Si esquías, atención a las rodillas: sus lesiones son las más comunes

Publicado 11/01/2019 17:40:44CET
Esquiar, esquí, nieve
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MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

El traumatólogo del Hospital Vithas Medimar Internacional (Valencia), el doctor David Perea, ha apuntado a las lesiones de rodilla como las más "prevalentes" que se producen con la práctica del esquí.

En concreto, la rotura del ligamento cruzado anterior es una de las más graves que se producen. El ligamento cruzado anterior es uno de los principales elementos estabilizadores de la rodilla, que precisa de una gran estabilidad dado que es la articulación central del miembro inferior. Además, la rodilla debe permitir un importante arco de movilidad, necesario para caminar, correr o ponerse de cuclillas.

No obstante, la rotura del ligamento cruzado anterior suele producirse también durante la práctica de otros deportes que implican saltos y giros bruscos con cambios de dirección de forma repentina, como el fútbol, el baloncesto, el balonmano, el voleibol o la gimnasia.

A la rotura del ligamento cruzado anterior le siguen la lesión de los ligamentos colaterales o esguinces de rodilla. El doctor Perea ha destacado, asimismo, lesiones como la fratura de meseta tibial y la rotura de menisco.

PREVENCIÓN DE LAS LESIONES

Estas lesiones se previenen, según el doctor Perea, con un entrenamiento y preparación física adecuada; al evitar el cansancio; al llevar una indumentaria y material deportivo correctos y con una hidratación e ingesta suficientes.

El entrenamiento se utiliza para fortalecer los músculos. Debe constar de técnicas de salto y caída sobre los pies. La pauta o programación de preparación debe estar formada por ejercicios que estimulen la flexibilidad, la fuerza muscular y la propiocepción, es decir, el sistema mediante el que el cerebro recibe la información sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre sí y en relación a su base de soporte.

Por otra parte, la mayoría de las lesiones se producen en fases de cansancio, que es cuando la atención está disminuida. Hay que hacer descansos y paradas según el grado de fatiga, con especial atención al final de la jornada. Es importante, de igual manera, la hiddratación para retrasar la aparición de la fatiga.

El doctor Perea ha avisado de que el uso de rodilleras de inmovilización no previene las lesiones de ligamento cruzado anterior ni reduce el riesgo de una nueva rotura después de una cirugía de ligamento.