Las siestas ayudan a algunos preescolares a aprender

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Publicado 05/11/2018 8:15:34CET

   MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Un creciente cuerpo de investigación ha vinculado el sueño con un mejor aprendizaje y la consolidación de la memoria tanto en niños como en adultos. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en la Universidad de Arizona (UA), en Estados Unidos, muestra que las siestas pueden no ser universalmente beneficiosas.

   Los investigadores descubrieron que, aunque las siestas pueden ayudar a los niños pequeños con desarrollo normal a aprender, puede tener el efecto contrario en los niños con síndrome de Down, una población en la que son comunes las dificultades de memoria y los trastornos del sueño.

   Los hallazgos, que se detallan en un artículo publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', se encuentran entre los primeros en demostrar que las siestas pueden aumentar la pérdida de memoria en ciertas poblaciones, según indican los propios investigadores.

   "En los niños con síndrome de Down, hay algo acerca de echar una siesta justo después de aprender que parecía evitar que retuvieran información tan bien, que es totalmente diferente a lo que sucedió en los niños con un desarrollo típico, que se beneficiaron de esa siesta", subraya el autor principal del artículo, Jamie Edgin, profesor asociado de Psicología de la UA.

   El estudio incluyó a 24 niños con desarrollo típico, alrededor de 2 años y medio en promedio, y 25 niños con síndrome de Down, alrededor de 4 años y medio en promedio. Los niños tuvieron actuaciones equivalentes en escalas cognitivas básicas. La primera autora del estudio, Goffredina Spanò, quien trabajó en la investigación como estudiante de doctorado en el Departamento de Psicología de la UA, visitó a los jóvenes participantes del estudio en sus hogares, donde ella y su equipo enseñaron a los niños nuevas palabras combinadas con imágenes de objetos nuevos.

   Los investigadores se inventaron las palabras para asegurarse de que eran desconocidas para todos los participantes, pero fueron diseñadas para imitar las palabras que uno podría encontrar en inglés. A lo largo de varias visitas domiciliarias, los científicos evaluaron la retención de las nuevas palabras por parte de los niños: a los cinco minutos de haber aprendido las palabras; cuatro horas después de aprender las palabras y habiéndose quedado despiertos; cuatro horas después de haber aprendido las palabras y echar una siesta poco después de aprenderlas; y 24 horas más tarde para evaluar la retención a largo plazo.

EL SUEÑO REM PUEDE ESTAR IMPLICADO

   Los niños con un desarrollo típico conservaron mejor las palabras nuevas cuatro y 24 horas después de aprenderlas si echaron una siesta de aproximadamente 90 minutos poco después de que tuvo lugar el aprendizaje. Si los niños con síndrome de Down echaban una siesta después de aprender las palabras, la retención fue mucho peor en los intervalos de cuatro horas y de 24 horas que si no hubieran dormido la siesta.

   Se necesita más investigación para comprender por qué las siestas afectan el aprendizaje de manera diferente en las dos poblaciones, pero el movimiento rápido de los ojos o sueño REM, puede jugar un papel, propone Edgin. Una cantidad cada vez mayor de literatura ha demostrado que el sueño REM, que se reduce en el síndrome de Down, puede funcionar en concierto con el sueño de ondas lentas, que es la fase más profunda del sueño no REM, para ayudar a consolidar los recuerdos.

   El síndrome de Down a menudo se acompaña de desafíos significativos en cuanto al sueño, como apnea del sueño y dificultad de transición entre las diferentes etapas del sueño. En el estudio actual, el 44 por ciento de los niños con síndrome de Down no entró en el sueño REM durante sus siestas, mientras que solo el 6 por ciento de los niños con desarrollo típico no pudo obtener el sueño REM.

   Los investigadores estudiaron las etapas del sueño durante la siesta realizando una polisomnografía en el hogar, que registra los cambios biofisiológicos que se producen durante el sueño. Midieron la calidad general del sueño a través de un monitor de actividad de muñeca y registros de sueño mantenidos por los padres de los niños.

   "Puede haber algo acerca de tener muy poco sueño REM y no completar esa etapa REM que podría estar relacionado con dificultades con la retención --subraya Edgin--. Hay algunos estudios recientes que sugieren que las personas muestran una retención más pobre si obtienen solo un poco de REM que si consiguen un ciclo REM completo. Se debe hacer más trabajo, pero el sueño REM es definitivamente algo que debe considerarse".

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