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MADRID, 9 Ago. (EDIZIONES) -
Sudar es una respuesta normal del organismo que ayuda a regular la temperatura corporal, pero alrededor de este proceso fisiológico circulan numerosas creencias que no siempre tienen respaldo científico. ¿Sudar mucho ayuda a eliminar toxinas? ¿Las personas con hiperhidrosis tienen más glándulas sudoríparas? ¿El sudor siempre huele mal? ¿La sudoración excesiva es consecuencia de la ansiedad?
Todas ellas conforman un grupo de ideas que pueden parecer inofensivas, si bien otras pueden llevar a normalizar un problema que afecta de forma importante a la calidad de vida. Ricardo Ruiz (@ricardoruizdermatologo), médico especialista en Dermatología y director médico de la Clínica Dermatológica Internacional, desmonta los principales mitos sobre el sudor y explica qué hay detrás de la hiperhidrosis y qué opciones existen actualmente para tratarla.
"Hoy en día hay soluciones para estos problemas", tal y como asegura en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus con motivo de la publicación de su último libro 'Larga vida a tu piel' (La Esfera).
Así, y por ejemplo, en los casos de hiperhidrosis, reconoce este experto que se suda más de lo normal, "algo incómodo a nivel estético y en muchos casos funcional para muchas personas". Subraya el doctor Ruiz que es erróneo pensar que la hiperhidrosis sea un problema menor, uno de los principales mitos que hay sobre este fenómeno, ya que tiene un impacto profundo en la calidad de vida, en las relaciones personales, en la autoestima, y en la salud mental de la persona, "comparable con el de las enfermedades crónicas".
SI SUDAS MUCHO NO ELIMINAS TOXINAS
"Si sudas mucho estás eliminando toxinas. Es una afirmación falsa y un mito popular sin base científica, ya que el sudor, principalmente, está compuesto por agua y sales, y la eliminación de las toxinas la realizan el hígado y los riñones, no las glándulas sudoríparas", asegura por otro lado.
Tal y como mantiene, los encargados del proceso de detoxificación del organismo son el riñón y el hígado: "Sudar mucho no tienen ningún beneficio en sí. La sauna produce un bienestar y una liberación de proteínas que hacen que te sientas mejor, pero no es necesario para hacer bien deporte ponerse ropa para sudar más".
Otro mito falso sobre el sudor, según prosigue, es que sudamos más porque tenemos más glándulas sudoríparas: "Esto es falso. Las personas con hiperhidrosis no tienen más glándulas, simplemente sus glándulas funcionan de forma hiperactiva por una desregulación del sistema nervioso simpático".
LOS SOFOCOS EN LA MENOPAUSIA NO SON INEVITABLES
A su vez, rechaza este dermatólogo la idea de que los sofocos y el sudor en la menopausia son inevitables y no se pueden tratar porque, según argumenta, existen hoy en día opciones médicas, hormonales y no hormonales, así como tecnologías que pueden controlar la sudoración en la menopausia.
Asimismo, pese a la idea de que sudar es siempre sinónimo de mal olor, este doctor especifica que esto no es exactamente siempre así, ya que el sudor es inodoro, si bien apunta que el mal olor aparece cuando las bacterias descomponen compuestos presentes en el sudor, especialmente en zonas con glándulas apocrinas, como las axilas.
No comparte tampoco el jefe de Dermatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid que la sudoración excesiva sea siempre un signo de ansiedad: "Es incorrecto. Aunque puede empeorar con el estrés, la hiperhidrosis primaria tiene una causa neurológica independiente. No es una respuesta emocional sino fisiológica".
TRATAMIENTOS HOY EN DÍA DISPONIBLES
Ante este escenario, el doctor Ruiz ensalza que durante años se ha recurrido a productos como la toxina butolínica, a desodorantes con sales de aluminio, a fármacos anticolinérgicos orales y técnicas quirúrgicas, como la liposucción-curetaje o la simpatectomía.
Ahora bien, destaca este experto dermatólogo que "las ondas microondas han supuesto una revolución" en el caso de los pacientes con hiperhidrosis axilar porque esta técnica reduce el sudor, cuyo origen está en la glándula ecrina, y el olor, de origen en la glándula apocrina, de forma permanente.