, dice que a todos nos puede afectar un poco ese malestar fruto del empleo de las redes sociales, si bien apunta que hay rasgos de personalidad que favorecen estos mecanismos de malestar emocional inducidos por las redes, como es el caso de las personas con disregulación emocional: "Las redes sociales favorecen un empeoramiento emocional y deseos de autolesión en jóvenes con estos antecedentes. Probablemente, jóvenes con cierta vulnerabilidad emocional, las redes sociales les afectan más, y además les genera un malestar emocional de forma más marcada y es un disparador por ejemplo de urgencia de autolesionarse".
Es por ello por lo que este psiquiatra hace hincapié en que las redes sociales, mediante estos mecanismos descritos, pueden generar malestar emocional y afectar seriamente al bienestar psicológico, pudiendo generar insomnio o tristeza, por ejemplo, porque se está continuamente pendiente del móvil, y sobre todo cuando tu vida es aburrida comparada con las vidas idílicas perfectas, y no reales, que en muchas ocasiones muestran las redes", remarca el vocal de la SEPSM.
EN VERANO PUEDE ACENTUARSE ESTE MALESTAR EMOCIONAL
Además, señala que mientras que para algunos las vacaciones pueden representar la época perfecta para relajarnos y desconectar, para otros debe ser sí o sí unos días fantásticos e inolvidables que mostrar a los demás.
"En ese escaparate de la felicidad que son las redes sociales nadie postea nada que sea aburrido o feo. Siempre se ponen posturas ideales o cuerpos perfectos en sitios maravillosos y nos comparamos con situaciones que son idealizadas, no reales, y esa sobreexposición a una felicidad falsa genera malestar emocional. En verano esto es más frecuente. Las redes sociales generan mucha comparación y a las personas vulnerables les provoca malestar", lamenta.
Entre signos de posible alerta de ese malestar emocional inducido por las redes sociales, este psiquiatra apunta a la continua y obsesiva revisión de lo que se ha publicado o no; a una insatisfacción crónica, y comparación continua que genera irritabilidad, insomnio, malestar emocional, pero insiste en que esto es más frecuente en esas personas con cierta vulnerabilidad que hemos comentado anteriormente.
RECOMENDACIONES DE CARA AL VERANO
Con todo ello, Juan Carlos Pascual Mateos apuesta por limitar el tiempo en redes sociales este verano, pero también por la educación digital a nuestros menores, y en realidad a la sociedad en general. "Se debe explicar a la población cierta educación digital en cuanto a estos mecanismos para poder entender que lo que genera malestar es el 'fomo', la exclusión social, y la comparación social que pueden favorecer las redes, por lo que poner límites al escaparate es importante", defiende.
El verano dice que es un buen momento para establecer estrategias y cambiar el chip en cuanto a nuestro empleo de las redes, y aconseja evitar el número de publicaciones de vacaciones que hagamos, aprovechar para desintoxicación, el evitar estar constantemente conectado a las redes.
Aconseja igualmente evitar el móvil en los menores al menos hasta los 16 años, ya que "los jóvenes tienen más dificultades para poner límites a las relaciones en las redes sociales", su manera de relacionarse en la actualidad, y donde surgen los principales problemas a nivel social como el bullying, la exclusión social, etc.
"Una correcta educación digital podría ayudar a tomar conciencia o evitar estos mecanismos disparadores de malestar emocional. Hay que plantearse intervenciones dirigidas específicamente a las dificultades relacionales en las redes sociales, que es lo que nos estamos encontrando en la práctica clínica", concluye el vocal de la SEPSM.