Cómo sabe tu cuerpo que hace frío (y por qué el mentol 'engaña' al cerebro)

Archivo - Hombre abrigado con frío bajo la nieve.
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Infosalus
Publicado: miércoles, 25 febrero 2026 8:02

   MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Universidad de Duke (Estados Unidos) han logrado explicar por qué al salir al exterior en una mañana de invierno o saborear una menta, un diminuto sensor molecular en el cuerpo se activa, alertando al cerebro de la sensación de frío.

    En concreto, han capturado las primeras imágenes detalladas de este sensor en funcionamiento, revelando exactamente cómo detecta tanto el frío real como la sensación de frescor del mentol, un compuesto derivado de la menta. La investigación se presenta en la 70ª Reunión Anual de la Sociedad Biofísica en San Francisco (Estados Unidos), del 21 al 25 de febrero de 2026.

   El estudio se centró en un canal proteico llamado TRPM8. "Imagina que TRPM8 es un termómetro microscópico dentro de tu cuerpo", propone Hyuk-Joon Lee, investigador postdoctoral del laboratorio de Seok-Yong Lee en la Universidad de Duke. "Es el sensor principal que le dice a tu cerebro cuándo hace frío. Sabemos desde hace mucho tiempo que esto ocurre, pero no sabíamos cómo. Ahora podemos verlo".

   El TRPM8 se encuentra en las membranas de las neuronas sensoriales que inervan la piel, la cavidad oral y los ojos. Responde al frío (aproximadamente entre 7°C y 28°C) abriéndose y permitiendo que los iones fluyan hacia la célula, lo que desencadena una señal nerviosa al cerebro. También es la razón por la que el mentol, el eucalipto y otros compuestos producen esa característica sensación refrescante.

   "El mentol es como un truco", ejemplifica Lee. "Se adhiere a una parte específica del canal y provoca su apertura, como lo haría el frío. Así que, aunque el mentol no congela nada, el cuerpo recibe la misma señal que si tocara hielo".

   Mediante criomicroscopía electrónica (una técnica que genera imágenes de proteínas congeladas instantáneamente con un haz de electrones), Lee y sus colegas capturaron múltiples instantáneas conformacionales de TRPM8 durante su transición de cerrado a abierto. Descubrieron que el frío y el mentol activan el canal a través de redes alostéricas compartidas, pero distintas: el frío desencadena principalmente cambios en la región del poro (la parte que se abre para permitir el paso de iones), mientras que el mentol se une a una parte diferente de la proteína e induce cambios de forma que se propagan al poro.

   "Cuando se combina el frío con el mentol, la respuesta se potencia sinérgicamente", matiza Lee. "Usamos esta combinación para capturar el canal en su estado abierto, algo que no se había logrado con el frío solo".

   Los hallazgos tienen implicaciones médicas. Cuando el TRPM8 no funciona correctamente, se ha relacionado con afecciones como dolor crónico, migrañas, ojo seco y ciertos tipos de cáncer. Acoltremon, un fármaco que activa el TRPM8, es un colirio aprobado por la FDA para el tratamiento del ojo seco. Como análogo del mentol, actúa activando la vía de enfriamiento para estimular la producción de lágrimas y aliviar la irritación ocular.

   Los investigadores también identificaron lo que llaman un "punto frío", una región específica de la proteína que es especialmente importante para detectar la temperatura y ayuda a evitar que el canal se desensibilice durante la exposición prolongada al frío.

   "Anteriormente, no estaba claro cómo el frío activa este canal a nivel estructural. Ahora podemos ver que el frío desencadena cambios estructurales específicos en la región del poro. Esto nos sienta las bases para desarrollar nuevos tratamientos dirigidos a esta vía", plantea Lee.

   El trabajo ofrece la primera definición molecular de cómo se integran el frío y los estímulos químicos para crear la sensación de frescor, respondiendo a una pregunta fundamental en biología sensorial que ha desconcertado a los científicos durante décadas.

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