Publicado 21/09/2020 11:49CET

El riesgo cardiovascular en pacientes con gota se asemeja al de los diabéticos

Gota, prevenir y tratar la gota, pies, verano
Gota, prevenir y tratar la gota, pies, verano - PIXABAY / TOOKAPIC - Archivo

MADRID, 21 Sep. (EUROPA PRESS) -

El riesgo cardiovascular en pacientes con gota se asemeja al de los diabéticos, según han advertido reumatólogos durante el IX Curso Reumatopics de la Sociedad Española de Reumatología (SER) que se ha celebrado 'on line' este fin de semana, con la colaboración de Menarini.

"Esto es muy relevante puesto que en España padecen gota más de 800.000 personas y la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en nuestro país, también en gotosos. Aunque los porcentajes varían según la zona estudiada, los números son impactantes: un 50-70 por ciento de gotosos son hipertensos (muchos incluso sin saberlo), dos de cada tres pacientes tienen sobrepeso u obesidad y uno de cada diez sufre cardiopatía isquémica (infarto de miocardio, angina de pecho)", ha resaltado Enrique Calvo, reumatólogo del Hospital Universitario Infanta Leonor (Madrid) y uno de los coordinadores del curso.

No solo los niveles altos de ácido úrico en sangre (hiperuricemia) se relacionan con las diferentes enfermedades cardiovasculares (cardiopatía isquémica, insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial periférica, enfermedad cerebrovascular), sino también la inflamación debida al depósito de cristales de ácido úrico en articulaciones y otros tejidos, esto es, la gota.

"Al igual que sucede en otras enfermedades inflamatorias, en la gota la inflamación crónica por cristales de urato da lugar a una aterosclerosis acelerada o prematura, incrementando el riesgo cardiovascular de los enfermos y aumentando su mortalidad y morbilidad con respecto a la población general", explica Calvo.

Por su parte, Vanesa Calvo, reumatóloga del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y también coordinadora del IX Curso Reumatopics, recalca que "los pacientes con gota también presentan un mayor riesgo de padecer insuficiencia renal, hipertensión arterial y síndrome metabólico (hiperlipidemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus, resistencia a la insulina y obesidad), lo cual empeora más, si cabe, el riesgo cardiovascular".

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