Sant Pau trata con estimulación cerebral profunda un caso "extremadamente grave" de Tourette

El paciente no respondía a las terapias farmacológicas existentes

El equipo del Hospital de Sant Pau durante la intervención.
El equipo del Hospital de Sant Pau durante la intervención. - HOSPITAL DE SANT PAU
Infosalus
Publicado: miércoles, 22 abril 2026 10:46

BARCELONA, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Hospital de Sant Pau de Barcelona ha tratado con éxito un caso "extremadamente grave" de Síndrome de Tourette mediante estimulación cerebral profunda (ECP), informa en un comunicado de este miércoles.

El paciente, de 21 años, tenía tics vocales incontrolados, coprolalia aumentada --tendencia a insultar--, klazomanía --emisión de gritos involuntarios-- y clafomanía --destruir objetos--, y tenía un tipo de enfermedad refractaria a las terapias farmacológicas existentes.

En la actualidad, ha retomado actividades cotidianas que antes le resultaban "imposibles", como quedar con sus amigos, seguir los estudios, salir solo a pasear y hacer deporte, y tiene previsto reiniciar sus estudios universitarios.

UNA "SITUACIÓN LÍMITE"

El adjunto del Servicio de Neurología de Sant Pau Ignacio Aracil ha asegurado que el cambio ha sido enorme: "Este chico presentaba una situación límite, con riesgo de conducta suicida. Hoy, más de un año después de la cirugía, vive con autonomía y con proyectos de futuro".

"Este caso es un ejemplo de cómo las técnicas de neuromodulación y el trabajo de equipo entre neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras, psicólogos y enfermería pueden transformar la vida de pacientes y familias que estaban en una situación desesperada", ha apuntado.

TICS DESDE LOS 5 AÑOS

El paciente empezó a los 5 años, en forma de parpadeos involuntarios, que a los 8 se agravaron con tics en el cuello y los hombros, hasta resultar en el diagnóstico formal de Tourette a los 14 años, con tics motores más complejos y tics fónicos que se agravaron con el paso del tiempo.

Él mismo ha relatado que fueron a peor sobretodo los tics de dar golpes, destruir objetos, hasta el punto de hacerse daño, y también la coprolalia elevado a su máximo exponente: "Cosas que no pensaba ni quería decir, pero que no podía evitar".

Ha destacado el apoyo familiar de su entorno, particularmente en la escuela y el bachillerato, pero apunta que él mismo se estigmatizaba porque pasaba "mucha vergüenza" cuando tenía tics en entornos sociales o por la calle.

Después de la intervención, solo le quedan "algunos tics vocales"; ya ha retomado sus estudios, y está haciendo un curso formativo de grado superior.

ESTIMULACIÓN CEREBRAL PROFUNDA

Muchos medicamentos usados para el Síndrome de Tourette son neuroepilépticos o antipsicóticos que ralentizan el movimiento, pueden dificultar ciertos aspectos del pensamiento y son "bastante potentes".

La estimulación cerebral profunda (ECP) aún no está aprobada por las agencias reguladoras norteamericana y europea en esta enfermedad, y se aplica como uso compasivo en casos seleccionados refractarios al tratamiento médico.

La cirugía consiste en hacer dos trepanaciones para implamantar dos electrodos de ECP en el lóbulo pálido interno, la diana habitual que se usa en trastornos hipercinéticos, es decir, para eliminar los tics.

Los electrodos están controlados por un neuroestimulador situado por debajo de la clavícula del paciente a nivel subcutáneo, que se encienden 2 semanas después de la intervención para aplicar pequeás descargas eléctricas.

El efecto de la terapia no es inmediata: al cabo de 3-4 meses, el paciente empezó a mejorar, pero la "mejora sustancial" llegó entre 8 y 9 meses después de la intervención.

Contador

Contenido patrocinado