Revelan por qué el COVID-19 no ha evolucionado tanto como parecía y habla de límites en su evolución

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Publicado: miércoles, 25 marzo 2026 7:49

   MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -

Durante la pandemia, cada nueva variante del coronavirus reforzaba la idea de que el virus estaba cambiando sin parar. La sensación era que su capacidad de evolución no tenía límites y que siempre podía ir un paso por delante.

    Sin embargo, nuevas investigaciones están poniendo en duda esa percepción. Lo que parecía una evolución constante podría haber estado ocurriendo dentro de márgenes mucho más estrechos de lo que se pensaba, cambiando así la forma en la que entendemos su comportamiento.

LA IDEA QUE DOMINABA DESDE EL INICIO DE LA PANDEMIA

   A pesar de los temores iniciales de los científicos sobre una evolución drástica y rápida del virus COVID-19, parece que los cambios recientes en el virus han sido relativamente restringidos; el virus se modificó mediante la combinación de mutaciones preexistentes. El virus no ha ampliado el número de rutas genéticas que puede seguir para evolucionar.

El SARS-CoV-2 experimentó una rápida evolución tras infectar a los humanos por primera vez a finales de 2019, dando lugar a nuevas variantes virales con propiedades que les permitieron tener éxito en los huéspedes humanos. Trabajos anteriores han demostrado que estas variantes no estaban estrechamente relacionadas con las principales variantes circulantes que las precedieron, lo que llevó a muchos científicos a creer que los cambios en la estructura de la proteína de la espícula (las espículas o la porción de "corona" de la imagen microscópica familiar de la COVID-19) impulsaron la evolución de las variantes del SARS-CoV-2, posibilitando nuevas mutaciones que antes eran imposibles para el virus.

   La pandemia del SARS-CoV-2 fue la peor pandemia de una enfermedad infecciosa en las últimas décadas, causando mortalidad mundial, daños económicos y trastornos sociales. Sin embargo, la respuesta a la pandemia mediante tecnologías contemporáneas como la secuenciación masiva asequible ha generado un conjunto de datos científicos único y significativo.

LO QUE REALMENTE HA ESTADO HACIENDO EL VIRUS

    Un nuevo artículo del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) publicado en 'Genome Biology and Evolution' por Oxford University Press indica que, si bien el virus COVID-19 ha evolucionado rápidamente desde 2019, lo ha hecho dentro de canales genéticos limitados; estos límites genéticos se han mantenido inalterados.

   Los investigadores aprovecharon la magnitud de la secuenciación del genoma global, la determinación de la estructura de las proteínas y los estudios específicos relacionados con el virus. Utilizaron conjuntos de datos extensos sobre el SARS-CoV-2 para investigar el papel de la restricción estructural de las proteínas en la evolución del virus y si los cambios en la estructura de la proteína de la espícula lo hicieron más resistente.

    Aplicaron múltiples predictores computacionales de restricción estructural en diferentes contextos estructurales y evaluaron cómo ha cambiado dicha restricción durante la evolución de las variantes del SARS-CoV-2.

   La investigación reveló que el SARS-CoV-2 ha experimentado varias fases distintas de evolución. Un período inicial de diversificación neutra finalizó a finales de 2020, cuando comenzaron a surgir variantes multimutantes.

La Organización Mundial de la Salud clasificó como variantes preocupantes aquellas con características fenotípicas sospechosas, como una mayor transmisibilidad o propiedades de evasión inmunitaria. Sin embargo, a pesar del conjunto de datos excepcionalmente rico y detallado, los investigadores no encontraron evidencia de que las restricciones estructurales hayan cambiado sustancialmente o hayan influido en la evolución de las variantes de la proteína S del SARS-CoV-2.

A pesar de las altas tasas de mutación y la fuerte presión selectiva, la proteína S del SARS-CoV-2 se encontraba bajo fuertes restricciones estructurales tras su transmisión a huéspedes humanos.

POR QUÉ ESTE HALLAZGO ES CLAVE A PARTIR DE AHORA

   Al parecer, si bien el SARS-CoV-2 evolucionó rápidamente durante la pandemia, no se produjeron cambios sustanciales en el conjunto de mutaciones estructuralmente viables. Los hallazgos sugieren que la aparición de variantes no se debió a la relajación de las restricciones estructurales, sino a nuevas combinaciones de mutaciones con interacciones genéticas funcionales. Sin embargo, la evolución general se mantuvo estrictamente limitada por la estabilidad de la proteína de la espícula.

   "Nuestra investigación explora la dinámica del cambio evolutivo del SARS-CoV-2 en el período posterior a su transmisión a la población humana. Descubrimos que las fuertes restricciones que actúan sobre la proteína de la espícula del virus limitan las mutaciones que pueden ocurrir", declara el autor principal del artículo, James Herzig. "Esto nos ayuda a comprender cómo podrían comportarse otros coronavirus al saltar entre especies y podría tener importantes implicaciones para el diseño de futuras vacunas y fármacos antivirales".

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