Archivo - Pacientes en hospital, UCI, sepsis - CHAIKOM/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 13 Ene. (EDIZIONES) -
Superar una enfermedad grave y abandonar una Unidad de Cuidados Intensivos no implica, en muchos casos, retomar la vida exactamente donde se dejó. Para muchos pacientes -y también para sus familias-, la estancia en la UCI marca un punto de inflexión físico, emocional, y social, y que condiciona la recuperación mucho más allá del alta hospitalaria.
Comprender por qué este paso deja secuelas, quiénes son más vulnerables, y qué puede hacerse para prevenirlas y tratarlas es clave para que la supervivencia no sea sólo una cuestión de vida o de muerte, sino también de calidad de vida y de regreso real a la normalidad.
Para ello, entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus a la facultativa del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Fuenlabrada, a la doctora Ángela Alonso Ovies, quien destaca que "la estancia en UCI por una enfermedad grave supone un antes y un después en la vida de la mayoría de los pacientes y de sus familiares".
Como profesionales sanitarios indica que su deber "no es sólo sacarles con vida de este trance", sino también el intentar que recuperen su vida, la que dejaron a las puertas del hospital cuando ingresaron, de la manera más rápida y completa posible.
"Esto nos obliga a mirar más allá, a analizar nuestras actuaciones con una perspectiva a más largo plazo, siendo conscientes de que lo que hagamos o no hagamos en cada momento puede tener repercusiones en la recuperación y en la calidad de vida de los pacientes", sostiene esta experta.
Es por ello por lo que defiende que se debe transmitir un mensaje a los responsables sanitarios, y a la sociedad en general, de lo primordial que es la prevención en este campo: "La prevención requiere inversión en profesionales cualificados y en medios técnicos, pero esta inversión revierte rápidamente al acortar el proceso de hospitalización y devolver a la sociedad personas recuperadas, independientes y útiles".
PERFILES MÁS VULNERABLES A LAS SECUELAS
En este contexto, le preguntamos a esta médico intensivista si hay perfiles de pacientes que sean más vulnerables a esas posibles secuelas tras la estancia en una UCI y nos indica que, realmente, cualquier paciente que ingresa en una Unidad de Cuidado Intensivos (UCI) puede padecer secuelas.
Eso sí, advierte de que, "evidentemente" éstas serán más frecuentes y serias cuanto mayor sea la gravedad de la enfermedad y el tiempo de estancia en UCI. "La inmovilización prolongada, el uso de sedación profunda, la ventilación mecánica, el mal control del dolor, y la aparición de delirium, son los factores más prevalentes a la hora de la aparición del síndrome post UCI. Los pacientes con 'shock', cualquiera que sea su origen y tipo, son un grupo especial de riesgo, ya que en ellos pueden confluir muchas de las anteriores situaciones", asegura la doctora Alonso.
Es más, subraya que existen poblaciones más vulnerables, como son los pacientes frágiles y ancianos, pero también los niños ingresados en UCI pueden sufrir este síndrome con sus peculiaridades específicas (síndrome post UCI pediátrico).
MEDIDAS PREVENTIVAS EN LAS UCI PARA MINIMIZAR SECUELAS
Preguntamos también a la doctora Alonso cuáles son las medidas preventivas que hoy en día se aplican hoy en las UCI para minimizar los posibles efectos adversos derivados de la estancia del paciente, subrayando que, dado que son frecuentes, el primer punto sería intentar controlar las causas relacionadas con su aparición durante la estancia en UCI para evitar su manifestación o minimizar su intensidad.
Dice que hay medidas que son de aspecto clínico, como el uso adecuado de los sedantes, el control del dolor, el adecuado manejo del delirium --si éste aparece--, o una nutrición adecuada. "Un punto importante para prevenir las secuelas físicas es minimizar en lo posible la pérdida de fuerza y de masa muscular, incorporando lo más tempranamente posible la movilización y la rehabilitación física en nuestros pacientes. De igual manera, es importante la prevención y el tratamiento de la disfagia, y la rehabilitación neurocognitiva precoz. Es crucial estar atentos a las necesidades psicológicas de pacientes y familiares para evitar en lo posible los cuadros de afectación emocional", detalla esta experta.
