MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Los ataques de pánico pueden aparecer de forma inesperada y paralizar la vida cotidiana de quienes los sufren. Tradicionalmente, la terapia cognitivo-conductual con exposición interoceptiva ha ayudado a los pacientes a tolerar estos síntomas, pero los métodos habituales pueden resultar poco naturales o monótonos.
Los ataques de pánico son episodios repentinos de miedo intenso sin causa aparente. Se estima que el 10% de las personas experimentan al menos un ataque de pánico a lo largo de su vida. Sin embargo, entre el 2% y el 3% de la población sufre ataques de pánico tan frecuentes y graves que cumplen los criterios para el trastorno de pánico, una enfermedad debilitante.
Ahora, un estudio de la Universidad de São Paulo demuestra que un enfoque más intenso y breve —combinando carreras cortas con intervalos de recuperación— no solo es más eficaz, sino que además se adapta mejor a la vida diaria de los pacientes. Los resultados abren la puerta a una forma de tratamiento más activa, natural y económica para el trastorno de pánico.
EJERCICIO INTERMITENTE COMO EXPOSICIÓN INTEROCEPTIVA
Investigadores de la Universidad de São Paulo en Brasil han demostrado que una forma menos artificial y más intensa de exposición interoceptiva (ejercicio intenso breve e intermitente) es más eficaz en el abordaje del trastorno de pánico. Los resultados se publican en 'Frontiers in Psychiatry'.
El tratamiento estándar actual para el trastorno de pánico es la terapia cognitivo-conductual (TCC), con o sin antidepresivos. Una técnica de TCC con eficacia comprobada es la "exposición interoceptiva", en la que los terapeutas desencadenan síntomas comunes de los ataques de pánico, como dolor torácico, sudoración, respiración acelerada y taquicardia, en un entorno seguro y controlado.
Su objetivo es aumentar la tolerancia a estos síntomas, enseñándoles a los pacientes que no son peligrosos. Normalmente, la exposición interoceptiva funciona mediante ejercicios en el consultorio, como la hiperventilación voluntaria o girar en una silla. Sin embargo, este estudio demuestra cuál sería un abordaje más eficaz.
"Aquí demostramos que un programa de 12 semanas de ejercicio intermitente intenso y breve se puede utilizar como una estrategia de exposición interoceptiva para tratar a pacientes con trastorno de pánico", detalla el doctor Ricardo William Muotri, investigador postdoctoral del Programa de Trastornos de Ansiedad de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo en Brasil.
En este ensayo controlado aleatorio, Muotri y sus colaboradores compararon el efecto del ejercicio intermitente breve e intenso con una forma de terapia de relajación comúnmente utilizada en la TCC, en 102 mujeres y hombres adultos diagnosticados con trastorno de pánico durante un período de 12 semanas. Los participantes se dividieron en dos grupos paralelos y realizaron tres sesiones semanales de su ejercicio asignado. No se administraron fármacos a ninguno de los grupos durante el ensayo.
Los pacientes del grupo experimental comenzaron cada sesión con una sesión de estiramiento muscular, seguida de 15 minutos de caminata y de una a seis sesiones de carrera de alta intensidad de 30 segundos, alternadas con 4,5 minutos de recuperación activa, y finalizando con 15 minutos adicionales de caminata.
Los pacientes del grupo de control realizaron ejercicios de contracción muscular segmentaria en las regiones braquial, escapular, cervical, facial, dorsal, abdominal y de las extremidades inferiores, seguidos de relajación muscular localizada. Todos los pacientes utilizaron dispositivos de monitorización biométrica durante los ejercicios.
El criterio de valoración principal fue cualquier cambio en la puntuación del paciente en la Escala de Pánico y Agorafobia (PAS) durante un período de 24 semanas, que evalúa la gravedad de los síntomas de pánico a partir de las respuestas a 13 preguntas de un cuestionario. Los criterios de valoración secundarios fueron cambios análogos en las puntuaciones de los cuestionarios de ansiedad y depresión, así como la frecuencia y gravedad de los ataques de pánico declaradas por los propios pacientes. Un psiquiatra, ciego a la asignación al tratamiento, evaluó los resultados de los criterios de valoración.
La puntuación media de la PAS, así como las puntuaciones de ansiedad y depresión, disminuyeron con el tiempo en ambos grupos, pero de forma más pronunciada en el grupo de ejercicio intermitente, intenso y breve. De igual forma, la frecuencia y la gravedad de los ataques de pánico disminuyeron más en el grupo de ejercicio intermitente, intenso y breve.
Los autores concluyeron que el ejercicio intermitente breve e intenso es un método más eficaz de exposición interoceptiva que la terapia de relajación para el tratamiento del trastorno de pánico, con efectos positivos que perduran al menos 24 semanas. Dado que los pacientes informaron disfrutar más de este método de tratamiento que de la terapia de relajación, es probable que la participación y el cumplimiento del tratamiento sean altos.
Los profesionales sanitarios pueden adoptar el ejercicio intenso, breve e intermitente como una estrategia de exposición interoceptiva natural y económica. No es necesario realizarlo en un entorno clínico, lo que acerca la exposición a los síntomas de un ataque de pánico a la vida cotidiana del paciente. También podría integrarse en los modelos de atención para los trastornos de ansiedad y depresión, resume Muotri.