Imagen del estudio. - RYSSA MOFFA
MADRID, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -
Cuando personas de distintas generaciones crean arte juntas, sus cerebros muestran inicialmente una mayor sincronía, y esta puede predecir sentimientos de soledad o conexión social, según revela un nuevo estudio de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza).
Los autores del estudio, publicado en 'PLOS Biology', explican que la soledad representa un riesgo creciente para la salud. Los responsables políticos y los profesionales de la salud trabajan en métodos para fomentar interacciones sociales significativas que unan a las personas, especialmente entre generaciones. Sin embargo, si bien las interacciones intergeneracionales pueden mejorar el bienestar de los adultos mayores, se desconocen los cambios fisiológicos que resultan de ellas.
Para comprender mejor los cambios cerebrales que pueden producirse al formarse relaciones intergeneracionales, los autores recopilaron datos de 31 parejas de diferentes edades, reclutando a adultos mayores de 70 años y emparejándolos con adultos de entre 18 y 35 años, y comparándolos con 30 parejas de la misma generación formadas por adultos más jóvenes.
Se realizó un seguimiento de las parejas durante seis sesiones en un programa de dibujo creativo, donde los participantes dibujaron solos o juntos sin hablar. En cada sesión, los investigadores midieron la soledad de los participantes y sus actitudes hacia la otra persona de su pareja, así como el grado de cercanía social que sentían hacia su compañero. También registraron la actividad cerebral de los participantes mediante espectroscopia funcional de infrarrojo cercano y, posteriormente, calcularon la sincronía de la actividad cerebral entre las personas.
Los autores descubrieron que la sincronía cerebral entre parejas era mayor cuando dibujaban juntas en lugar de por separado. La sincronía entre parejas en la corteza frontal inferior derecha y la unión temporoparietal derecha mientras las parejas intergeneracionales dibujaban por separado predijo la soledad. Sin embargo, la sincronía entre parejas en la corteza frontal inferior derecha mientras las parejas intergeneracionales dibujaban juntas y las parejas de la misma generación dibujaban por separado predijo la cercanía social.
Si bien la sincronía cerebral aumentó a lo largo de las sesiones entre parejas de la misma generación, disminuyó entre parejas intergeneracionales. Aunque el estudio se limitó a solo seis sesiones de dibujo y los científicos no pudieron incluir parejas de adultos mayores de la misma generación, los autores sugieren que la sincronía cerebral es dinámica y cambia a medida que se forjan conexiones sociales en personas de todas las edades.
"Mi motivación para estudiar las interacciones sociales entre adultos mayores y jóvenes surgió de experiencias positivas al conocer a personas mayores de todo el mundo. La idea de este proyecto cobró fuerza cuando leí estadísticas sobre la creciente proporción de adultos mayores a nivel mundial y aprendí sobre los riesgos de la soledad y el aislamiento social. Quedó claro que comprender cómo se adaptan los cerebros entre sí a medida que las personas forman relaciones intergeneracionales sería valioso para promover la conexión social", ha finalizado Ryssa Moffat autora del estudio.