Revelan cómo la olanzapina favorece la resistencia a la insulina mediante señales del hipotálamo

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Archivo - Imagen de recurso fármacos. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SIMARIK - Archivo
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Publicado: miércoles, 29 julio 2026 18:14

MADRID 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un equipo del área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERDEM) en el Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale (IIBM) ha identificado un mecanismo por el que la olanzapina, uno de los antipsicóticos de segunda generación más utilizados, favorece la resistencia a la insulina mediante señales del hipotálamo.

La olanzapina se emplea con frecuencia en el tratamiento de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Sin embargo, su uso prolongado puede conllevar aumento de peso, dislipidemia, hígado graso e hiperglucemia, que, en conjunto, multiplican el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. De hecho, los pacientes tratados con antipsicóticos de segunda generación como este presentan entre tres y cuatro veces más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La investigadora principal del grupo de CIBERDEM en el IIBM y coordinadora del estudio, Ángela Martínez Valverde, ha explicado que esta investigación, publicada en 'Redox Biology', ha analizado los efectos de la olanzapina sobre la sensibilidad a la insulina en ratones macho a los que se administró el antipsicótico por vía intraperitoneal.

Según ha demostrado el equipo, la olanzapina administrada por vía intraperitoneal provoca resistencia sistemática a la insulina, aunque protege frente a la ganancia de peso y la esteatosis hepática. El hipotálamo resultó clave en la respuesta metabólica al antipsicótico.

"Esta resistencia no se debe a un efecto directo del fármaco sobre el hígado, sino a una comunicación entre órganos que depende de la acción de la olanzapina en el hipotálamo a través de la activación de la quinasa JNK1 en esta región del sistema nervioso central", ha señalado el primer autor de la publicación e investigador CIBERDEM/IIBM, Vítor Ferreira.

"Sorprendentemente, la activación de JNK1 en el hipotálamo desencadena la activación de JNK1 en el hígado a través del nervio vago, lo que promueve la resistencia a la insulina en este órgano y, además, reduce la producción de FGF21, lo que favorece la resistencia a la insulina en el músculo esquelético", ha detallado la investigadora del CIBERDEM en el IIBM y co-coordinadora del estudio Patricia Rada.

EJE HIPOTÁLAMO-HÍGADO-MÚSCULO ESQUELÉTICO

El equipo identificó, mediante modelos transgénicos y estrategias genéticas 'in vivo', un eje de comunicación entre el cerebro y los tejidos periféricos que ayuda a explicar cómo la olanzapina altera la homeostasis de la glucosa.

"Nuestros resultados revelan que la señalización hipotalámica mediada por olanzapina impulsa la resistencia a la insulina en el músculo esquelético, secundaria a la disfunción hepática, y que este diálogo entre órganos desaparece cuando se bloquean las señales centrales", ha precisado Martínez Valverde.

El estudio también ha demostrado que la deficiencia de la proteína tirosina fosfatasa 1B (PTP1B), un modelo preclínico previamente descrito por el grupo como resistente al aumento de peso y la esteatosis hepática promovidos por el tratamiento con olanzapina por vía oral, protege además frente a la resistencia a la insulina inducida por este antipsicótico cuando se administra por vía intraperitoneal.

Las investigadoras han señalado que esta protección se debe, en parte, a la reducción del estrés oxidativo y la neuroinflamación en el hipotálamo. "La inhibición de PTP1B actúa directamente sobre JNK1 en el hipotálamo, evitando la cascada de señales que conduce a la resistencia a la insulina. Esto abre nuevas oportunidades terapéuticas para mitigar los efectos metabólicos secundarios de la olanzapina", han resaltado.

El estudio se ha desarrollado en colaboración con el área de Obesidad y Fisiopatología de la Nutrición del CIBER (CIBEROBN), el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos).

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