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MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -
Las infecciones del pie diabético siguen siendo una de las complicaciones más graves de la diabetes y son una de las principales causas de amputación de miembros inferiores en todo el mundo. Si bien los médicos han reconocido que estas infecciones crónicas de heridas suelen ser complejas, se sabe poco sobre los patógenos específicos implicados, en particular E. coli, a pesar de su frecuente detección en muestras clínicas.
Una nueva investigación dirigida por el King's College de Londres, en colaboración con la Universidad de Westminster, ambas en Reino Unido, ha arrojado luz sobre la diversidad y las características de las cepas de E. coli que provocan infecciones del pie diabético.
Publicada en 'Microbiology Spectrum', la investigación proporciona la primera caracterización genómica completa de cepas de E. coli aisladas directamente de úlceras del pie diabético en varios continentes. Los hallazgos podrían ayudar a explicar por qué algunas infecciones se vuelven particularmente difíciles de tratar y por qué pueden provocar consecuencias graves, a veces mortales.
UN VISTAZO GLOBAL A E. COLI
Los investigadores analizaron secuencias genómicas completas de 42 cepas de E. coli aisladas de úlceras infectadas de pie diabético en pacientes de Nigeria, Reino Unido, Ghana, Suecia, Malasia, China, Corea del Sur, Brasil, India y Estados Unidos. Al secuenciar el ADN completo de cada cepa bacteriana, el equipo pudo examinar patrones globales en la biología de E. coli asociadas con la enfermedad del pie diabético.
Este enfoque permitió a los investigadores comparar las diferencias genéticas entre cepas, identificar genes relacionados con la resistencia a los antibióticos e identificar los factores que contribuyen a la gravedad de la enfermedad.
DIVERSIDAD Y RESISTENCIA: UN ENEMIGO COMPLEJO
El análisis genómico mostró una gran diversidad de cepas de E. coli. Las bacterias pertenecían a diversos grupos genéticos y portaban una amplia gama de genes relacionados con la resistencia a los antibióticos y la enfermedad. Esto demuestra que no existe un único tipo de E. coli responsable de las infecciones del pie diabético, y que distintos linajes fueron capaces de adaptarse independientemente al entorno del pie diabético.
Al analizar cómo se relacionan las cepas e identificar los mecanismos de resistencia y los rasgos de virulencia (las características o herramientas que hacen que un microbio sea más dañino) que portan, la investigación ayuda a explicar por qué algunas infecciones del pie diabético son particularmente difíciles de tratar o pueden progresar rápidamente a una enfermedad grave.
Cabe destacar que alrededor del 8 por ciento de las cepas fueron clasificadas como resistentes a múltiples fármacos o extremadamente resistentes a los fármacos, lo que significa que son resistentes a múltiples o casi todos los antibióticos disponibles.
El doctor Vincenzo Torraca, profesor de Enfermedades Infecciosas en el King's College de Londres y autor principal del artículo, apunta: "Comprender estas bacterias a nivel genómico es crucial para mejorar el diagnóstico y permitir tratamientos más específicos para las personas con diabetes. Al identificar las cepas de E. coli más comunes y los antibióticos a los que probablemente resistan, los médicos pueden elegir terapias con mayor probabilidad de eficacia, lo que ayuda a reducir la infección prolongada, la hospitalización y el riesgo de amputación".
Victor Ajumobi, estudiante de doctorado de segundo año en el King's College de Londres y la Universidad de Westminster, y primer autor del artículo, agrega: "Esta información será particularmente valiosa en entornos de bajos recursos, donde las infecciones por E. coli de las úlceras del pie diabético son más comunes y donde las herramientas de diagnóstico rápido para la resistencia a los antimicrobianos no siempre están fácilmente disponibles".
Las investigaciones futuras se centrarán en comprender cómo los factores de virulencia específicos identificados en el estudio contribuyen a la progresión de la enfermedad. Muchos de los aislados portan genes que permiten a E. coli adherirse a los tejidos del huésped o evadir el sistema inmunitario. Investigar cómo operan estas características en el entorno del pie diabético podría revelar nuevas dianas terapéuticas y respaldar el desarrollo de mejores estrategias de tratamiento.