Una terapia con células madre puede ayudar a revertir la sordera

Oído, Oreja
HOBVIAS SUDONEIGHM / WIKIMEDIA COMMONS
Actualizado 14/09/2012 14:06:14 CET

MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, han utilizado un novedoso tratamiento con células madre para recuperar la audición en roedores, lo que puede suponer un gran hallazgo para el tratamiento de la sordera.

El estudio, cuyos hallazgos ha publicado la revista 'Nature', se realizó en un grupo de jerbos, roedores del tamaño de una rata, que vieron mejorada su capacidad auditiva después de que se le reconstruyeran los nervios del oído encargados de transmitir los sonidos al cerebro.

El objetivo de la investigación era reemplazar estas células, conocidas como neuronas del ganglio espiral, por otras nuevas, para lo que utilizaron células madre de un embrión humano, que son capaces de transformarse en cualquier otro tipo de célula en el cuerpo humano.

A las células madre se les agregó un líquido químico que las convirtió en células similares a las neuronas del ganglio espiral y, tras esto, fueron delicádamente inyectadas en los oídos internos de 18 jerbos sordos.

A lo largo de diez semanas su audición mejoró y, de media, se observó cono en un 45 por ciento de los casos la capacidad auditiva se había restablecido.

"Sería como pasar de ser tan sordo como para no escuchar un camión por la calle al punto de ser capaz de escuchar una conversación", explica a la BBC el doctor Marcelo Rivolta, responsable del estudio, quien aclara que "no es una cura completa". "No serán capaces de escuchar un suspiro, pero sin duda serían capaces de mantener una conversación en una habitación", asegura.

Alrededor de un tercio de los jerbos respondieron muy bien al tratamiento y, algunos de ellos, recuperaron hasta el 90 por ciento de su capacidad auditiva, mientras que poco menos de un tercio apenas respondieron al mismo.

Los investigadores recurrieron a estos animales porque son capaces de oír el mismo rango de sonidos que las personas, a diferencia de los ratones que escuchan tonos de alta frecuencia. Para comprobar a mejora en la audición, recurrieron a la medición de las ondas cerebrales.

A los jerbos se los estudió durante diez semanas pero, si el estudio prosiguiera en humanos, los autores reconocen que la duración del mismo debería ser mucho mayor, para comprobar también la seguridad de los tratamientos.