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MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -
A menudo pensamos que la obesidad afecta a todo el mundo por igual, pero la realidad médica es mucho más compleja y depende directamente de si eres hombre o mujer. Investigadores han descubierto patrones de riesgo cardiovascular y metabólico que hasta ahora no se habían diferenciado con tanta claridad.
EL PELIGRO DE LA GRASA ABDOMINAL Y EL DAÑO HEPÁTICO
Una nueva investigación de la Universidad Dokuz Eylül en Turquía que se presenta en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO) de este año en Estambul, Turquía (del 12 al 15 de mayo), revela patrones distintos de riesgos para la salud cardiovascular, metabólica e inflamatoria entre hombres y mujeres que viven con obesidad, lo que proporciona información sobre cómo los médicos pueden adaptar los enfoques de tratamiento.
El trabajo demuestra que los hombres con obesidad parecen ser más propensos a desarrollar grasa abdominal (visceral), un factor clave en el desarrollo de riesgos cardiovasculares y metabólicos importantes, así como niveles elevados de enzimas hepáticas, un indicador de daño hepático.
Por el contrario, las mujeres con obesidad parecen tener mayor probabilidad de desarrollar inflamación sistémica y colesterol alto, lo que puede derivar en enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.
"Nuestros hallazgos revelan diferencias fascinantes en la forma en que hombres y mujeres responden a la obesidad", comenta Zeynep Pekel, autora principal del estudio e investigadora de la Universidad Dokuz Eylül de Izmir, Turquía.
"Esto demuestra la importancia de la investigación específica de género. Las diferencias sexuales no solo influyen significativamente en la patología y la evolución de la obesidad, sino que nuestros resultados indican que dichas diferencias podrían ser un paso fundamental para encontrar terapias dirigidas y específicas para cada sexo que ayuden en el manejo de las personas con obesidad".
INFLAMACIÓN Y COLESTEROL: LA ALERTA ROJA FEMENINA
En 2023, se estima que 1.540 millones de adultos (alrededor de 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 4 hombres) vivían con síndrome metabólico en todo el mundo, un conjunto de los factores de riesgo más peligrosos para las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2, que incluyen obesidad abdominal, colesterol alto, presión arterial alta y glucosa plasmática en ayunas elevada.
La obesidad es una enfermedad crónica compleja caracterizada por diversas respuestas metabólicas e inflamatorias. El sexo biológico influye en la distribución del tejido adiposo (grasa), el metabolismo hepático (hepático) y la actividad inflamatoria sistémica. Sin embargo, no se dispone de perfiles de marcadores cardiometabólicos e inflamatorios diferenciados por sexo en adultos con obesidad.
Para abordar esta laguna de conocimiento, los investigadores analizaron datos de 886 mujeres (edad promedio 45 años) y 248 hombres (edad promedio 41 años) con obesidad que acudieron a la Clínica de Obesidad del Departamento de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Dokuz Eylül entre 2024 y 2025, para comparar parámetros antropométricos, metabólicos e inflamatorios e identificar patrones específicos de cada sexo.
Todos los participantes se sometieron a mediciones físicas (por ejemplo, altura, peso, índice de masa corporal, presión arterial) y a evaluaciones exhaustivas de los perfiles lipídicos sanguíneos para cuantificar los factores de riesgo cardiovascular (es decir, colesterol total, lipoproteína de baja densidad [LDL] o colesterol "malo", lipoproteína de alta densidad [HDL] o colesterol "bueno", triglicéridos, glucosa en sangre en ayunas).
También se evaluaron marcadores bioquímicos de la función hepática (niveles de alanina aminotransferasa y gamma-glutamil transferasa) y renal (niveles de creatinina), así como parámetros inflamatorios (proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, recuento de glóbulos blancos y recuento de plaquetas).
El análisis reveló que, en promedio, los hombres tenían un índice de masa corporal (IMC) ligeramente superior al de las mujeres (37,5 frente a 36 kg/m*), pero su circunferencia de cintura era significativamente mayor (120 frente a 108 cm), mientras que la presión arterial sistólica tendía a ser más alta (128 frente a 122 mmHg); ambos factores están asociados a diversos problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Además, los niveles de enzimas hepáticas (ALT y GGT) y de triglicéridos estaban significativamente elevados en los hombres, al igual que los niveles de creatinina, lo que puede provocar diversas complicaciones, incluida la enfermedad hepática.
En contraste, las mujeres presentaron niveles significativamente más altos de colesterol total (215 frente a 203 mg/dL) y colesterol LDL o colesterol "malo" (130 frente a 123 mg/dL) que los hombres. Además, los marcadores inflamatorios, como la velocidad de sedimentación globular, la proteína C reactiva y el recuento de plaquetas, también fueron significativamente más altos en las mujeres.
HORMONAS Y GENÉTICA: LA RAÍZ DE LA DIFERENCIA
Los autores explican que las diferencias de sexo en hormonas, respuesta inmunitaria y distribución de la grasa ayudan a explicar los patrones observados. Por ejemplo, las hormonas (especialmente el estrógeno) afectan la forma en que se almacena la grasa y cómo responde el cuerpo a la inflamación. Las mujeres tienden a almacenar más grasa subcutánea y presentan un perfil inflamatorio diferente, que se manifiesta en niveles más altos de marcadores como la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular.
Además, las mujeres suelen tener una respuesta inmunitaria más fuerte, relacionada en parte con factores genéticos como el cromosoma X. En cambio, los hombres tienden a acumular más grasa alrededor de los órganos internos, lo que está más estrechamente vinculado a complicaciones metabólicas.
"Aún es pronto y estos hallazgos deben confirmarse en otros grupos de pacientes, pero ofrecen información importante sobre cómo la obesidad puede afectar de manera diferente a hombres y mujeres", aportan los autores.
"Es probable que estas diferencias estén influenciadas por factores biológicos como las hormonas, las respuestas inmunitarias y la distribución de la grasa. Nuestros próximos pasos consisten en validar estos hallazgos en poblaciones más amplias, comprender mejor los procesos biológicos que subyacen a estas diferencias y explorar cómo estos patrones se relacionan con el riesgo clínico", afirman.
Los autores reconocen varias limitaciones del estudio, entre ellas su diseño transversal, que impide establecer relaciones causales y la posible presencia de factores de confusión y errores de causalidad inversa.
Asimismo, señalan que el estudio se centra principalmente en adultos de etnia turca, lo que dificulta la generalización de los resultados a otras etnias. Un estudio de mayor envergadura podría confirmar y ampliar los resultados.