Publicado 14/11/2020 08:14CET

¿Y si es tu casa la que te pone en riesgo de sufrir diabetes?

Mujer en su casa, salón, hogar.
Mujer en su casa, salón, hogar. - PIXABAY/MAIRINHA - Archivo

MADRID, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Riverside en California (EEUU) acaban de publicar una nueva investigación donde asocian un producto químico común en casi todos elementos que se usan en las casas con el desarrollo de la diabetes. Aunque se trata de un estudio realizado en un modelo animal, alertan de que estos productos son imposibles de evitar y pueden tener consecuencias para la salud.

El estudio, publicado en la revista 'Scientific Reports', han descubierto que los retardantes de llama, conocidos como PBDE, hacen que los ratones den a luz a crías que se vuelven diabéticas. No obstante, demuestra que los PBDE causan diabetes en ratones que solo se exponen al químico a través de sus madres.

"Los ratones recibieron PBDE de sus madres mientras estaban en el útero y cuando eran bebés a través de la leche materna. Sorprendentemente, en la edad adulta, mucho después de la exposición a las sustancias químicas, la descendencia femenina desarrolló diabetes", ha señalado Elena Kozlova, autora principal del estudio y estudiante de doctorado en neurociencia de UC Riverside.

Los PBDE son productos químicos domésticos comunes que se agregan a muebles, tapicería y productos electrónicos para evitar incendios. Se liberan en el aire que las personas respiran en casa, en sus automóviles y en aviones porque su enlace químico con las superficies es débil.

"Los PBDE están en todas partes del hogar. Son imposibles de evitar por completo. Aunque se ha prohibido la producción e importación de los PBDE más dañinos en los EEUU, el reciclaje inadecuado de los productos que los contienen ha seguido filtrando PBDE en el agua, el suelo y el aire. Como resultado, los investigadores continúan encontrándolos en la sangre humana, grasa, tejidos fetales y leche materna en países de todo el mundo", advierte la neurocientífica de la UCR y autora correspondiente del estudio, la doctora Margarita Curras-Collazo.

Dada su asociación anterior con la diabetes en hombres y mujeres adultos, y en mujeres embarazadas, Curras-Collazo y su equipo querían comprender si estos químicos podrían tener efectos nocivos en los hijos de madres expuestas a PBDE. Pero tales experimentos solo se pueden realizar en ratones.

La diabetes conduce a niveles elevados de glucosa en sangre o azúcar en sangre. Después de una comida, el páncreas libera insulina, una hormona que ayuda a las células a utilizar la glucosa del azúcar de los alimentos. Cuando las células son resistentes a la insulina, no funciona como se esperaba y los niveles de glucosa permanecen altos en la sangre incluso cuando no se ha ingerido ningún alimento.

Los niveles crónicamente altos de glucosa pueden dañar los ojos, los riñones, el corazón y los nervios. También puede provocar afecciones potencialmente mortales.

"Este estudio es único porque probamos tanto a las madres como a sus descendientes en busca de todas las características de la diabetes que se muestran en los seres humanos. Este tipo de prueba no se ha realizado antes, especialmente en la descendencia femenina", señala Curras-Collazo.

¿CÓMO SE REALIZÓ EL ESTUDIO?

Los investigadores administraron PBDE a las madres de los ratones en niveles bajos comparables a la exposición ambiental promedio de los seres humanos durante el embarazo y la lactancia. Todos los bebés desarrollaron intolerancia a la glucosa, niveles altos de glucosa en ayunas, insensibilidad a la insulina y niveles bajos de insulina en sangre, que son características de la diabetes.

Además, los investigadores también encontraron que los bebés tenían altos niveles de endocannabinoides en el hígado, que son moléculas asociadas con el apetito, el metabolismo y la obesidad.No obstante, aunque las madres desarrollaron cierta intolerancia a la glucosa, no se vieron tan afectadas como sus hijos.

"Nuestros hallazgos indican que las sustancias químicas en el medio ambiente, como los PBDE, pueden transferirse de la madre a la descendencia, y la exposición a ellas durante el período de desarrollo temprano es perjudicial para la salud", explica la experta, cuyo grupo de investigación señala que se necesitan futuros estudios longitudinales en humanos para determinar las consecuencias a largo plazo de la exposición temprana a PBDE.

"Necesitamos saber si los bebés humanos expuestos a PBDE antes y después del nacimiento se convierten en niños y adultos diabéticos", ha añadido Kozlova. Mientras tanto, aconsejan a las personas que limiten la exposición al PBDE tomando medidas como lavarse las manos antes de comer, pasar la aspiradora con frecuencia y comprar muebles y otros productos que no lo contengan.

También espera que las mujeres embarazadas estén bien informadas sobre los químicos ambientales sigilosos que pueden afectar al feto y al niño en desarrollo, así como a la leche materna. "Creemos que los beneficios que obtienen los bebés de la leche materna superan con creces los riesgos de transmitir los PBDE a los niños. No recomendamos reducir la lactancia. Pero aboguemos por proteger la leche materna y nuestros cuerpos de los químicos asesinos del sofá", concluyen.

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