Una revisión de metaanálisis apunta a un mejor rendimiento cognitivo tras cáncer gracias al ejercicio

Realizan una revisión de metaanálisis previos que apunta a mejor rendimiento cognitivo tras cáncer gracias al ejercicio
Realizan una revisión de metaanálisis previos que apunta a mejor rendimiento cognitivo tras cáncer gracias al ejercicio - UAM
Infosalus
Publicado: viernes, 24 julio 2026 14:31

   MADRID, 24 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo de investigadores de las universidades Autónoma de Madrid (UAM) y Católica de Ávila (UCAV) ha realizado una revisión de revisiones y metaanálisis previos sobre el papel de la actividad física frente al deterioro cognitivo asociado al cáncer, el cual apunta a que el ejercicio, "especialmente el aeróbico moderado, podría ayudar a reducir las quejas de memoria, atención y organización en pacientes y supervivientes oncológicos".

   Este trabajo, publicado en la revista especializada 'Psycho-Oncology', ha concluido, por tanto, que "el ejercicio físico se perfila como una estrategia no farmacológica prometedora para mejorar la función cognitiva en pacientes y supervivientes de cáncer". "En términos generales, las personas físicamente activas tienden a informar menos dificultades cognitivas y un mejor funcionamiento mental que aquellas con niveles más bajos de actividad física", recoge.

   Los investigadores, que se han referido al contexto de que "durante y después de los tratamientos oncológicos, muchas personas refieren dificultades cognitivas, como despistes frecuentes, problemas de concentración, lentitud mental o mayor dificultad para organizar tareas cotidianas", han indicado que "en la mayoría de los casos, estos problemas son leves o moderados", pero "su impacto en la vida diaria puede ser considerable".

   Los mismos "no afectan solo a la memoria o la atención, sino también a la calidad de vida, las relaciones sociales, la confianza personal y el regreso al trabajo tras la enfermedad", han apuntado, motivo por el que han analizado revisiones realizadas en distintos países, con diferentes tipos de cáncer y programas de ejercicio diversos.

   "El protocolo siguió directrices metodológicas internacionales, como 'PRIOR' y 'PRISMA', y la calidad de la evidencia se evaluó mediante herramientas como 'GRADE' y 'AMSTAR-2'", han explicado los autores, para añadir que se han incluido varias modalidades de ejercicio, como programas aeróbicos, entrenamiento de fuerza, actividades cuerpo-mente -como yoga y taichí- y programas combinados. En conjunto, la evidencia apunta a efectos beneficiosos sobre la función cognitiva, "aunque la magnitud de las mejoras varía según el tipo de evaluación utilizada", han indicado.

   Así, han concretado que "los resultados fueron especialmente consistentes en las medidas basadas en la percepción de los propios pacientes". "En cambio, cuando se utilizaron pruebas neuropsicológicas objetivas, las mejoras fueron más moderadas, aunque también se observaron avances en áreas como la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas", han detallado.

EJERCICIO AERÓBICO MODERADO

   Ahondando en los datos obtenidos, han señalado que "los programas de ejercicio aeróbico de intensidad moderada y con una duración mínima aproximada de 12 semanas son los que muestran resultados más consistentes". "Aun así, todavía no puede establecerse con precisión qué tipo de ejercicio, intensidad, frecuencia o duración resulta más adecuada para cada paciente", han aclarado.

   "Los posibles mecanismos que explicarían estos efectos son múltiples", han proseguido, para agregar que el ejercicio "favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse". "También, puede aumentar el flujo sanguíneo cerebral y estimular la liberación de moléculas relacionadas con el crecimiento y la supervivencia neuronal, como el factor neurotrófico derivado del cerebro", han sostenido.

   Junto a ello, han subrayado que la actividad física regular "puede contribuir a reducir procesos inflamatorios vinculados al deterioro cognitivo y mejorar factores psicológicos y funcionales que influyen directamente en la cognición, como el estado de ánimo, el sueño, la ansiedad y la fatiga".

   Por último, y tras indicar que, "pese a estos resultados positivos", la evidencia "debe interpretarse con cautela", ya que "muchos estudios incluyen muestras pequeñas, utilizan herramientas de evaluación diferentes o no incorporan seguimientos a largo plazo", han concluido afirmando que "el ejercicio físico no debe entenderse solo como una herramienta para mejorar la condición física, sino también como una estrategia potencialmente útil para proteger la salud cerebral y la calidad de vida de las personas con cáncer".

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