Si vuelves en coche de las vacaciones, no pierdas la calma y echa un vistazo a estos consejos

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Publicado 31/08/2018 12:28:46CET

MADRID, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Operación Retorno arranca este viernes con la previsión de 4,2 millones de desplazamientos por las carreteras españolas. La vuelta en coche puede suponer un episodio estresante y difícil para muchas personas, lo que puede hacer que el conductor pierda la calma.

Pueden darse muchas situaciones estresantes mientras una persona se encuentra al volante, como atascos o maniobras agresivas. La Organización Mundial de la Salud define el estrés como "el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción" y ocasiona un estado de tensión constante.

"Cuanta más atención se le preste, más atensión se irá acumulando, tanto en el cuerpo como en la mente. La situación irá agravando la sensación de presión, malestar, irritabilidad y agresividad", ha añadido la psicóloga Silvia Cintrano.

En este sentido, un estudio de la Fundación Línea Directa manifestó que el 10,9 por ciento del censo de los conductores, casi tres millones, reconoce ser "altamente agresivos" cuando se ponen al volante, y lo manifiestan con agresiones verbales, físicas o mediante maniobras con el vehículo para intimidar a otros coches.

Para evitar estas situaciones, la psicóloga recomienda centrarse en aquellos estímulos que generan relajación o que distraen del contexto estresante:

- Pensar en lo que se realizará al dejar el coche.

- Poner música que anime o que se pueda cantar.

- Conversar con alguien.

- Centrarse en la propia respiración.

Otro de los momentos que puede suponer un shock o crisis es si se sufre un accidente. Todo el mundo es susceptible de sufrir un accidente de tráfico, puesto que no sólo depende de sus habilidades y su actitud durante la conducción, sino que existen más variables fuera del control del conductor.

Si ocurriera un accidente, la psicóloga opina que "es común la reacción que se sufre al exponerse a una situación de estrés grave, siendo esta totalmente adaptativa y necesaria. Lo primero que ocurrirá será percibir una activación general, acompañada de aumento del ritmo cardiaco, tensión arterial, sensación de angustia y nervios, puesto que el organismo está alerta y se genera mayor adrenalina. Pasado un tiempo, todo ello volverá a la normalidad", ha indicado la psicóloga Silvia Cintrano.

Sin embargo, si no hay una situación de riesgo para la integridad física, es importante centrarse en la respiración diafragmática. Cuanto más profunda sea la respiración, más rápido se conseguirá reducir los niveles de ansiedad. Ayudan los pasos que aconseja la psicóloga:

- Alejarse un poco de la situación.

- Cerrar los ojos.

- Pensar en una situación o un estímulo que suela generar calma, como las olas del mar, la brisa de la montaña o el sonido del viento.

- A continuación, hay que comenzar con las respiraciones profundas. Se expulsa todo el aire de los pulmones y se comienza a respirar de forma pausada. Poner una mano sobre el vientre y centrarse en moverla gracias al aire inhalado puede ser de gran ayuda.

Es importante contar hasta tres antes de expulsar el aire y volver a tomar la respiración, ya que produce una deceleración del ritmo respiratorio y, por lo tanto, sensación de tranquilidad.

Por otro lado, si hubiera que atender a alguien herido o con un ataque de pánico, lo más conveniente será hablarle despacio y guiar su respiración para trasmitir sensación de calma y de control, lo que relajará tanto a la otra persona como a uno mismo.

Si se ha sufrido un accidente de tráfico, una de las consecuencias más difíciles de superar es el miedo a volver a conducir. No obstante, la mayor parte de las víctimas de accidente de tráfico no muestran secuelas psicológicas importantes pasado un tiempo, puesto que el cerebro es capaz de integrar el episodio como un hecho aislado que forma parte de la vida pasada.

Aún así, algunas personas tienen dificultades a la hora de volver a su vida diaria, porque generalizan las sensaciones del momento del accidente a su rutina, lo que les produce un estado de alerta continuada.

Además, suelen realizar conductas de evitación, ya sea prescindiendo de la conducción por el miedo que les produce, lo que se conoce como amaxofobia; volver a pasar por la zona del accidente o eludir todas aquellas variables presentes en el accidente, como el horario o el tipo de carretera.

"Esta estrategia de afrontamiento servirá como alivio durante los primeros momentos, pero generará una sobrerreacción cuando esos estímulos aversivos vuelvan a estar presentes, o se crea que se acercan a ellos", manifiesta la especialista.

"Por tanto lo más conveniente para superarlo es retomar la vida diaria cuanto antes, sin evitar los sitios o situaciones similares al contexto del accidente, para normalizarlo lo antes posible y acostumbrarnos a dichos estímulos", aconseja.

Finaliza avisando de que si los síntomas de alerta, angustia, evitación y reexperimentación persisten, lo recomendado es acudir a un profesional para trabajarlos y abordar de forma más profunda el hecho traumático, ya que se puede estar desarrollando un trastorno de estrés postraumático.