Publicado 21/04/2021 07:03CET

La salud cardiaca de los trabajadores por turnos está relacionada con el reloj corporal

Archivo - Corazón roto, medicina.
Archivo - Corazón roto, medicina. - NUTHAWUT SOMSUK - Archivo

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las horas de trabajo que se desvían del reloj corporal natural de un individuo están asociadas a un mayor riesgo cardiovascular, según una investigación presentada en ESC Preventive Cardiology 2021, el congreso científico online de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

"Nuestro estudio descubrió que por cada hora que el horario de trabajo no estaba sincronizado con el reloj corporal de un empleado, el riesgo de enfermedad cardíaca empeoraba", explica la autora del estudio, la doctora Sara Gamboa Madeira, de la Universidad de Lisboa, en Portugal.

Al menos el 20% de los empleados europeos trabajan en horarios o turnos atípicos, y cada vez hay más pruebas científicas que los asocian con resultados cardiovasculares perjudiciales. Este estudio se centró en el papel del desajuste circadiano, que es la diferencia entre el "reloj social" (por ejemplo, los horarios de trabajo) y el "reloj biológico" individual.

La doctora Gamboa Madeira explica: "Todos tenemos un reloj biológico interno que va desde los de tipo matutino (alondras), que se sienten alertas y productivos a primera hora de la mañana y somnolientos por la tarde, hasta los de tipo tardío (búhos), para los que ocurre lo contrario, y la mayoría de la población se encuentra en un punto intermedio. El desajuste circadiano se produce cuando hay un desajuste entre lo que el cuerpo desea (por ejemplo, dormirse a las 10 de la noche) y lo que las obligaciones sociales le imponen (por ejemplo, trabajar hasta la medianoche)".

En el estudio participaron 301 obreros, todos ellos realizando una actividad de recogida manual en los almacenes de distribución de una empresa minorista de Portugal. El personal trabajaba siempre en turnos de mañana (de 6 a 15 horas), de tarde (de 15 a 24 horas) o de noche (de 21 a 6 horas). Los participantes completaron un cuestionario sobre factores sociodemográficos (edad, sexo, educación), factores ocupacionales (horario de trabajo, antigüedad) y factores de estilo de vida y se les midió la presión arterial y el colesterol.

Se utilizó el Cuestionario ChronoType de Munich para evaluar la duración del sueño y estimar el reloj biológico interno de cada individuo (también llamado cronotipo). También se utilizó para cuantificar la cantidad de desajuste circadiano (es decir, el desajuste entre el reloj biológico de un individuo y las horas de trabajo), lo que se conoce como jetlag social. Los participantes se dividieron en tres grupos según las horas de jetlag social: 2 horas o menos, 2-4 horas, 4 horas o más.

Los investigadores utilizaron la tabla europea de riesgo relativo SCORE, que incorpora el tabaquismo, la presión arterial y el colesterol para calcular el riesgo cardiovascular relativo. El riesgo relativo va de 1 (no fumador con presión arterial y colesterol sanos) a 12 (fumador con presión arterial y colesterol muy altos). En este estudio, un riesgo relativo de 3 o más se consideró "riesgo cardiovascular alto". A continuación, los investigadores investigaron la asociación entre el jetlag social y el alto riesgo cardiovascular.

La edad media de los participantes era de 33 años y el 56% eran hombres. Algo más de la mitad (51%) eran fumadores, el 49% tenía el colesterol alto y el 10% era hipertenso. Uno de cada cinco (20%) estaba clasificado como de alto riesgo cardiovascular. Un 40% tenía una duración de sueño corta en días laborables (6 horas o menos). La media del jetlag social era de casi 2 horas. En la mayoría de los trabajadores (59%), el jetlag social era de 2 horas o menos, mientras que para el 33% del personal era de 2 a 4 horas, y en el 8% era de 4 horas o más.

Un mayor nivel de jetlag social se asoció significativamente con mayores probabilidades de estar en el grupo de alto riesgo cardiovascular. Las probabilidades de ser clasificado como de alto riesgo cardiovascular aumentaron en un 31% por cada hora adicional de jetlag social, incluso después de ajustar las características sociodemográficas, laborales, de estilo de vida y de sueño y el índice de masa corporal.

La doctora Gamboa Madeira resalta que "estos resultados se suman a la creciente evidencia de que el desajuste circadiano puede explicar, al menos en parte, la asociación encontrada entre el trabajo por turnos y los resultados perjudiciales para la salud. Los resultados sugieren que el personal con horarios de trabajo atípicos puede necesitar un seguimiento más estrecho de la salud del corazón. Se necesitan estudios longitudinales para investigar si los cronotipos tardíos se adaptan mejor a los turnos de tarde/noche y los cronotipos más tempranos a los horarios de madrugada, tanto psicológica como fisiológicamente".

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