Publicado 02/02/2020 7:59:55CET

La rodilla del ciclista: evita que sufra

Ciclista y dolor de rodilla.
Ciclista y dolor de rodilla. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / PIXDELUXE - Archivo

   MADRID, 2 Feb. (EDIZIONES) -

   Montar en bici es recomendable para nuestra salud porque activamos el corazón y la circulación, y además trabajamos la musculatura, sobre todo las piernas, pero también los brazos y, en menor medida, el cuerpo.

   “Es un deporte aeróbico que podemos regular y realizar con intensidad baja, moderada, o intensa, pero tiene momentos de gran desarrollo de fuerza y de fases anaeróbicas. Eso sí, en el ciclismo no tenemos el impacto, que puede ser lesivo para las articulaciones, de la carrera”, asegura en una entrevista con Infosalus el traumatólogo Manuel Villanueva, director Médico de la Clínica Avanfi y de la Unidad de Cirugía Ecoguiada del Hospital Beata María de Madrid.

   Este especialista en medicina deportiva sostiene que entre los múltiples beneficios que presenta el ciclismo, éste permite recorrer grandes distancias, es un deporte “sano, con rasgos de ocio”, y que también puede adaptarse a la vida familiar, al turismo (miles de personas en España hacen el camino de Santiago en bici, por poner un ejemplo) y, sobre todo, se puede adaptar a nuestra salud, exigiéndonos más o menos según sea nuestro estado, edad, y condición física.

   “Como cualquier ejercicio de fondo, aeróbico preferentemente, la bici ayuda a controlar el peso, mejorar el sistema cardiovascular (corazón, pulmones, arterias, venas), y a controlar la tensión arterial y el colesterol. Además, protege nuestras articulaciones al evitar el impacto y mejora nuestra coordinación”, agrega el doctor Villanueva.

   Como cualquier deporte, aeróbico o anaeróbico, el traumatólogo de la Clínica Avanfi está probado que la actividad física provoca una mejora del sueño y de la resistencia a la fatiga, pero también de la agilidad, la elasticidad, la coordinación y el equilibrio, además de retrasar la atrofia muscular, mejorar el estado de alerta y la concentración, reducir la ansiedad y la depresión, y mejorar la autonomía personal y el grado de participación social.

   “El deporte reduce el riesgo de deterioro físico, pero también cognitivo, los pacientes que hacen deporte a los 40-50-60 tienen menos deterioro de la memoria, de la coordinación, y mayores cuotas de autonomía al llegar a las edades mayores. Además, nos ayuda a producir hormonas que modulan el dolor y el placer. La bicicleta es una opción excelente para conseguir estos objetivos, pero también tiene sus lesiones y sus riesgos”, advierte este experto.

   Así, destaca que las principales lesiones son las derivadas de las caídas, en concreto las contusiones y las abrasiones cutáneas o quemaduras, en los hombros, caderas, codos, en el muslo o en las piernas, representando casi la mitad de las lesiones del ciclista. A su vez, indica que las fracturas más frecuentes son las de la clavícula y las costillas, y las de la cabeza del radio o los metacarpianos de la mano. “La mayoría suelen tener buen pronóstico, operadas o sin operar, dependiendo del caso”, sostiene el doctor Villanueva.

   En este contexto, el experto en Medicina Deportiva resalta que las lesiones más graves en la bicicleta de carretera son los traumatismos craneocenfálicos. “Pueden causar contusión o conmoción cerebral, y rara vez hematomas subdurales y epidurales. Las lesiones óseas, como la fractura de cráneo, base de cráneo, macizo facial, o raquis cervical son mucho más frecuentes en la bici de carretera que en la de montaña. Suelen ser por traumatismo directo, un golpe directo contra el suelo o algún elemento de la carretera o carril sobre la cabeza del ciclista, o bien por atropellos”, matiza.

   Un último capítulo, según advierte, sería el de las lesiones de la cadera y el área perineal, por el mal apoyo sobre el sillín, o simplemente por las horas de apoyo forzado sobre una superficie dura y estrecha, agravado por el sudor. “Son frecuentes las foliculitis, los quistes, y los nódulos fibrosos cutáneos”, apostilla, a la par que menciona a las “lesiones por sobreuso”, como en cualquier deporte de fondo.

PREVENCIÓN DE LESIONES EN EL CICLISMO

   “Las lesiones por sobreuso avisan, son insidiosas, indican que algo no va bien y nos alertan. En el caso de la bici, las más frecuentes pueden ser el desgaste del cartílago de la rótula, la condromalacia, las tendinitis de los tendones rotulianos o cuadricipital, o el síndrome de la cintilla iliotibial, que provoca dolor en la cara lateral de la rodilla”, relata el doctor Villanueva.

¿Cómo mejorarlas? Este especialista subraya que adaptándonos y progresando muy lentamente, con un estudio biomecánico o ergonómico de nuestra bici (altura del sillín, posición del manillar, tamaño de la bici, posición de las calas, por ejemplo) para lo que existen verdaderos especialistas, igual que para el estudio biomecánico de la pisada o de la carrera.

   “En la rodilla los traumatismos repetidos, el sobresfuerzo, aunque menores que en los deportes de impacto, pueden favorecer el desarrollo de condromalacia rotuliana. Esta es el desgaste o reblandecimiento del cartílago de la rótula y de la tróclea femoral”, añade.

   Con todo ello, el traumatólogo Manuel Villanueva, director Médico de la Clínica Avanfi y de la Unidad de Cirugía Ecoguiada del Hospital Beata María de Madrid, enumera algunos factores que podrían ayudar a prevenir accidentes y que, según destaca, “han demostrado influir significativamente en el número y gravedad de las lesiones en el ciclismo”:

1.- Educación vial. Conducción defensiva. Pensar siempre que el riesgo es mayor o que la curva es más cerrada o que los coches no nos ven. La falta de coordinación o conocimiento, al ir en grupo, sobre cómo ocupar los espacios en los caminos.

2.- Control médico previo.

   3.- Mantenimiento mecánico de la bici. Educación técnica, control de la bici. Estudio ergonómico o biomecánico del ciclista.

   4.- Usar ropa adecuada: Casco, maillot, zapatillas, gafas, y equipo almohadillado para los hombros y extremidades. Estudios concluyen que el equipamiento sería un factor determinante del tipo y gravedad de las lesiones.

   5.- Progresión lenta para evitar lesiones.

   6.- Vigilar la hidratación y la nutrición.

   7.- Empleo de cremas protectoras de hidratación para el periné y culotes muy almohadillados.

   8.- Adaptar el sillín, aumentar progresivamente las cargas de trabajo y, ocasionalmente, tomar medicación como los condroprotectores o infiltraciones con ácido hialurónico o plasma rico en factores de crecimiento, que ayudarán a superar las fases de agravamiento.

   9.- Confía en tu preparación técnica y física, pero no por ello descuides aspectos de educación vial ni minusvalores la importancia de tu equipo: Bici, casco, y protectores.

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