Archivo - Una mujer durante la presentación del itinerario del Museo del Prado para conmemorar el V Centenario del Consejo de Estado a través de la pintura, a 15 de junio de 2026, en Madrid (España). El itinerario se encuentra dentro de la colección perma - A. Pérez Meca - Europa Press - Archivo
MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -
El envejecimiento es universal, pero no todos lo experimentan de la misma manera. La edad fisiológica de una persona puede ser diferente de su edad cronológica. La participación en actividades culturales se ha asociado ampliamente con mejores resultados de salud y un mayor bienestar entre los adultos mayores, asi como con menor riesgo de demencia. Pese a ello, pocos estudios han analizado directamente la relación entre la participación cultural y el envejecimiento fisiológico o marcadores relacionados.
Los investigadores del Instituto de Ciencias de Tokio, Japón, creen haber realizado el primer estudio longitudinal que examina la asociación entre la participación cultural y la edad fisiológica, controlando al mismo tiempo los factores de confusión no medidos que no cambian con el tiempo.
La edad fisiológica hace referencia al estado real de envejecimiento del organismo, que no siempre coincide con los años que aparecen en el documento de identidad. Mientras que la edad cronológica simplemente cuenta el tiempo transcurrido desde el nacimiento, la edad fisiológica intenta medir cómo funcionan los distintos sistemas del cuerpo y cuál es su nivel de desgaste biológico.
Dos personas con la misma edad cronológica pueden presentar edades fisiológicas muy diferentes. Factores como la genética, la actividad física, la alimentación, el descanso, el estrés, las enfermedades crónicas y los hábitos sociales pueden influir en cómo envejece el cuerpo.
1.900 ADULTOS PARTICIPARON Y SE ANALIZÓ CINE, MUSEOS Y TEATRO
El estudio, publicado en la revista 'Journal of Epidemiology and Community Health', analizó datos de 1.899 adultos que participaron en el Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento, un estudio poblacional en curso que realiza un seguimiento de una muestra representativa a nivel nacional de adultos de 50 años o más que viven en Inglaterra.
Los participantes debían tener datos recopilados en al menos dos ocasiones: en 2004/2005, 2006/2007 o 2008/2009.
En el seguimiento se recopilaron datos sobre 10 marcadores fisiológicos: presión del pulso, presión arterial diastólica, volumen espiratorio forzado, concentración de hemoglobina, fibrinógeno, hemoglobina glicosilada, colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), índice de masa corporal (IMC), fuerza de agarre y velocidad de marcha. Estos datos se utilizaron para generar una puntuación compuesta de edad fisiológica.
Los participantes del estudio también completaron un cuestionario en el que se les preguntaba con qué frecuencia asistían al cine, a un museo o a una galería de arte y, finalmente, a un teatro, concierto u ópera. Para cada opción, los encuestados seleccionaron una respuesta en una escala del 0 (nunca) al 5 (dos veces al mes o más) para obtener una puntuación compuesta de participación cultural que oscilaba entre 0 y 15.
HASTA TRES AÑOS MÁS JOVENES QUIENES ACUDEN CON MAYOR FRECUENCIA
Según el estudio, las personas con un alto nivel de participación cultural (que realizan alguna actividad cultural cada pocos meses o con mayor frecuencia) tenían una edad fisiológica de 66,9 años, tres años menos que aquellas con niveles más bajos de participación cultural (69,9 años).
Las personas con mayor nivel de participación cultural tenían más probabilidades de ser mujeres, tener un estatus socioeconómico más alto, tener un empleo remunerado y gozar de mejores condiciones de salud.
Un análisis reveló que una puntuación de participación cultural un punto mayor se asoció significativamente con una edad fisiológica 0,085 años (31 días) menor después de ajustar por factores de confusión como los ingresos familiares, el empleo y las enfermedades crónicas.
Los autores del estudio sugieren que la participación cultural puede fortalecer las relaciones sociales, promover hábitos de vida más saludables y mejorar la salud mental, todo lo cual puede ayudar a ralentizar el ritmo del envejecimiento fisiológico.
NO DEMUESTRA QUE LA CULTURA FRENE EL ENVEJECIMIENTO
El estudio es observacional, por lo que no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre causa y efecto. Además, los autores reconocen que los hallazgos podrían explicarse por causalidad inversa, según la cual las personas con mejor salud tienen mayor capacidad para participar en actividades culturales.
Sin embargo, afirman que la participación cultural es modificable y podría ser una intervención eficaz. "Cabe destacar que su impacto puede ser comparable al de la actividad física frecuente", escriben.
Según afirman los investigadores, aumentar la accesibilidad geográfica y financiera a los eventos culturales ampliaría las oportunidades de participación. Añadieron que era necesario realizar más estudios para evaluar si la promoción de la participación cultural conllevaba mejoras en los resultados de salud y un envejecimiento saludable a largo plazo.