Síndrome CKM: así quieren frenar el riesgo combinado de corazón, riñón y metabólico

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Publicado: miércoles, 10 junio 2026 10:33

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Síndrome CKM (Cardiovascular-Renal-Metabólico) acaba de ser catalogado oficialmente por las máximas autoridades médicas mundiales como una de las mayores amenazas interconectadas para la salud pública actual. Esta nueva clasificación clínica unifica bajo un mismo paraguas patologías tan comunes como la obesidad, la diabetes y la insuficiencia renal, transformando por completo la forma en que los médicos evalúan el riesgo de infarto antes de que aparezcan los primeros síntomas.

La Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Cardiología (ambos de Estados Unidos), junto con otras organizaciones médicas líderes, han desarrollado la primera guía para la prevención y el manejo del síndrome cardiovascular-renal-metabólico (SRC-RM en español o CKM en inglés), un conjunto interconectado de afecciones que aumentan significativamente el riesgo de complicaciones multiorgánicas y resultados cardiovasculares adversos.

    Casi el 90% de los adultos estadounidenses presenta al menos un factor de riesgo del CKM, como sobrepeso, hipertensión arterial, lípidos anormales, hiperglucemia o función renal reducida.

    En esta nueva guía de práctica clínica, publicada en 'Circulation', la revista insignia revisada por pares de la American Heart Association, y en 'JACC', la revista insignia del American College of Cardiology, se detallan recomendaciones para ayudar a los médicos y a los pacientes a identificar el riesgo del síndrome CKM de forma más temprana y a tomar medidas para proteger la salud cardíaca, metabólica y renal a largo plazo.

   Según estadísticas recientes de la Asociación Americana del Corazón y del Colegio Americano de Cardiología, el 40% de los adultos y el 21% de los niños y adolescentes en Estados Unidos padecen obesidad, definida como exceso de grasa corporal que representa un riesgo para la salud. La obesidad es un factor de riesgo para la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, la disfunción metabólica, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades renales.

    "Las afecciones cardíacas, renales y metabólicas no se presentan de forma aislada, sino que están profundamente interconectadas", expone Chiadi E. Ndumele, presidenta del comité de redacción de la guía y directora de investigación sobre obesidad y enfermedades cardiometabólicas en la Facultad de Medicina Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos). "Esta guía aboga por la detección y la atención tempranas, centrándose en la prevención y la acción coordinada para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular antes de que se desarrollen complicaciones graves o se produzca un evento cardíaco importante".

CUATRO ETAPAS PARA ANTICIPARSE AL DAÑO CARDIACO, RENAL Y METABÓLICO

   El síndrome CKM consta de cuatro etapas. Estas etapas permiten identificar el riesgo y adaptar las estrategias de prevención para ralentizar, o incluso revertir, la progresión del síndrome CKM. En la primera etapa están personas con sobrepeso/obesidad o prediabetes, pero sin otros factores de riesgo metabólico, enfermedad renal o enfermedad cardiovascular.

   La segunda etapa incluye a personas con uno o más factores de riesgo metabólico (como presión arterial alta, niveles anormales de lípidos, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico) y/o enfermedad renal, pero sin enfermedad cardiovascular.

   En la tercera estarían personas con enfermedad cardiovascular subclínica (asintomática) y factores de riesgo CKM; o aquellas con riesgos equivalentes a enfermedad renal crónica de muy alto riesgo o alto riesgo previsto de enfermedad cardiovascular a 10 años (según las ecuaciones PREVENT-CVD).

   En la cuarta, finalmente, se situarían personas con enfermedad cardiovascular diagnosticada (enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica y/o fibrilación auricular) con sobrepeso u obesidad, otros factores de riesgo metabólico o enfermedad renal.

   De esta forma, los puntos clave de la guía incluyen: La evaluación de riesgos mejorada mediante las ecuaciones PREVENT (Predicting Risk of cardiovascular disease EVENTs) permite estimar el riesgo de enfermedad cardiovascular a 10 y 30 años, lo que puede ayudar a orientar planes de tratamiento y estilo de vida individualizados. PREVENT incluye factores de salud renal y metabólica en sus ecuaciones para una estimación del riesgo más completa y precisa en comparación con herramientas anteriores.

   También se recomienda realizar pruebas de detección de factores sociales que afectan a la salud, como la inseguridad alimentaria, la inestabilidad de la vivienda y las dificultades económicas, para identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar el síndrome CKM.

   Se hace hincapié en la atención interdisciplinaria coordinada y en los hábitos de vida saludables, que incluyen la atención a la actividad física, la nutrición, el peso, la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol, para prevenir y controlar el síndrome CKM.

   Además de la modificación del estilo de vida, las opciones de tratamiento para el síndrome de CKM incluyen medicamentos y terapias quirúrgicas, como fármacos para controlar la presión arterial, el colesterol, la glucemia y el peso, con el fin de proteger el corazón y los riñones.

ESTILO DE VIDA, GLP‑1 Y CIRUGÍA BARIÁTRICA: LAS HERRAMIENTAS CLAVE CONTRA EL SÍNDROME CKM

Por primera vez, se recomiendan terapias basadas en GLP-1 para personas seleccionadas con obesidad y/o diabetes tipo 2, y otros factores de riesgo cardiovascular, para reducir el riesgo de eventos cardíacos. La cirugía metabólica y bariátrica también puede utilizarse para tratar el síndrome de CKM.

   La guía destaca que modificar el estilo de vida puede marcar una diferencia significativa en la salud general. Actuar con prontitud puede ayudar a prevenir un infarto, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular o insuficiencia renal.

    La guía, liderada por el Comité Conjunto de Guías de Práctica Clínica de la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología, se elaboró en colaboración con la Asociación Americana de Diabetes, la Asociación Americana de Obesidad de la Asociación Americana de Diabetes y la Sociedad Americana de Nefrología, quienes también la respaldaron. Los miembros del comité de redacción de la guía y las declaraciones de los autores se detallan en el manuscrito.

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