Archivo - Bolsas de sangre apiladas en una caja - CONSTANTINIS/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 19 May. (EUROPA PRESS) -
Administrar sangre entera o sus componentes son opciones igualmente eficaces para que los paramédicos y técnicos de emergencias médicas traten a pacientes con hemorragias traumáticas graves antes de su llegada al hospital, según un amplio ensayo a nivel nacional dirigido por médicos y científicos de la Universidad de Pittsburgh y UPMC (Estados Unidos).
Los resultados, publicados en el 'New England Journal of Medicine' y presentados simultáneamente en la reunión anual de la American Thoracic Society en Orlando (Estados Unidos), brindan flexibilidad a los proveedores de atención de emergencia prehospitalaria y podrían aumentar las probabilidades de que los pacientes con lesiones traumáticas reciban sangre lo antes posible.
"La hemorragia traumática es la principal causa de muerte por traumatismos y la lesión que requiere mayor atención inmediata, incluso más que un derrame cerebral o un ataque cardíaco", expone el doctor Jason Sperry, coautor principal, jefe de cirugía de traumatismos en UPMC y profesor Andrew B. Peitzman de Cirugía en la Facultad de Medicina de Pitt. "Pero es prevenible, y eso comienza con la transfusión de sangre a la persona lesionada antes incluso de que llegue al hospital".
La sangre donada se suele separar en sus componentes (glóbulos rojos, plasma y plaquetas) para su almacenamiento, de modo que puedan utilizarse individualmente según sea necesario. Cuando una persona sufre una hemorragia, pierde todos estos componentes, por lo que los médicos de urgencias suelen transfundirle todos o algunos de ellos a la vez. La transfusión de sangre completa o de sus componentes se ha considerado durante mucho tiempo una opción segura.
Sin embargo, para tratar hemorragias graves, aún hay dudas de si es mejor administrar sangre entera sin separar o administrar sus componentes. La respuesta es crucial para la logística de los bancos de sangre y la atención de urgencias.
Para ahondar en esta cuestión, el ensayo multicéntrico, que se llevó a cabo de mayo de 2022 a junio de 2025, incluyó a 1.020 pacientes con hemorragias graves que fueron trasladados a un centro de traumatología en helicóptero medicalizado. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente en una proporción de 2 a 1 para recibir sangre completa o componentes sanguíneos.
El equipo de investigación no halló diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos de estudio. En ambos casos, entre una quinta y una cuarta parte de los pacientes fallecieron en un plazo de 30 días, en comparación con un tercio de los pacientes con hemorragia traumática que no recibieron transfusiones de sangre antes de llegar al hospital.
Según los autores, esto significa que los servicios de emergencia pueden utilizar la forma de sangre que les resulte más accesible. Por ejemplo, en emergencias civiles en Estados Unidos, puede tratarse de sangre compuesta, ya que así es como la envasan la mayoría de los bancos de sangre, pero en entornos militares, la sangre entera suele ser la única disponible. Ambas son opciones igualmente válidas.
En marzo, un grupo europeo anunció los resultados de un ensayo similar, aunque ligeramente más pequeño, realizado en Inglaterra y publicado también en el 'New England Journal of Medicine'. Al igual que el equipo de Pittsburgh, también descubrieron que la administración de sangre completa o componentes sanguíneos era igualmente eficaz. Los médicos investigadores creen que estos hallazgos combinados se reflejarán en las guías establecidas por diversas sociedades que supervisan la atención de traumatismos, la cirugía y el manejo de la sangre.
La sangre entera se conserva bien durante 21 días después de la donación, por lo que los médicos e investigadores también tenían curiosidad por saber si los resultados de los pacientes variaban según se administrara sangre nueva o sangre próxima a su fecha de caducidad. Descubrieron que no había diferencia: los resultados eran los mismos para los pacientes que recibían sangre nueva dentro de los 14 días posteriores a la donación en comparación con aquellos que recibían sangre más antigua dentro de los siete días de su fecha de caducidad.
"Nuestro enfoque meticuloso en el diseño del estudio nos permitió no solo responder a la importante pregunta sobre la eficacia de la sangre completa en comparación con la terapia con componentes sanguíneos, sino también evaluar el impacto en la salud de una cuestión importante de salud pública: la antigüedad de la sangre completa", comentan los investigadores. "Nuestro ensayo ofrece tranquilidad al verificar los estándares actuales que respaldan el uso de unidades de sangre completa durante toda su vida útil".
El equipo recuerda que los resultados no habrían sido posibles sin la generosidad de los donantes de sangre, la disposición de los participantes del estudio a compartir sus datos y el arduo trabajo del personal de atención de emergencias.