Los siete errores que reducen la eficacia del entrenamiento

Publicado 30/11/2018 12:55:39CET
IHAR ULASHCHYK - Archivo

MADRID, 30 Nov. (EUROPA PRESS) -

La eficacia del entrenamiento diario se puede ver reducida por errores comunes que pasan desapercibidos o no se conocen y, aunque el ejercicio siempre reporta beneficios para la salud del organismo, si este no cumple con los objetivos marcados o no se aprecian resultados, se puede perder la motivación y abandonar estas prácticas.

Por ello, el director de salud de Zagros Sports de La Moraleja, Miguel Ángel Rodríguez, explica que "es importante conocer qué fallos pueden estar dificultando que se alcance la máxima efectividad". Para evitar este tipo de situaciones, el experto explica los errores más comunes en el entrenamiento y cómo evitarlos.

El primero de ellos es entrenar durante un tiempo prolongado, "no es necesario dedicar sucesivas horas al día al entrenamiento" expone el especialista. Al contrario, "será más efectivo un entrenamiento a mayor intensidad durante menos tiempo".

Está demostrado que el ejercicio de alta intensidad durante entre 20 y 30 minutos quema un mayor número de calorías y es más eficaz en la tonificación de la musculatura. Mientras que prolongar el tiempo de entrenamiento aumenta el riesgo de lesiones debido al agotamiento del cuerpo.

Ir todos los días al gimnasio en busca de una pérdida de peso significativa también constituye un error común, ya que la falta de descanso puede aumentar la producción de grasa abdominal y desregula la liberación de hormonas, pudiendo afectar al funcionamiento del metabolismo y ralentizando la pérdida de peso, explica Miguel Ángel.

La recomendación del experto es respetar tres días de descanso a la semana para aumentar la efectividad del deporte. Por ejemplo, con una rutina quema grasas de intensidad moderada se debe dejar un día de descanso entre cada jornada de deporte. A medida que el organismo se vaya acostumbrando al ejercicio y se alcancen los primeros objetivos, se puede reducir el descanso a dos días.

A medio y largo plazo también es posible adoptar un descanso activo, es decir, emplear los días libres para dar un paseo, unos minutos de natación o montar en bici, ejemplifica el director de Zagros Sports.

Un bulo muy extendido es que entrenar en ayunas quema más calorías, sin embargo, esta práctica disminuye la energía del cuerpo y aumenta el riesgo de lesiones. En su lugar, es recomendable ingerir algo ligero y saludable, como frutos secos o una pieza de fruta, entre una y dos horas antes de entrenar o tomar un buen desayuno si se quiere entrenar a primera hora de la mañana.

Independientemente de la hora de entrenamiento, se debe evitar la ingesta de azúcares simples de asimilación rápida y de comidas copiosas dado que impedirán que el cuerpo recurra a las reservas de grasa, reduciendo la quema de calorías.

En lo referente al adelgazamiento, no es conveniente practicar en exclusiva ejercicio aeróbico, muy relacionado con este objetivo por la creencia extendida de que el sudor significa quema de grasas acumuladas. En su lugar, el entrenamiento de fuerza contribuye a una mayor y más rápida pérdida de peso y grasas acumuladas. Al mismo tiempo, tonifica los músculos, lo cual mejora la salud general del cuerpo.

En relación con esto, se tiende a pensar que hacer pesas implica ganar demasiado volumen, este es un error muy extendido en mujeres. Adaptando los entrenamientos a cada persona el desarrollo muscular se producirá de forma equilibrada y respetando la propia estética corporal.

Por otra parte, el ejercicio ideal es aquel que no llega a producir un dolor intenso tras su realización, es decir, el que no produce agujetas, pese a la creencia habitual de la gente. Este dolor aparece como consecuencia de la fricción mecánica durante el movimiento que puede provocar inflamación e incluso microrroturas en los músculos implicados si el cuerpo no está adaptado.

Por ello, la aparición de las agujetas no es un signo de éxito, es un síntoma claro de un ejercicio demasiado intenso para el momento actual. Para evitarlo, se debe adaptar el cuerpo al entrenamiento de forma progresiva teniendo en cuenta que "el ejercicio debe dejar sensación de cansancio, pero nunca agujetas intensas" en palabras de Miguel Ángel Rodríguez.

Por último y en lo referente a la vestimenta, no comprar zapatillas adecuadas para ir al gimnasio supone un error fundamental, ya que se debe elegir el calzado específico para cada acción. Para un entrenamiento de fuerza, "el calzado debe ser más plano y flexible que para una clase de alto impacto", en la que la amortiguación "tendrá un papel más importante" defiende el experto.