Pero también, para abordar todas estas áreas cree imprescindible un manejo interdisciplinar, incluyendo dentro de las plantillas de UCI a otros profesionales como rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas, psicólogos, terapeutas ocupacionales, o neuropsicólogos.
Igualmente, sostiene que existen otras medidas de alto impacto que son de carácter claramente humanístico: "Desde hace más de 10 años el Proyecto HU-CI (proyecto internacional de investigación para la humanización de los cuidados intensivos) definió en sus 7 líneas de trabajo e investigación los puntos que se deberían guiarnos en las UCI para una atención centrada en las personas. Todas esas líneas se podrían considerar primordiales en la prevención del síndrome post cuidados intensivos del paciente y de la familia".
De entre ellas, resalta que, quizás, en la que más inciden es en la prevención de las secuelas emocionales y cognitivas, con la presencia y participación de las familias en los cuidados del paciente, con acompañamiento prolongado dentro de la UCI ('UCI de puertas abiertas'), y la promoción del bienestar del paciente, física, emocional, y también a nivel espiritual.
"Esto incluye medidas tan obvias como una comunicación adecuada, el cuidado del descanso y del sueño nocturno, la facilitación de medios de entretenimiento y de conexión con el exterior (con paseos fuera de la unidad si la situación lo permite), medidas arquitectónicas elementales como disponer de luz natural y conexión al exterior a través de ventanas o boxes individuales; y, siempre, promover el respeto a la dignidad de la persona", asegura la facultativa del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Fuenlabrada.
QUÉ SE HACE TRAS EL ALTA
Con ello, y una vez que el paciente sale de la UCI y del hospital, preguntamos a la facultativa del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Fuenlabrada si debe haber un seguimiento posterior a esta estancia, resaltando que, efectivamente, "es vital mantener el seguimiento reglado", ya que las secuelas existen pese al trabajo de prevención y a los tratamientos recibidos.
Aquí destaca que, para este fin se han desarrollado las 'Consultas de seguimiento post UCI' , en las que intensivistas y enfermeras de UCI, de forma programada, realizan una evaluación pormenorizada de las tres áreas de secuelas que clásicamente componen el síndrome post UCI, y de la calidad de vida del paciente y de su familia.
"La recuperación completa del paciente requiere que valoremos cada área, ya que entre ellas se retroalimentan positiva o negativamente. De nada vale una atención psicológica exhaustiva si no promocionamos la recuperación funcional o cognitiva, y viceversa", mantiene Alonso.
EL ÉXITO DE UNA BUENA RECUPERACIÓN
Por eso, insiste en la importancia del trabajo interdisciplinar en las UCI, "fundamental para la prevención del Síndrome post cuidados intensivos", pero considera que éste no se debe circunscribir únicamente a este ámbito.
"El éxito de una buena recuperación se fundamenta en que todo ese trabajo de diferentes profesionales continue una vez que el paciente es dado de alta de la UCI y del hospital, si lo necesita el paciente (fisioterapia, terapia ocupacional, rehabilitación cognitiva, terapia psicológica, seguimiento nutricional, etc.). La evaluación programada en consultas nos permite determinar la evolución de las secuelas y si existe la necesidad de implementar otros tratamientos o valoración de especialistas", indica.
Un punto importante de estas consultas, tal y como precisa esta doctora, es el 'feed back' positivo que tiene en su trabajo diario dentro de las UCI, ya que les ayuda a mejorar la atención de pacientes y de familiares para evitar las secuelas, y también para mejorar su recuperación.
Precisamente, Ángela Alonso Ovies, del Servicio de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Fuenlabrada, ha participado en la elaboración del manual 'Abordaje del síndrome postcuidados intensivos', el primer texto de este tipo en español que ha sido presentado recientemente en España, junto con los también intensivistas del citado centro hospitalario, María Ángeles de la Torre Ramos, y Carlos Velayos Amo.
Se trata de una publicación en la que han participado 100 autores de toda España y Latinoamérica, y un manual que ofrece todo el conocimiento actual sobre prevención, el diagnóstico, el tratamiento, y el seguimiento de esta patología del paciente crítico, entre otros aspectos.