Actualizado 17/07/2012 14:08:08 +00:00 CET

La SEEDO advierte de que el tratamiento farmacológico debe ser la última alternativa para adelgazar

MADRID, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) advierte de que el tratamiento farmacológico debe ser la última alternativa a la que debe recurrir un paciente para tratar su exceso de peso, optando siempre en primer instancia por cambiar malos hábitos adquiridos, y alerta de que la ingesta de fármacos antiobesidad requiere un estricto control.

"Aunque los fármacos son otra de las armas terapéuticas para tratar la obesidad, desde la SEEDO insistimos en que el tratamiento más efectivo contra esta patología es la prevención, para evitar que la cifra de personas con exceso de peso siga creciendo", ha señalado el doctor Basilio Moreno, miembro de la Sociedad.

En general, las distintas opciones farmacológicas pasan por fármacos anorexiantes, los más utilizados pues disminuyen el apetito o aumentan la saciedad. Éstos se dividen en anorexígenos noradrenérgicos, recientemente retirados del mercado por su riesgo de producir adicción y anorexígenos serotoninérgico, que actúan en el centro de la saciedad, carecen de acción estimulante y no provocan dependencia.

No obstante, la SEEDO señala que, actualmente, en el mercado, tan solo existe un fármaco autorizado en el mercado que es orlistat, comercializado con el nombre de 'Xenical', inhibidor de las enzimas lipasas pancreáticas, encargadas de la formación o escisión de las grasas. Actúa en el tracto gastrointestinal lo que favorece la reducción, en aproximadamente un 30 por ciento, la digestión de las grasas y el aumento de su excreción fecal.

"A pesar de ser el único fármaco autorizado también él se han visto envuelto en cierta polémica. Al fármaco antiobesidad se le exigen muchos más requisitos de seguridad que a otros medicamentos, incluso se demandan pruebas de seguridad durante dos o cuatro años, algo que no sucede con el tratamiento de otras patologías", ha señalado Moreno.

Este fármaco no está cubierto en España por la Seguridad Social, al contrario que en Reino Unido. "Financiarlo implicaría que las personas tuvieran que pasar por consulta y que un especialista decidiera si deberían tomarlo, en qué dosis y durante cuánto tiempo", ha precisado este experto.

Por otro lado, las principales líneas de investigación en este campo pasan por los fármacos termogénicos, medicamentos que incrementan el potencial de oxidación de los ácidos grasos en el músculo.